22 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

La investigación culminó con la imputación de 25 presuntos implicados en las provincias de Sevilla, Toledo, Tarragona y Valencia

Nueva operativa de blanqueo: utilizan una empresa de electrodomésticos para estafas y alzamiento de bienes

Uno de los 25 miembros de la trama detenido por la Policía Nacional / EFE
Uno de los 25 miembros de la trama detenido por la Policía Nacional / EFE
La Policía Nacional finaliza con éxito una operación que ha desarrollado durante más de dos años, desarticulando un grupo que habría utilizado una empresa de importación de electrodomésticos para supuestamente cometer alzamiento de bienes y estafas. La cantidad defraudada a empresas y bancos supera los 2 millones de euros. La investigación culminó con la fase operativa en las provincias de Sevilla, Toledo, Tarragona y Valencia y con la imputación de 25 presuntos implicados

Su modus operandi se basaba en simular operaciones mercantiles, ingresando desde la empresa de importación de electrodomésticos dinero en cuentas de sus trabajadores para luego obligarles a realizar transferencias bancarias de ese dinero a terceros.

La investigación ha sido llevada a cabo por el Grupo de Blanqueo de Capitales de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Sevilla y arrancó cuando varios empleados de la empresa denunciaron sus sospechas sobre esta forma de trabajar de la misma.  

La citada Brigada se puso manos a la obra y en colaboración con la Agencia Estatal de la Administración Tributaria para desentrañar el complejo entramado societario. La Policía ha destacado que “tras complejas diligencias” se pudo llegar a la identificación a los componentes del grupo criminal que usaba empresas ficticias para una presunta simulación de facturas.

Según la Policía, empleaban las cuentas particulares de sus empleados para falsas operaciones comerciales creando así un “circuito financiero fraudulento”, por el que ingresaban en unas cuentas con la justificación de pagos, cantidades que previamente se retiraban de otras bajo la apariencia de ingresos. La finalidad de estas operaciones simuladas era la de acreditar una elevada solvencia para obtener numerosos créditos bancarios que luego no devolvían.

Las entidades bancarias defraudadas, que hasta el momento se contabilizan en cinco, ignoraban incluso su situación de víctimas, dado que los impagos se enmascaraban bajo la situación de insolvencia de las empresas.

Los agentes pudieron constatar que la empresa principal operaba "al mismo tiempo que declaraba su insolvencia" en los circuitos comerciales denominados de "economía sumergida", de lo que se beneficiaban a su vez numerosos minoristas que eludían el pago de cualquier tipo de impuestos.

Por último, para eludir sus responsabilidades ante las entidades financieras y la Hacienda Pública los presuntos cabecillas y gestores de la organización criminal ocultaron presuntamente su patrimonio mediante diversas maniobras características de la operativa de blanqueo de capitales, dando lugar al delito de frustración de la ejecución, antiguo alzamiento de bienes.

 

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