29 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Se trata de un Opel Corsa de Miguel Ricart donde fueron secuestradas Desi, Toñi y MIriam y un Seat Ronda que era usado por Antonio Anglés

Triple crimen de Alcàsser: Impiden que se destruyan los coches de Ricart y Anglés

El coche de Ricart donde fueron secuestradas las niñas.
El coche de Ricart donde fueron secuestradas las niñas.
El coche de los horrores, el opel Corsa Blanco en cuyos asientos traseros Miguel Ricart y Antonio Anglés secuestraron a las tres niñas de Alcàsser todavía no será destruido por orden de la jueza de Alzira, Valencia, que instruye una nueva pieza de investigación destinada a dar con el paradero del prófugo Antonio Anglés.

Según adelantaba el Diario Las Provincias, la Guardia Civil ya recogió 165 pelos en el vehículo utilizado por los secuestradores y asesinos de las niñas Desirée, Miriam y Toñi en el Opel Corsa conducido por Ricart que fatídicamente paró para recoger a Miriam, Toñi y Desirée una fría noche de noviembre de 1992.

El vehículo, en un penoso estado de conservación y matriculado en 1984, se encuentra bajo custodia judicial en el depósito de vehículos de Valencia. Este coche, junto a un Seat Ronda usado por Antonio Anglés para huir, iban a ser destruidos próximamente, pero tanto la acusación particular como la acusación popular se han opuesto y han pedido que se conserven por si hubiera que realizar algún nuevo cotejo.

Los investigadores de la Guardia Civil ya inspeccionaron este Opel Corsa en enero de 1993, cuando Miguel Ricart fue detenido y recogieron muestras en todo el vehículo, incluso en los bajos del mismo, usaron un reactivo para buscar huellas y un aspirador para recoger todos los pelos. Es cierto que entonces se trataba de demostrar la presencia de las niñas dentro del coche y que había pasado por el campo de camino a la caseta abandonada de La Romana, donde las tres niñas fueron violadas, torturadas y asesinadas.

Miguel Ricart en la actualidad y en 1992.

Los investigadores de Policía Científica de la Guardia Civil solo pudieron extraer muestras de ADN de siete de estos pelos, según se acreditó luego en el juicio. Los perfiles genéticos demostraron que en el coche se encontraba ADN de Miguel Ricart así como de Roberto Anglés, que fue inicialmente detenido confundido con su hermano Antonio, aunque Roberto nunca llegó a ser juzgado pero sí investigado por aquellos hechos.

Las acusaciones ejercidas por las familias y la asociación Clara Campoamor que se oponen a la destrucción de los vehículos consideran que deben conservarse porque esas pruebas no han prescrito en el caso de Antonio Anglés y pudiera darse la circunstancia que de hallarse su paradero se realizasen nuevas pruebas con métodos desconocidos en 1993.

En este coche la Guardia Civil encontró varias llaves, bengalas, cinta aislante, dos cinturones, una gorra y unas gafas de sol entre otros objetos. En el Seat Ronda, los agentes también detallaron en sus informes las herramientas y objetos que encontraron: Un hacha, una sierra, una colilla, una caja de cerillas, una petaca de cristal, unas tijeras plegables y varias cuchillas de afeitar, entre otros.

Este Seat Ronda de color azul, matrícula V-7670-BS, fue señalado por Miguel Ricart como vehículo usado durante el secuestro, pero el 29 de enero de 1993 se encontraba en el taller Juanes de Albal. La Guardia Civil lo requisó y descubrió que el titular era Transportes Automóviles S.A., con domicilio en Valencia que se lo vendió a un tal Manuel Briones de Manises y éste el 4 de diciembre de 1992 se lo vendió a Francisco Partera Zafra, de Catarroja, amigo de Antonio Anglés.  Aunque era imposible que Ricart y Anglés usaran ese coche para el secuestro, que se produjo el 13 de noviembre de 1992, los agentes lo trasladaron al cuartel de Patraix primero y después al depósito judicial, donde todavía se encuentra.

Este segundo vehículo era normalmente conducido por Antonio Anglés, aunque en la documentación del coche aún figuraba como titular Francisco Partera. Ricart tampoco hizo el cambio de titularidad del Opel Corsa tras comprarlo, pocos meses antes de los crímenes, por 300.000 pesetas en Mislata. Los dos automóviles se encuentran todavía en el depósito judicial en la localidad valenciana de Cheste.

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