20 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

La madre de la presunta asesina y abuela de los menores, vivía preocupada por la mala situación de los pequeños y había alertado a servicios sociales

Los indicios apuntan a que los niños de Godella fueron asesinados a golpes por María Gombau, la madre okupa

Los Bomberos en la zona de búsqueda.
Los Bomberos en la zona de búsqueda.
El Departamento de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Godella tenía dos expedientes registrados sobre la familia. Ambos, cerrados. Pero la abuela de los menores asesinados seguía preocupada por lo que insistía en avisar a la Policía. Antes del asesinato, la presunta homicida le escribió una nota a su madre para despedirse. María, la asesina confesa, se derrumbó ante la Guardia Civil y llevó a los agentes hasta el lugar donde había sepultado a los niños Rachel y Amiel.

El Ayuntamiento de Godella (Valencia), localidad en la que la María Gombau asesinó presuntamente a sus dos hijos de 3 años y 5 meses de edad, hallados este jueves, tenía registrados dos expedientes sobre esta familia en su departamento de Asuntos Sociales. El primero data de 2016 y fue motivado por un "conflicto vecinal" y fue archivado. El segundo expediente fue abierto este lunes pasado tras la advertencia y comunicación de la abuela de los menores asesinados por la mala situación en la que vivía toda la familia.  La Policía acudió a la casa de María Gombau y de Gabriel, su pareja también detenida por el presunto asesinato de los pequeños, y confirmó que "estaban bien". Expediente cerrado. 

Donde no figuraba abierto ningún expediente sobre la familia es en el Ayuntamiento de Rocafort, donde el niño de 3 años iba al colegio. 

El miércoles pasado, la abuela de los niños volvió a llamar, pero lo hizo a la teléfono del menor, preocupada por sus nietos. Preguntaron en el colegio y al dar a los pequeños por desaparecidos, comenzó su búsqueda. Ambos niños fueron hallados muertos este jueves enterrados cerca de la paupérrima casa familiar donde sobrevivía esta familia. 

La asesina confesa de los niños Rachel y Amiel, su propia madre, María, de 27 años, escribió a su madre, la abuela de los niños, para despedirse tras el crimen y comunicarle que "voy a reunirme con el Creador". Lo hizo a través de una nota, que preocupó a su madre, Noemí, por ello acudió al teléfono del menor y después, a un juzgado en busca de ayuda.

La abuela de los niños llevaba tiempo preocupada por su hija y sus nietos. Al parecer, no le caía bien Gabriel, el padre de los pequeños, y pensaba que la vida 'alternativa' que llevaba esa familia en la casa que okuparon en Godella no era beneficiosa en absoluto para los niños, por lo que se planteó incluso pedir la custodia de los menores.

Este hecho pudo también precipitar el suceso. Ya que pudo ser Gabriel quien emplazó a María a matar a los niños y después quitarse la vida, con lo que tendría vía libre para volverse a Bélgica, su país de origen, como era su intención. Es una teoría macabra que, sin embargo, está cobrando fuerza. Más aún si tenemos en cuenta que la pareja tenía sus facultades mentales un tanto perturbadas, posiblemente también a consecuencia de las sustancias que tomaban, entre ellas tal vez setas alucinógenas de cultivo propio.

La pareja está detenida. La madre es considerada la presunta asesina y de hecho ha confesado el crimen, pero la investigación deberá esclarecer el móvil y la implicación de Gabriel, el padre. Éste señaló a los agentes antes de ser hallados los cuerpos sin vida de los niños, que "todos están muertos, aquí ya no tengo nada, quiero volver a Bélgica", mientras que en la fachada de la casa okupada puede leerse "vais a morir todos".


Los equipos de búsqueda tras confirmarse la muerte de los niños.

La casa donde vivía la familia presenta unas condiciones insalubres e incluso había cabezas de animales muertos. Además, el niño hacía un mes y medio que no acudía al colegio, al que solía llevarle su padre en bicicleta.

Asesinados a golpes

A falta de la autopsia, que se practicará este viernes en el Instituto de Medicina Legal de Valencia, los indicios apuntan a que fueron asesinados a golpes. La pareja tiene antecedentes de problemas psicológicos, por ello, la abuela materna era quien más tiempo dedicaba a los niños. El día del crimen, Noemí intentó comunicarse con María, pero le fue imposible y por ello acudió a un Juzgado.

En comisaría ambos declararon por separado, lo cual resultó clave para esclarecer los hechos. Ni María, ni su pareja, Gabriel, quisieron colaborar con los investigadores. pero la mujer acabó derrumbándose tras cuatro horas de declaración.

Una historia de película de miedo

Este jueves, a primera hora de la mañana, un vecino vio salir de la casa okupada donde residía esta familia en Godella, a la madre, María, de 26 años, que parecía escapar gritando y corriendo a refugiarse en un bidón semidesnuda. Tras ella iba Gabriel, su pareja, de origen belga y de unos 30 años, ensangrentado y también desnudo.

La madre fue encontrada en las inmediaciones oculta en un bidón. En su declaración, Gabriel solo aportaba datos incongruentes como "están todos muertos", mientras que la madre acabó confesando que los niños habían fallecido e indicó el lugar donde fueron enterrados.  

Escasa colaboración

Gabriel era camarero y de origen belga, la madre pertenece a una familia acomodada de Valencia. Ambos discutían frecuentemente y podrían tener sus facultades mentales mermadas.  

Guardia Civil y Policía Local buscan a los niños.

En el operativo de búsqueda han participado  110 personas, entre ellas 65 guardias civiles y un grupo de Bomberos con perros, además de voluntarios, mientras que hay únicamente dos testigos que vieron la persecución del padre a la madre.  

Extraterrestres, abducciones y reencarnaciones

Según el testimonio de un vecino, el niño de tres años hacía cerca de un mes y medio que no acudía al colegio, al que le solía llevar su padre en bicicleta, Sobre el padre, Gabriel, este vecino ha afirmado que se trata de un hombre muy reservado que apenas mantiene contacto con nadie. La familia estaba muy preocupada por la pareja porque aseguran que últimamente solo hablaban de abducciones y extraterrestres, lo cual podría tener que ver con el cultivo de setas que practicaban.

De hecho, Gabriel podría haber manifestado a la Guardia Civil que "su mujer iba a reencarnarse en los niños". "Gabriel es una persona que se pone nervioso fácilmente, incluso por tonterías", ha asegurado un amigo de ambos.

Según fuentes cercanas a la investigación, Gabriel podría haber confesado a la Guardia Civil que había pedido a su pareja que matara a los niños y después se suicidara para poder reencarnarse. Por su parte, la abuela materna de los niños, 

Una familia alternativa y perturbada

La pareja recogía agua con garrafas de una fuente cercana y estaban intentando arreglar la casa abandonada que okupaban de manera irregular. Su sustento provenía de empleos precarios y algunas ayudas que vecinos y asociaciones benéficas de su entorno les entregaban. Pero algunos amigos de la pareja han señalado que "apenas tenían para comer". 

La pareja en una foto de sus redes sociales.

María Gombau proviene de una familia acomodada de Rocafort, pero quiso llevar una vida rebelde y vivir fuera de los convencionalismos de la sociedad. En 2011 fue detenida en relación con las protestas del movimiento 15-M y  ella misma fue la que colgó su foto con las esposas y custodiada por un policía nacional en su perfil de Facebook.

Por estos hechos fue condenada en primera instancia por resistencia a la autoridad, pero recurrió. María cumplió su pena haciendo trabajos sociales en Rocafort. Allí vive su familia, una zona cercana a la elitista urbanización de Santa Bárbara y el colegio privado Cambridge House Comunity Collegue, que contrasta notablemente con su actual vivienda okupa.

Participó en actos de protesta de movimientos sociales en Bruselas y allí vivió un tiempo con su pareja. Cuando volvió a Valencia, la presunta asesina firmó su último contrato laboral en diciembre de 2017 como peón de limpieza viaria a través de la bolsa de trabajo municipal del Ayuntamiento de Rocafort. 

Tres meses después ya no ocupaba este empleo y estaba embarazada de su hija. El belga Gabriel trabajaba en puestos temporales para sacar algo de dinero,  el último de ellos como pinche de cocina en un restaurante cerca de la zona y del que fue despedido hacer un mes por ser impuntual. El padre de los niños es de carácter reservado y no muy sociable, por lo que tenía pocos amigos.

Este viernes, los ayuntamiento de Godella y Rocafort han decretado tres días de luto y guardarán minutos de silencio en memoria de los niños.

Un Juzgado de Paterna asume la investigación

 

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 de Paterna (Valencia), en funciones de guardia, ha asumido la investigación por la muerte de dos menores en Godella y ha decretado el secreto de las actuaciones. La causa queda abierta por dos delitos de homicidio, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV). El juez autorizó el jueves el levantamiento de los cadáveres y su posterior traslado a dependencias del Instituto de Medicina Legal para la práctica de las autopsias. 
 

Los padres de los menores están detenidos. La madre ha sido trasladada a un centro hospitalario para que sea examinada por especialistas que determinarán sus condiciones mentales y comprobar si puede declarar. Previsiblemente, ambos progenitores pasarán a disposición judicial este sábado.

Rocafort y Godella viven tres jornadas de luto por el asesinato de los niños a la espera de que las autopsias a los menores o los análisis toxicológicos a sus progenitores pueda esclarecer el crimen.

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