14 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El cuerpo del fallecido fue hallado flotando sobre las aguas del Río Pisuerga en Valladolid, su ciudad natal, el pasado sábado 30 de noviembre

La historia del fiscal de menores Juan Ignacio Hernández, que regresó a su tierra para morir

La muerte del Fiscal Juan Ignacio Hernandez ha provocado una gran conmoción tanto en su ciudad natal, Valladolid, como en el ámbito judicial. El cuerpo del Fiscal de Menores de Alicante, fue encontrado flotando en el Río Pisuerga en la ciudad castellana el sábado 30 de noviembre a las 9.40 horas de la mañana. Aún se desconoce el resultado de la autopsia pero todo apunta a que Hernández, que no pasaba por un buen momento, pudo haber acabado con su vida de forma voluntaria.

El cuerpo del Fiscal Juan Ignacio Hernández fue hallado a las 9:40 horas del sábado 30 de noviembre en Valladolid. El cadáver se encontraba en el río Pisuerga, enganchado en una boya. Juan Ignacio Hernández tenía 55 años de edad y era vallisoletano de nacimiento. 

Varios transeúntes que paseaban por la ribera del río de la ciudad castellana se encontraron con el siniestro panorama y dieron cuenta del mismo a la Policía Nacional. El cádaver fue rescatado pasadas las diez de la mañana por el cuerpo municipal de bomberos de Valladolid. 

Río Pisuerga a su paso por Valladolid (Castilla y León).

Fuentes cercanas al fiscal de menores Juan Ignacio Hernández aseguran que no estaba pasando por uno de sus mejores momentos, tal y como han confirmado sus dos hijos. Hernández seguía viniendo cuando podía a la ciudad vallisoletana, donde residía también su madre y su ex mujer y sus hijos. Consternados aún, los familiares del conocido fiscal esperan el resultado de la autopsia. Por ahora, sólo ha transcendido que el cuerpo no presentaba signos de violencia. 

Hace unos días, Juan Ignacio Hernández solicitó una excedencia en su trabajo habiendo manifestado a sus compañeros que deseaba volver a su tierra para estar cerca de donde residían sus hijos. Sin embargo, ahora todo parece indicar que la intención de Juan Ignacio Hernández era volver a la tierra que le vio nacer para presuntamente quitarse al vida. 

Hernández era un Fiscal que no le gustaba salir en los periódicos, aunque su nombre saltó a los medios en 2011 al encargarse del caso de la muerte de un niño en una piscina de Valladolid. Ese mismo año fue elegido presidente de la Cofradía del Discípulo Amado y Jesús de Medinaceli, conocida popularmente como la Hermandad de los Periodistas.

Todo un acontecimiento social en una ciudad donde la celebración de la Semana Santa es una de las tradiciones más señeras, destacando las procesiones pucelanas por su recogimiento y sobriedad, siendo junto a las de León y Zamora, las que más visitas reciben en la comunidad de Castilla y León.

Una vida dedicada a la Justicia

En 2012 fue adscrito a la Fiscalía de Menores de Valladolid, siendo uno de los primeros fiscales en señalar las nuevas formas de ciberacoso. Esta faceta le hizo formar parte de mesas de debate donde explicaba a profesores y padres de alumnos cómo las nuevas tecnologías podría convertirse en armas de coacción, intimidación y engaño.

El fiscal fallecido, Juan Ignacio Hernández.

Sin embargo, en cuanto a su vida personal, las cosas no parecían irle tan bien como en lo profesional. Vivía solo en Alicante, donde ahora estaba ejerciendo su plaza, y lejos de su familia. Últimamente no atravesaba uno de sus mejores momentos, seguramente en medio de una depresión, tal y como han declarado sus hijos a El Español.

Una vez que llegó estos días a Valladolid, Juan Ignacio Hernández no se puso en contacto con sus hijos. El pasado sábado, sobre las seis horas de la madrugada, fue cuando decidió lanzarse al río Pisuerga. Su cadáver fue encontrado al engancharse con una boya del cauce. Una vez rescatado fue trasladado al tanatorio y finalmente se le dio sepultura el domingo en su ciudad natal.

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