28 de enero de 2022
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FIN DE SEMANA

Desde la historia de Liberto Van Der Dussen a Rafael Ricardi, indemnizado con un millón de euros tras pasar 13 años en prisión acusado de violación

Los 'otros Dolores Vázquez': Los errores judiciales no son un caso aislado en España

Dolores Vázquez.
Dolores Vázquez.
El caso de Dolores Vázquez ha puesto de actualidad los errores judiciales que acaban con inocentes en prisión. Entre 2010 y 2014, según el Consejo General del Poder Judicial, el Estado ha gastado 21,7 millones de euros en indemnizaciones por lo que, eufemísticamente, han denominado "funcionamiento anormal" de la Justicia. La mayor indemnización hasta la fecha le ha obtenido Rafael Ricardi, que fue indemnizado con más de un millón de euros tras recurrir a la Audiencia Nacional.

El documental Dolores: La verdad sobre el Caso Wanninkhof, producido por HBO, ha rescatado uno de los grandes escándalos de la historia judicial española. Dolores Vázquez fue condenada por el crimen de Rocío Wanninkhof sin ningún tipo de prueba más allá de evidencias y de un clima, avivado por la Guardia Civil y los medios de comunicación, que llevaron a Vázquez a sentarse ante un jurado popular que ya había tomado su decisión antes de que empezara el proceso. 

Tras 517 días de prisión, Vázquez fue puesta en libertad y nadie, ni a nivel institucional ni mediático, se ha disculpado y tampoco ha sido indemnizada. Este asunto pone el dedo en la llaga sobre un asunto complicado para cualquier democracia: la calidad de la Justicia. ¿Son habituales los errores judiciales de este calado en nuestro país? ¿Existen mecanismos de reparación para las víctimas de estos fallos que pueden destrozar vidas?

Según el Ministerio de Justicia, en la primera década del siglo XXI se cometieron más de 120 errores judiciales. Confundir las identidades de un inocente con la de un culpable son, según los datos, el origen de la mayoría de las condenas por equivocación. De esos casos, sólo 17 han sido reparados mediante una indemnización económica

El caso Van Der Dussen

Entre 2010 y 2014, según el Consejo General del Poder Judicial, el Estado ha gastado 21,7 millones de euros en indemnizaciones por lo que, eufemísticamente, han denominado "funcionamiento anormal" de la Justicia. Es decir, lo que conocemos como sentencias erróneas. 

Liberto Van Der Dussen.

Una de las indemnizaciones más altas fue para un ciudadano holandés, Roberto Liberto Van Der Dussen, que cumplió doce años de prisión por una violación de la que no era culpable. Fue condenado por haber cometido tres agresiones sexuales en Málaga en agosto de 2003. Cuatro años después, la Policía española, como en el caso de Dolores Vázquez, con nueva información procedente del análisis de ADN, puso de relieve que el verdadero culpable, al menos de una de las tres violaciones, fue un ciudadano británico llamado Mark Dixie. Una vez más, la lentitud burocrática de la cooperación entre los cuerpos de seguridad y las justicias británica y española tenían como víctima a una persona inocente. 

Finalmente, Van Der Dussen consiguió que se revisase el caso y en febrero de 2016 tres magistrados del Tribunal Supremo, entre ellos el hoy mediático Manuel Marchena, declararon que había sido inocente de una de las violaciones. Por las otras dos condenas ya había cumplido las tres cuartas partes. Al contrario que Dolores Vázquez, Liberto sí fue indemnizado. En concreto con 147.720 euros. Una cantidad nimia si tenemos en cuenta que pasó entre rejas más de una década.

El caso de Rafael Ricardi

Si el holandés Van Der Dussen consiguió una indemnización alta, el caso de Rafael Ricardi es conocido por ser la víctima de una sentencia injusta que más tiempo ha pasado encerrado: 13 años de cárcel. 

El Ministerio de Justicia acabó reconociendo su error y le concedió una indemnización de casi medio millón de euros. Ricardi recurrió a la Audiencia Nacional y consiguió que la cantidad se duplicara llegando a 1.100.000 euros

Sin embargo, la historia de Ricardi no tiene un final reparador. La indemnización se le pagó a plazos empezando en 2011 y él falleció tres años después sin llegar a ver cómo se le abonaba la cantidad total de la indemnización. 

Rafael Ricardi. 

Rafael Ricardi fue acusado de una violación a una mujer de 18 años cometida el 12 de agosto de 1995 en Cádiz. Ricardi en ese momento tenía problemas de adicción a las drogas y la Policía lo encuentró durmiendo debajo de un puente horas después de la agresión sexual. La víctima lo identificó como autor de la violación. A esto se sumó un error gravísimo, un informe del Instituto Nacional de Toxicología de Sevilla que identificó restos de ADN de Ricardi en el cuerpo de la joven. 

En el año 2000 comenzó a cambiar todo cuando se determinó que el semen analizado en su día no era de Ricardi. Sin embargo, el gaditano tuvo que esperar a 2007, cuando apareció el verdadero culpable de esta agresión sexual. Algo similar a lo que sucedió con Dolores Vázquez. Una concatenación de errores que destrozan vidas. 

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