02 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Aunque el nivel de violencia y crímenes no es el mismo, existen paralelismos en sus 'modus operandi'

El narcotráfico en España se asemeja ya a los cárteles de Colombia y México: Algeciras, la nueva Cali

Imagen de una persecución en helicóptero a una 'narcolancha'
Imagen de una persecución en helicóptero a una 'narcolancha'
El crimen organizado y el narcotráfico en Algeciras es uno de los principales problemas que afectan a la sociedad gaditana. La aceptación popular del tráfico de drogas y la falta de alternativas para jóvenes y familias que viven en zonas con un elevado porcentaje de paro y desigualdad social son factores decisivos a la hora de contribuir al negocio de la droga para obtener un futuro mejor.

Dice Nacho Carretero, autor del libro ‘Fariña’, que Galicia estuvo a punto de convertirse en Sicilia por la estrecha relación del narcotráfico con las instituciones. Y es que, Galicia fue la puerta de entrada de la droga al viejo continente. Pero lo que nunca se llegó a desarrollar fue la violencia y el crimen que siempre trae consigo el mundo de la droga.

En este punto, España se diferencia tanto de las mafias italianas, como de las colombianas y mexicanas que siguen actualmente imponiendo su ley en estos países americanos. Aunque Galicia dio el primer paso, es ahora Algeciras la que está protagonizando los episodios más preocupantes provocados por los clanes de narcos que pretenden levantar un imperio a través del negocio del tráfico de cocaína y hachís.

Una lancha rápida con droga intervenida por la Guardia Civil en el Estrecho.

Algeciras es actualmente uno de los puntos neurálgicos del narcotráfico en España, tanto es así, que incluso algunos medios de comunicación ya la denominan como “la pequeña Medellín”. El término, no se ajusta del todo a su realidad, pero ayuda a poner el foco mediático a un grave problema y, sobre todo, sí que establece una serie de semejanzas que se dan en el Campo de Gibraltar con el narcotráfico latino americano.

Aumento del tráfico de droga en 2017

En 2017, el incremento de los kilos de cocaína captados por las autoridades policiales en esta zona fue muy notorio. El Ministerio del Interior cifra la cantidad en 32.795 en ese año frente a los 15.238 del año anterior, el 40 por ciento de lo incautado en toda Europa. En cuanto al hachís, las cifras son más elevadas: se incautaron 145.372 kilos frente a los 100.423 de 2016, datos que suponen un 70 por ciento del total europeo.

La guerra contra el narco puesta en marcha por el expresidente de México, Felipe Calderón, llegó a sacar al ejército a las calles del país y se ha saldado con 150.000 muertos durante más de 10 años, cifras que superan las peores etapas del Medellín de Pablo Escobar. Cuando el exministro del Interior Juan Ignacio Zoido hablaba en los mismos términos de la lucha contra el contrabando de droga, no significaba llegar a ese extremo, pues no se puede comparar la violencia que se da en los países latinos, donde se considera algo estructural, con la que se produce en España.

Pero, aunque en el Campo de Gibraltar la conflictividad y la criminalidad no llega al nivel de México y Colombia, ese precisamente es uno de los elementos por los que la sociedad no ve como una de las principales preocupaciones que España sea la puerta de entrada a Europa de la cocaína y el hachís. Sin embargo, la violencia es cada vez más frecuente entre los narcos que operan en la comarca gaditana, quienes tienden a imitar en parte a sus homólogos latinos, tal y como han denunciado plataformas ciudadanas antidroga en Algeciras, así como las autoridades locales.


Operación de la Guardia Civil en Algeciras (Europa Press)

De esta manera, los clanes cuentan con el trabajo de los denominados ‘paleros’, los grupos que se dedican a robar la mercancía a otros grupos rivales y haciendo uso de armas de asalto en los golpes. La violencia también se puede ver en el uso de vehículos pesados todoterreno, que utilizan para empotrarse contra la Guardia Civil y así poder huir.

Si hablamos en términos de asesinatos y ajustes de cuentas, en este punto los narcos de Algeciras que no están dispuestos a cometer crímenes de sangre y  subcontratan para realizar estas labores a las mafias de Europa del Este, que han sembrado este año el caos en la Costa del Sol.

A esto hay que sumar que el número de clanes es mucho mayor ahora que cuando el narcotráfico comenzó a desarrollarse, lo que supone un aumento de la rivalidad por dominar el mercado y, con ello, el incremento de la violencia. Del mismo modo ocurrió en México después de que detuvieran a El Chapo Guzmán, el hecho que desencadenó la creación de nuevos subgrupos de narcos dispuestos a romper con la jerarquía establecida.

En Colombia  se puede establecer un paralelismo respecto a esta situación, con los difíciles acuerdos de paz que han hecho que muchos de los grupos implicados hayan optado por pasarse al crimen organizado y dejar la guerrilla a un lado.

Una sociedad que acepta el narcotráfico

Vuelta a la realidad española, es importante destacar de nuevo que los niveles de violencia comparados con Colombia y México son bastante lejos, y esto en parte es porque los narcos españoles saben que con la cantidad de droga que se mueve desde España hacia Europa, lo último que conviene al negocio es convertir la puerta de entrada de la droga en un campo de batalla. Aunque en este punto los narcos más jóvenes discrepan de los más veteranos y sus ansias por llegar a ser algún día como alguno de sus ídolos hace que no midan bien sus acciones.


Fardos de droga incautados por la Policía.

El auge de las series sobre los narcos colombianos y mexicanos, donde se exalta este modo de vida, puede resultar atractivo para los jóvenes sin muchas oportunidades, pero lo que estas series, que forman parte de la cultura popular, no enseñan es el lado malo del negocio del narcotráfico, lo que puede suponer una gran influencia en los jóvenes y la aceptación popular del narcotráfico en la sociedad.

El hecho de que no exista una violencia excesiva también hace que en el Campo de Gibraltar haya muchas personas y familias que tengan el narcotráfico como modo de vida y que no lo consideren como algo perjudicial, sino como una manera de salir adelante, por lo que la aceptación no sólo llega a los más jóvenes.

Cabe destacar también, que la demanda de hachís y de cocaína no desciende y  gracias a su venta, los narcos pueden comprar la gasolina de las gomas (las lanchas que utilizan para transportar la mercancía) en el estrecho y las balas para los fusiles de asalto aquí y en Colombia. Si la demanda no fuera tan elevada, la aceptación probablemente sería menor. De hecho, un ejemplo claro de que el narcotráfico está arraigado en la sociedad algecireña son las manifestaciones a favor de lancheros fallecidos, o el rescate de película de un miembro de un clan que estaba ingresado en el hospital bajo custodia policial.

La pobreza y el paro factores importantes

La pobreza y desempleo son otros de los desencadenantes para el desarrollo del narcotráfico. Así se puede comprobar que en México existen más de 53 millones de habitantes que viven en la pobreza y alrededor de 13 millones en Colombia. La falta de alternativas y la desprotección social son factores compartidos con Campo de Gibraltar, donde el porcentaje de desempleo llega en algunas zonas que pertenecen a la comarca al 30%.

Aceptar un puesto en una organización criminal supone ganar dinero fácil, incluso si sólo eres ‘punto’, el vigilante que avisa a los narcos de la presencia de policía y por el que se puede llegar a cobrar 1.000 euros. Sueldo mucho menor que si se compara con el de conductor de lanchas, que ronda entre los 30.000 y 60.000 euros, con más riesgo eso sí.

Aunque en España aún no han llegado a las instituciones como en Colombia y México, donde los narcos alcanzan el poder político. De momento, lo que no es descabellado pensar es que en España sí se producen sobornos a funcionarios policiales, que, ante la atractiva posibilidad de hacer oídos sordos al contrabando a cambio de un beneficio extra y de no jugarse la vida persiguiendo lanchas en el mediterráneo con muy pocos recursos materiales, elijan esa comodidad y estabilidad.

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