27 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

El hermano del cámara de Telecinco asesinado en Irak no quiere ni espera las disculpas por parte del expresidente Aznar

Aniversario del 11 S: Habla David Couso sobre la tragedia de perder a su hermano en una guerra y no tener Justicia

David, hermano de José Couso.
David, hermano de José Couso.
David, el hermano del reportero de televisión, José Couso cuenta en primera persona como vivió el asesinato de su hermano tras ser disparado por los soldados estadounidenses mientras informaba en un hotel sobre la guerra de Irak de 2003. Para David su mayor dolor es que se crea en las palabras negacionistas de Aznar sobre el conflicto. Tampoco necesita unas disculpas del ex presidente del Gobierno. Solamente quiere que se recupere la ley de la Justicia Universal, que se derogó en 2014.

Se cumplen diecinueve años de la acción terrorista más dura que significó el arranque del siglo XXI, el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, más conocido como  el 11-S. Aquel acto terrorista provocó la reacción de Estados Unidos, que se involucraron en una nueva guerra hasta entonces semidesconocida contra el terrorismo e invadieron Irak.

Todavía hoy en la memoria de muchos se encuentran presentes las horribles imágenes de los trabajadores que con desesperación intentaban saltar por las ventanas de los edificios para huir de una muerte entre llamas. Un incendio ocasionado por el impacto de dos aviones contra dos de los elementos más icónicos del mundo financiero de los Estados Unidos.

También han dejado huella en la memoria colectiva las calles de la ciudad llenas transeúntes bañados en polvo y sangre, buscando una salida de ese infierno. El atentado del 11-S supuso el inicio de una guerra atroz liderada por el entonces presidente de los EEUU, George W. Bush contra el líder de Al Qaeda, Bin Laden.

Y que finalmente se transformó en un conflicto contra el dictador iraquí, Sadam Husein.

Blair, Bush y Aznar en su reunión en las Azores.

Esta contienda contó con el apoyo del Reino Unido, Portugal Y España. Por mucho que José María Aznar, el presidente del Gobierno de ese momento, desmintiera la intervención del país en la Guerra de Irak de 2003.

Para defender la entrada de España en el conflicto armado Aznar se respaldó en la tesis, desmentida por el informe Chilcot en 2016, que Irak poseía armas de destrucción masiva. Esta contienda acabó con la vida de muchos civiles. Según declaró Bush en 2005 los civiles muertos estarían sobre los 30.000. Uno de las pérdidas más trágicas para nuestro país fue la del cámara de Telecinco, José Couso mientras realizaba su trabajo desde la ventana de un hotel de Bagdad, donde se refugiaba la Prensa internacional.

Este crimen nunca fue resuelto y su familia no pudo ver a los responsables de este hecho sentados en el banquillo de los acusados por la derogación en 2014 de la Ley de Justicia Universal. Su hermano David Couso relata a El Cierre Digital el sufrimiento de perder a un ser querido y no tener la posibilidad de hacer justicia por su asesinato.

Silenciando una guerra

Para David perder un hermano y en las condiciones que las perdió ha significado una herida perpetua en lo más profundo de su interior. A pesar de este sufrimiento lo que más le duele es que se pretenda silencie con mentiras unos hechos, como fue la Guerra de Irak, que tuvo unas consecuencias de las que él fue testigo por desgracia en primera persona. “Lo que más me duele es que se le de credibilidad a José María Aznar que es capaz de decir que en ese momento no sabía que no había armas de destrucción masiva en Irak y no pase nada. Durante años se han negado atrocidades cometidas a lo largo de la historia como el régimen nazi, comunistas o anarquistas, pero salvaguardando las diferencias comparativas, el objetivo es el mismo, silenciar”, afirma David.

Manifestantes para protestar en contra de la Guerra de Irak en 2003

“Aznar era por entonces el presidente de la nación y por lo tanto responsable de las decisiones tomadas. Se trata de un asunto muy grave, de hecho, a pesar de que cuenta con adeptos en clave política y económica, sus declaraciones en torno a la invasión ilegal de Irak no han tenido apoyo. Hay que recordar que salimos millones de personas gritando no a la guerra, en una manifestación sin precedentes desde los años 60 contra la de Vietnam y que la población no apoyaba una invasión contra Irak. Después de 15 años, no nos han silenciado y por eso seguimos recordando a Tareq Ayoub, a Taras Prostyuck, a los más de 400 periodistas árabes y a la terrible cifra de entre un millón y un millón y medio de muertos que certificó un estudio epidemiológico llevado a cabo en el año 2010 por el opinión research de Londres”, subraya Couso.

“Ni queremos su perdón ni lo esperamos”

En octubre de 2016 el exprimer ministro del Reino Unido, al conocerse el informe Chilcot, donde se determina que en Irak no había armas de destrucción masiva y conducir a un país a un conflicto sin una base sólida, pide disculpas en un programa de televisión por el daño que ocasionó su desacertada decisión de apoyar la guerra. Sin embargo Aznar se negó a asumir sus responsabilidades y a responder con un perdón a los españoles y , concretamente, a las familias como la de David, que se cobró la vida de uno de sus miembros.

“Nosotros no queremos las disculpas del ex presidente del Gobierno. Ni queremos su perdón, ni lo esperamos.”, responde David. Ni siquiera ningún miembro del ejecutivo de ese momento se puso en comunicación con ellos para ofrecerles su ayuda y preocuparse por ellos.

José Couso informando desde Irak.

“Durante las 48 primera horas, cuando no se sabía por qué se había atacado el hotel Palestina, el ministro Trillo se puso en contacto con mi familia para comunicarnos que se iba a organizar una operación con helicópteros para recuperar el cadáver de José. Sus compañeros periodistas destinados en la zona se desplazaron a la morgue para comprobar, moviendo cadáveres, que mi hermano seguía allí poniendo su vida en peligro por la actuación de este ministro irresponsable que jugó con la vida de los compañeros de José igual que luego hizo con la vida de los militares que iban a bordo de los aviones-chatarra que contrataron desde su ministerio. Con el gobierno de Aznar y de Rajoy hubo contactos con personalidades de segundo rango. Pero nunca fuimos recibidos", añade Couso.

"Durante el gobierno del PSOE sólo cambió el trato, pero la política, que se debe calificar de traición, continuó como se comprobó después mediante las filtraciones de wiki-leaks, en las que quedó claro que hubo reuniones en la embajada de los EEUU en Madrid, en las que el gobierno recibió órdenes expresas para torpedear el proceso judicial. A día de hoy, y debido a las recientes modificaciones de la LOGPJ que erradican, nada menos que el concepto de jurisdicción universal en materia judicial, no esperamos ningún contacto por parte del ejecutivo”, añade David.

Cambio de la Ley de Justicia universal

En 2014 el Congreso de los Diputados aprueba la derogación de la Ley de la Justicia Universal. Lo que supuso que el caso Couso no se pudiera investigar. Así recuerda su hermano como se enteró de esta noticia: “Teníamos conocimiento de lo que pretendía llevar a cabo el PP utilizando su método autoritario habitual, entrometiéndose en el poder judicial, mediante su mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados para conseguir acabar con la universalización de la justicia que tantos logros ha supuesto para el ordenamiento jurídico español, como el caso Guatemala, Scilingo o el de Pinochet, entre otros.

"Solicitamos reuniones con todo el arco parlamentario, incluido el PP, para evitar que, en un ejercicio inconstitucional, dejara sin justicia a la población española. Esta decisión no sólo afectó al caso de mi hermano, también fue la causante de la puesta en libertad de narcotraficantes al no poder certificarse que se encontraban en territorio Español: un galimatías jurídico que supuso un terrible golpe contra el principio de jerarquía normativa jurídica y contra la separación de poderes en el estado español.

Protestan ante Aznar sobre el asesinato de José Couso en el Congreso de los Diputados.

En el caso de José y de las otras causas abiertas en materia de jurisdicción universal, supuso su archivo de facto hasta que el poder judicial pudiese demostrar que judicialmente se pudiese investigar el caso. Como consecuencia, supuso la pérdida de la tutela judicial efectiva, la imposibilidad de un juicio justo, en definitiva, la erradicación de la única vía que nos queda a las víctimas: la Justicia. Se nos ha despojado de lo que nos quedaba: la posibilidad de confiar en un sistema democrático y sus instituciones judiciales, ya que, que en ausencia de justicia, no existe democracia”, dice Couso.

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