10 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Junto a sus abogados han encargado un informe a un perito criminólogo que ha detectado los fallos policiales cometidos en la instrucción

La familia de Déborah Fernández hace públicos los 15 errores en la investigación de su asesinato

Déborah Fernández.
Déborah Fernández.
La familia de la joven viguesa Déborah Fernández, asesinada en el año 2002 y cuyo crimen quedó impune, presentarán hoy ante la opinión pública una serie de 15 errores cometidos durante la instrucción del caso. Los fallos han sido recogidos en un informe que sirvió para reabrir la investigación y que fue presentado ante el Juzgado de Tuy que decidió reabrir una nueva investigación. Pero ahora la familia cree que el proceso está parado. Algunos de estos errores los mostramos en elcierredigital.

Este miércoles la familia de Déborah Fernández, la joven asesinada en Vigo hace 13 años, ha convocado una rueda de prensa para denunciar públicamente "las graves negligencias realizadas en la investigación de su muerte", según el comunicado que han hecho llegar a los medios.

En el acto participarán tanto familiares de Deborah, como sus dos abogados Ramón e Ignacio Amoedo y el criminólogo Oscar Tarruella, especialista en Homicidios y muertes violentas. Durante el acto harán referencia a una lista de 15 errores policiales realizados durante la instrucción.

Historia de un caso ralentizado

El pasado 30 de abril se cumplieron 18 años de la desaparición de Deborah Fernández-Cervera. Justo ahora que el caso se había reabierto por parte de un juzgado de Tuy, Pontevedra, la investigación tuvo que ser suspendida tras la entrada en vigor del Estado de Alarma y todas las diligencias fueron paradas hasta el momento. Ahora la familia reclama que se entreguen en sede judicial nueve cajas y tres archivos informáticos, que al parecer no han sido judicialmente inspeccionados todavía.

Pero en dependencias policiales todavía  existen más de nueve cajas y tres archivos informáticos con documentación y anotaciones sobre el caso que no han sido entregados al Juzgado de Instrucción 2 de Tui  y, por tanto, pendientes de revisión judicial, según adelantó el diario Atlántico.

Esos informes son los que la familia solicita ahora a la Policía, donde se encuentran por ejemplo los datos sobre el rastreo del teléfono móvil y el ordenador de la víctima. Los agentes sí aseguraron haber realizado una inspección del ordenador de Déborah  sin encontrar nada, ningún dato que les llevara a su desaparición. Sin embargo, no hay acta de dicha inspección por lo que los abogados personados en la causa consideran que sería necesario poner en conocimiento del juzgado cómo y cuándo se recoge y el resultado del informe pericial del disco duro, así como de la mensajería, correos electrónicos o fotografías. 

Lugar donde fue dejado el cadáver.

Algo parecido ocurre con el teléfono móvil. La Policía asegura que haberlo inspeccionado y haber realizado gestiones con la compañía telefónica para saber desde qué números se había hecho las llamadas que aparecen en el listado, si bien a día de hoy se desconoce dónde está físicamente ese aparato de teléfono.

Las últimas declaraciones realizadas en el juzgado se realizaron a finales de  febrero, cuando por primera vez fue citado José Carlos Fernández-Cervera, padre de Déborah que pudo contar finalmente cómo fueron las previas y posteriores a la desaparición de la joven. También prestó testimonio ese mismo 20 de febrero una íntima amiga de la joven con quien compartía confidencias, aunque tuvo que hacerlo por videoconferencia  ya que reside ahora fuera de España.

Deborah Fernández.

El 10 de mayo de 2002 su cuerpo fue encontrado por una vecina de O Rosal, a 40 kilómetros de Vigo. El cuerpo estaba desnudo y oculto bajo unas ramas. Lo habían lavado. Aunque aparentemente el cadáver no tenía signos de violencia, la autopsia determinó que había muerto por asfixia sin poder aclarar si fue de forma súbita o provocada.

Según consta en el sumario, que obra en poder de elcierredigital.com, las conclusiones médico forenses indican que la causa de la muerte es "indeterminada" y en la etiología médico-legal se señala que "sin poder establecer la causa de la etiología se puede descartar la suicida, y se puede afirmar que ha habido una manipulación del cadáver". Por todo eso la data de la muerte se estableció "ocurrida en torno a los 6-9 días previos al hallazgo del cadáver".

Entre los errores que hoy denunciará la familia hay algunos ya comentados como el escenario donde apareció el cuerpo de Deborah, claramente criminal y con pistas falsas para confundir a la Policía.

El auto con el archivo de la causa en 2010 reconocía que el exnovio de la víctima, Pablo P. S., había incurrido en contradicciones durante sus declaraciones, pero sin evidencias científicas que lo situaran cerca de Déborah aquella noche de abril ya que era imposible avanzar más en la investigación.

Pablo y Déborah habían dejado la relación cinco meses antes y él negó siempre haber visto a su exnovia aquel 30 de abril de 2002, aunque sí quedó probado que hablaron al mediodía por teléfono mientras ella se depilaba en la peluquería. La Policía estimó entonces que sus sucesivos testimonios eran "confusos y contradictorios" y que algunas de sus declaraciones "chocaban frontalmente" con las de otras personas, según consta en el sumario de la Operación Arcano desarrollado en 2009 y 2010.

Pablo P. S. siempre rechazó en sus declaraciones haberse cruzado con Déborah en su coche, donde se le perdió la pista a la joven, en un lugar conocido como la curva de Alcabre y aseguró que llegó unos 10 minutos tarde a un partido de fútbol en el club de campo porque se había olvidado el reloj y que tras el partido, y antes de volver al club para una cena, fue a ducharse a casa. Sobre estas declaraciones los policías apreciaron contradicciones en lo manifestado por el joven y por su padre.

El excuñado y dos amigos de la víctima han declarado ahora ante la jueza que "el exnovio telefoneó la noche de la desaparición de Déborah para preguntar por ella, lo que les causó extrañeza y que al día siguiente lo acompañaron a su casa para ver si estaba allí la joven y él quiso entrar solo no dejándolos pasar, algo que siempre negó el exnovio".

Otro de los errores denunciados por la familia: El teléfono móvil de Déborah no fuese requerido por la Policía Nacional hasta el año 2006. "Lo peor es que como luego veremos, el teléfono móvil de Déborah no sólo es que no se recoja hasta pasados cuatro años, que no se analice, sino que el mismo se haya extraviado por la Policía Nacional. Ahora alegan que no se encontró nada, pero no existe incorporado a autos acta del examen del mismo, con lo que ese es el único dato objetivo", señala el escrito presentado por los abogados que representan a la familia ante el Juzgado de Tuy que reabrió la causa.

Es decir, que el teléfono móvil no fue pedido hasta cuatro año después de la desaparición y muerte de la joven, que ocurrió en abril y mayo de 2002. Asimismo, el ordenador de Déborah no fue recogido por la Policía hasta marzo de 2019 para ser estudiado. El escrito presentado en el juzgado recoge que "ningún investigador nunca le dice a los familiares que lo guarden para entregarlo a la Policía cuando fueran requeridos".

La joven Déborah Fernández.

El error del teléfono y el ordenador no son los únicos que la familia detallará, hay otros que se produjeron durante toda la fase de instrucción, que fracasó al no detener a nadie por el asesinato de la joven viguesa. Un caso cuyas circunstancias conviene recordar.

Parecía un día normal para Déborah

El 30 de abril de 2002 año  era un día normal para Déborah Fernández, fue a clase de Diseño Gráfico, pero salió antes porque se sentía mal. Déborah, de 22 años, se fue desde clase a su casa en la avenida Atlántida de Alcabre y a mediodía acudió a la peluquería. Después de comer, por la tarde, salió a practicar footing por la playa de Samil, se encontró con su prima Nuria e hicieron juntas parte del recorrido, a la altura del puente de Langares se despidió de ella, le dijo que no iba a salir aquella noche, que tenía otros planes.

A las nueve menos cuarto de la noche fue vista por última vez en la zona de Alcabre, en la conocida "curva del matadero", cuando un conocido se cruzó con ella, a 500 metros de su casa. Diez días más tarde, el 10 de mayo, una vecina, Adelaida, que paseaba a su perro por O Rosal, encontró su cuerpo, a más de 40 kilómetros de Vigo. La joven estaba a tres metros del arcén de la carretera, desnuda y medio tapada con ramas de acacia, acostada de lado, con piernas y brazos flexionados. Depositaron el cuerpo con cuidado, con mimo, porque no había señales de arrastre del cadáver sobre el suelo.

La familia puso carteles por todo Vigo.

La autopsia desveló que la chica había muerto entre seis y nueve días antes, incluso el mismo día de su desaparición. Cuando murió estaba vestida y así estuvo al menos durante doce horas después de su muerte. Luego desnudaron su cuerpo y lo lavaron. Los informes también arrojaron que Déborah permaneció en un lugar frío y oscuro, quizás una cámara frigorífica o un sótano, hasta que fue depositada en la cuneta por su presunto asesino o un cómplice.

Pistas falsas

El cuerpo no tenía signos de violencia ni de agresión sexual. La hipótesis más fiable fue la muerte por sofocación con un objeto blando, que no habría dejado signos violentos. Junto al cadáver se dejaron pistas falsas, como un preservativo usado, un pañuelo de papel y un cordón verde bajo el cuerpo. También se hallaron restos de semen y ADN, que parecían pruebas fiables para encontrar al autor.

Durante años los investigadores siguieron estas pistas que luego resultaron ser falsas, se hicieron cientos de pruebas, entre ellos al principal sospechoso. Pero no se consiguieron resultados positivos, porque las pruebas eran falsas y se pusieron allí para confundir a los investigadores. Los policías finalmente descubrieron que la escena era ficticia, un escenario montado para hacer creer en el móvil sexual.

Rosa, hermana de Déborah

Ocho años después del asesinato, en 2010, el inspector Luis Muñoz, que trabajó a las órdenes del comisario Ángel Galán, se hizo cargo del caso y estableció cuatro hipótesis diferentes, pero solo una quedó como más probable. El informe fue titulado Operación Arcano y fue fechado en 2010. Deborah se encontró con alguien conocido que la introdujo en un vehículo y la trasladó al lugar donde fue vista 15 minutos más tarde.

La Policía sospechó entonces que el autor se construyó una rápida coartada apareciendo en lugares públicos, para que no lo relacionasen con la chica y se las ingenió para dejar rastros falsos que, como finalmente ocurrió, entorpeció las pesquisas e hizo perder el tiempo a los investigadores.

Apoyo popular

Más de 220.000 personas apoyaron a la familia durante años a través de una petición en change.org para pedir su reapertura judicial, firmas que no llegaron a ser presentadas porque llegó antes la reapertura policial del caso. Gracias a ese apoyo la familia de Deborah presentó en el juzgado un informe que recoge todos los errores, que a su juicio, se cometieron inicialmente en la instrucción.

Entierro de Déborah en el año 2002.

El 28 de mayo de 2002 se llamó a declarar al principal y único sospechoso de la desaparición de Deborah, su exnovio identificado como PPSL que el 3 de junio de 2002 no había sido todavía interrogado porque "se ha ausentado a Argentina por motivos laborales", según constaba en los autos judiciales de entonces.

La queja de la familia viene porque ni siquiera se comprobó si esta persona estaba o no en Argentina y sorprendentemente no se le volvió a citar en otra fecha. Tampoco tiene sentido que este joven se fuese del país aquellos días teniendo en cuenta que era exnovio de Deborah y el cadáver de la joven se había encontrado apenas dos semanas antes y podían querer interrogarlo.

Lagunas temporales

El escrito recoge que también existieron lagunas temporales en la investigación, puesto que la jueza instructora pidió al jefe de la investigación el 25 de agosto de 2003, un año después,  un informe sobre las diligencias practicadas hasta entonces. El 23 de septiembre el jefe de la investigación respondió que  "se continúa identificando a personas del entorno de Déborah, novio, hermanos, etc, con entrevistas personales a los identificados”. Lo que cual no es del todo cierto, puesto que los familiares de Deborah no han sido interrogados hasta hace un par de semanas e incluso,  los investigadores han renunciado ahora a tomar declaración a su padre y a su hermano José, que en aquellos días vivieron intensamente la búsqueda de la joven. "Incluso mi hermano había discutido con Déborah el día antes por la relación sentimental que ella tenía", afirmó Rosa Fernández a elcierredigital.com.

Testigos interrogados dos años después

La mayor parte de los testigos declararon en agosto de 2004, su prima Nuria, A.P.L., C.S. y el principal sospechoso PPSL lo hicieron entonces, dos años después de los hechos. En diciembre de 2005 la Policía pidió autorización al Juzgado para investigar el origen de un ramo de flores que alguien depositó en el lugar donde se encontró el cadáver de Deborah en septiembre de aquel mismo año y pidió que se oficiase a entidades bancarias para conocer al titular de la tarjeta de crédito empleada en esa compra. Cuando llegaron las respuestas de los bancos no se investigó a los titulares para saber qué relación podían tener con Déborah.

En diciembre de 2006 hubo una nueva declaración de Pablo, exnovio y principal sospechoso. Cuatro años más tarde el Juzgado denegó la intervención telefónica del terminal del joven, algo que se hizo porque existían indicios. La Policía solicitó esta medida por la contradicción entre el testigo y sus familiares y dos amigos sobre el lugar donde había pasado la noche el día que desapareció Déborah.  En 2010 se procedió al archivo de la investigación sin culpables. Ahora la familia quiere hacer públicos todos estos errores.

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