17 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

El hermano del exyerno del Emérito no acudió a su juicio por resistirse presuntamente a la autoridad en una manifestación en Barcelona en 2017

Álvaro de Marichalar, desde Panamá: “El vídeo de mi arresto fue borrado por la Generalitat"

El Cierre Digital en Álvaro de Marichalar con los carteles de la manifestación del 26 de octubre de 2017.
Álvaro de Marichalar con los carteles de la manifestación del 26 de octubre de 2017.
Álvaro de Marichalar, hermano del exyerno del Emérito, podría enfrentarse a una pena de nueve meses de prisión. El motivo es una detención que tuvo lugar el 26 de octubre de 2017 en una manifestación en la que presuntamente se resistió a las autoridades. Marichalar, que no ha acudido al juicio por encontrarse en Panamá, afirma a elcierredigital.com que emprenderá cuando acabe su vuelta al mundo “acciones legales contra todo aquel que está manipulando la verdad” sobre lo sucedido ese día de 2017.

El pasado lunes 17 de abril, y después de casi seis años, se celebraba en la Audiencia Provincial de Barcelona un juicio contra Álvaro de Marichalar —hermano del exyerno del emérito Juan Carlos I— por presuntamente resistirse a la detención que los Mossos d’Esquadra efectuaron durante una protesta el 26 de octubre de 2017. El caso ha quedado visto para sentencia.

La Fiscalía pide nueve meses de prisión para Marichalar, cuya presencia no era obligatoria en el juicio, ya que empieza a serlo con penas a partir los dos años de prisión. Aunque no ha acudido, Marichalar ha explicado en una nota de prensa que no lo ha hecho porque no recibió “notificación alguna” en su domicilio y porque se mantiene en una “expedición marítima” que le mantiene “fuera de España desde agosto de 2019”. En estos momentos, se encuentra en Panamá.

Es allí desde donde Álvaro de Marichalar mantiene una conversación con elcierredigital.com, en la que afirma que en cuanto acabe la vuelta al mundo —que está realizando a bordo de “una embarcación de tres metros de eslora bautizada Numancia” para luchar contra los plásticos en los océanos—, emprenderá “acciones legales contra todo aquel que está manipulando la verdad, empezando por la fiscal”.

Según Marichalar, “la acusación de la fiscal se basa en un relato rigurosamente falso, amañado burdamente por los funcionarios de la policía regional catalana, con objeto de eludir su actuación criminal”. También se muestra crítico con algunos medios de comunicación. “Los medios de comunicación en España no publican lo que saben si beneficia a posiciones contrarias a la dictadura del pensamiento único”, sentencia en una conversación con elcierredigital.com.

Una manifestación y un vídeo

Los hechos por los que Álvaro de Marichalar ha sido juzgado se remontan al 26 de octubre de 2017, un día antes de la Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña (DUI). Marichalar se encontraba, junto a otros manifestantes, frente al Palau de la Generalitat de Barcelona, que es sede del Gobierno autonómico.

Álvaro de Marichalar portaba dos pancartas. En una, ponía “STOP tres por ciento en toda España”. En la otra, en catalán: “Las instituciones son de todos”. La relativa al 3% se refiere a un presunto cobro de comisiones ilegales por parte de las autoridades regionales catalanas. Según lo explica Marichalar a elcierredigital.com, él ese día se estaba manifestando “principalmente contra la corrupción del sistema al que yo llamo ‘Mafia +3%’ en toda España. Es un sistema por el cual a Jordi Pujol se le calculan 3.200 millones de euros de patrimonio y la mafia judicial no le juzga porque no se atreve”.

Para poner en contexto, Marichalar explica que un día antes de esta manifestación, intervino “en un programa de la BBC que se llama Hard talk” donde describió “el sistema corrupto de la autonomía catalana desde los años 80”. Este sistema es al que llama “mafia +3%” que aparecía en su pancarta.

El día de la manifestación, Álvaro de Marichalar estaba rodeado de otros manifestantes, muchos de ellos independentistas. En un vídeo que él mismo difunde a través de su canal de Youtube —y que utiliza como prueba— explica, en plena manifestación, que está con sus “compatriotas” y que aunque piensan “distinto” hay algo que los une: “Saber que nuestras instituciones se han pervertido en toda España”. Tras esto, se le puede ver abrazando a un hombre con una bandera independentista (Estelada) colgada de la espalda.

La versión de Álvaro de Marichalar

No obstante, después empiezan los problemas. Según explica el propio Marichalar, una de las pancartas “cae al otro lado de las vallas” y entonces un “agente de los Mozos de Escuadra” se la “confisca”. Denuncia que ocurre lo mismo con la otra pancarta, esta vez, “golpeada por un manifestante”, que aventura que podría ser “probablemente un policía de paisano”.

Tal y como continúa Marichalar, “esas confiscaciones —ilegales— supusieron la negación del derecho de manifestación”. Posteriormente, según expresa, en las imágenes se aprecia la “posterior detención” que sufre “sin mediar palabra con agente alguno”. En ellas, tal y como afirma, se puede comprobar que “no opone resistencia alguna en ningún momento” pero que, a pesar de ello, “los policías aplican en la mano de Álvaro de Marichalar una llave de agarre, mientras le fuerzan a entrar a la sede del Gobierno regional catalán” y se aprecia, según su relato, cómo la policía “empuja violentamente a Álvaro de Marichalar varias veces”.

La nota de prensa remitida por Álvaro de Marichalar continúa explicando que “las imágenes muestran claramente a una agente de policía saliendo de la escena horrorizada y evitando mirar hacia el lugar donde estaban linchando en grupo a Álvaro de Marichalar”.

Afirma, además, que “la Generalitat logró borrar las imágenes de las cámaras de seguridad del interior del palacio de la Generalitat, donde se debieron grabar los insultos, golpes y malos tratos que sufrí”. Uno de ellos, como explica, es que “se le aplicaron varios pinchazos en los pulgares mientras permanecía boca abajo y esposado” y que “como consecuencia de los pinchazos, el ritmo cardíaco de Álvaro se disparó. En posterior examen médico realizado en Los Ángeles, se indicó que los pinchazos pudieron ser de adrenalina”. También añade que “sufrió lesiones causadas por los golpes de los agentes y que fue hospitalizado tras salir en libertad ocho horas después de su detención ilegal”.

Álvaro de Marichalar en la manifestación.

Marichalar declara que preguntó “durante más de una hora la razón” de su detención y que la respuesta fue “silenciarle a fuerza de insultos y golpes” hasta que, “noventa minutos después” le explicaron que fue por “resistencia a la autoridad”. Añade que en la comisaría a la que fue derivado le “pidieron perdón por los malos tratos infringidos por sus compañeros”.

La versión de los Mossos d’Esquadra

Los Mossos d’Esquadra, no obstante, en su declaración como testigos ofrecieron una versión diferente. En esta, explicaron que había “tensión” entre Marichalar y los estudiantes que se congregaban en la manifestación y que llegaron a “encararse con él, quitándole las pancartas” y lanzándolas detrás de las vallas, desde donde Marichalar no las pudo recuperar.

Los agentes, según explicaban, vieron que “la situación estaba muy caliente” y que algunos jóvenes “se acercaban al señor Marichalar con malas intenciones”, por lo que le pidieron que les “acompañara hacia dentro del palacio de la Generalitat”. Afirman, además, que este “no quiso” acudir y que por ello tuvieron que “arrastrarlo”, con el fin de “protegerlo”.

Insisten, además, que intentaba volver a la plaza y que tuvieron que detenerle por “resistencia a la autoridad” cuando, en un intento por trasladarle a otro lugar, Marichalar “forcejeó”.

Marichalar afirma, además, que los policías en su momento declararon “falsamente” que se “autolesionó” pegándose “contra una puerta”. Para él, todo el asunto de su detención y posterior juicio está “total y absolutamente amañado”, puesto que “los medios de comunicación desde el primer día sabían que los Mozos de Escuadra difundieron un comunicado” sobre su detención “por desobediencia o resistencia”. “Lo emitieron antes de detenerme. Con eso lo digo todo”, sentencia.

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