15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Serán tres semanas en las que un jurado popular deberá decidir si Miguel López es o no culpable del asesinato de su suegra María del Carmen Martínez

Comienza el juicio del crimen de la CAM con grandes incógnitas, un único sospechoso y sin certeza alguna

Miguel López, único acusado del crimen de la viuda de la CAM.
Miguel López, único acusado del crimen de la viuda de la CAM.
Este lunes comienza uno de los juicios más mediátios de los últimos años, el que juzgará el asesinato a tiros de María del Carmen Martínez, viuda del expresidente de la antigua Caja del Mediterráneo (CAM) Vicente Sala. Casi tres años después del crimen, un jurado tendrá que decidir si el único sospechoso de esta muerte, el yerno de la víctima, Miguel López, es o no culpable. Para López piden 24 años de prisión. Pero es un caso en el que no hay pruebas concluyentes, sólo indicios no certeros.

La expectación será máxima en la Audiencia Provincial de Alicante, donde este lunes arranca uno de los juicios más esperados de este año. Las vistas se alargarán durante tres semanas hasta el próximo 7 de noviembre. Lo primero que se decidirá será la constitución del tribunal del jurado, tras haber sido descartados 10 de los 36 candidatos iniciales elegidos por sorteo. De los 26 restantes tendrán que salir las 11 personas -nueve titulares y dos suplentes- tras las excusas y razones que han esgrimido algunas para no participar.

Vicente Sala y su mujer, María del Carmen Martínez, cuyo asesinato se juzga a partir de este lunes. 

Una vez constituido de manera definitiva el jurado, y tras la inspección ocular de la nave donde se cometió el asesinato el primer acto importante, será el martes día 15 de octubre cuando todas las partes interroguen al único imputado, Miguel López. 

María del Carmen Martínez, de 72 años, falleció el 9 de diciembre de 2016, minutos después de haber recibido dos disparos en la cabeza a corta distancia en el lavadero del concesionario de coches Novocar, propiedad de la familia y que regentaba entonces Miguel López, quien fue detenido en febrero de 2017, acusado de ser el autor material del crimen. López quedó en libertad al depositar una fianza de 150.000 euros tras haber pasado 40 días en prisión.

La Fiscalía acusa a éste de un delito de asesinato tipificado y penado en el art 139 del Código Penal, otro delito de tenencia ilícita de armas tipificado y penado en el artículo 564 del mismo Código Penal, y aumentados con el agravante de parentesco, ya que López era yerno de la fallecida. A esta tipificación se adhirió la acusación particular ejercida en solitario por Vicente Sala, hijo de la víctima, ya que el resto de las tres hijas de la fallecida se negaron a acusar del asesinato a López.

El coche de la víctima en el que fue asesinada. 

Existen muchas incógnitas e interrogantes en torno al caso. Solo hay indicios y no muy certeros, como ha ido desvelando elcierredigital.com estos meses atrás. Según la defensa del sospechoso,  Miguel López ya se había marchado cuando su suegra murió y hay grabaciones de las cámaras de tráfico en las que se ve su paso en coche por la salida hacia Madrid.

Sin embargo, la acusación particular que ejerce el hijo mayor de la víctima y el fiscal insisten en que acompañó a la viuda a recoger su todoterreno después de haberlo lavado y él tenía las llaves.

No hay ADN del sospechoso

Tampoco se ha encontrado ADN suyo ni restos de pólvora en sus manos o ropa. Otro misterio está en el casquillo de bala que tenía restos de un ADN desconocido y que se cotejó sin resultados comparándolo con el de todo el personal que pudo tener contacto con la difunta. 

En cuanto al posible móvil del crimen, y en el que se apoya sin una prueba concluyente la acusación, es el económico. En la familia había en juego muchos ingresos provenientes de su conglomerado empresarial en Hispanoamérica, que factura unos 400 millones al año .

Vicente Sala, el primogénito de la familia y quien iba a quedar al mando de todo el emporio familiar. 

La decisión de María del Carmen Martínez de poner al frente de todo su emporio a su primogénito, Vicente, y relegar a otras funciones menores a sus tres hijas -Mar, Tania y Fani Sala, esta la menor y esposa del sospechoso- provocó el enfado de varios familiares,  incluso de algunos nietos, según las investigaciones.  Pero hoy las tres hermanas defienden sin fisuras la inocencia de López.

En el juicio, la Audiencia Provincial ha admitido toda las prácticas de diligencias solicitadas por las partes, como nuevos testigos o pruebas periciales diferentes a las practicadas hasta ahora por la Policía.

El investigador jefe del caso no declarará por estar apartado

Pero este juicio dio otro giro en agosto pasado, cuando el inspector que dirigió la investigación del crimen de María del Carmen Martínez, como responsable de Homicidios en la Jefatura del Grupo de Delincuencia Violenta de la Brigada de Policía Judicial de Alicante, fue apartado del departamento. Por ello,  no podrá declarar en su calidad en el juicio. El funcionario fue destinado a la Unidad de Tráfico Ilícito de Vehículos con idéntica categoría. Su entorno habló entonces de represalias sindicales, pero otras fuentes señalaban incompetencia.

La decisión fue tomada por su jefe máximo, el comisario Alfonso Cid. Para el entorno del funcionario ahora apartado de la jefatura de Homicidios, "Cid quería castigar al inspector por razones sindicales".  Pero otros policías cercanos a esta unidad, que conocían la situación, aseguraban “que no llevaba el cuerpo como debía y era solo cuestión de tiempo que le trasladaran”.

Borradas ilícitamente las conexiones a internet

Una de las grandes incógnitas del caso se refiere a la presunta alteración de pruebas.  El abogado de Miguel López señaló en su escrito de absolución que  "se ha podido alterar la prueba mediante el borrado de los elementos –archivos–que beneficiaban al investigado, y la mejor prueba de ello es que tal circunstancia ya se ha hecho también así en otro de los elementos informáticos, el móvil de la víctima".

El catédratico Sánchez Vera  relata también  la falta de 138 archivos fotográficos tras el registro en casa de su defendido y la retirada de discos duros y ordenadores que no se habría hecho conforme a derecho: "No consta tampoco que esos elementos informáticos se precintasen de nuevo, sirviendo así como garantía de la autenticidad e indemnidad de la prueba (...). Es más, la valoración de la prueba ha de tener en cuenta que, como a continuación vemos, han sido borradas ilícitamente las conexiones de internet del teléfono de la víctima del día del suceso y de los días previos, y ello es la acreditación definitiva de la inocencia de Miguel López".

A su vez se hace mención a la víctima, María del Carmen Martínez, viuda de Vicente Sala, y se dice que "el teléfono móvil de la víctima fue manipulado por parte de la policía, quien mantuvo el móvil de la víctima durante horas, sin precintar, y no solo como dice el auto que ahora impugnamos en los primeros minutos nada más encontrar el cadáver, con fines perentorios y de rapidez de la investigación para ver si averiguaban algo en esos primeros minutos. En suma, de un móvil en el que se han realizado llamadas, y de un móvil en el que se han borrado las conexiones de internet, no se puede decir que tenga cadena de custodia de clase alguna y, sobre todo, que no haya sido manipulado. Lo fue y estamos instando que el órgano jurisdiccional así lo declare".

Otro gran interrogante del caso es qué pasó con el teléfono móvil de la víctima donde   "constan llamadas realizadas, y, sobre todo, consta un borrado masivo de las conexiones de internet del móvil, que beneficia la pretendida hipótesis policial y que va en contra de la prueba de la defensa de que la víctima estuvo conectada a internet con su móvil mientras que Miguel estuvo en Novocar, y que por tanto Miguel no la disparó, pero resulta que tales conexiones de internet han sido borradas".

Estas son los grandes interrogantes de un juicio con un sospechoso y sin certezas alguna. 

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