28 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Entre noviembre y abril, cuatro mujeres con signos de estrangulamiento fueron encontradas muertas cerca de canales de riego en la C. Valenciana

El hallazgo de un cuerpo en una acequia de Sevilla reaviva el rumor de un asesino en serie que atemorizó a todo el Levante

El hallazgo de cuatro mujeres asesinadas en lugares próximos acequias en la Comunidad Valenciana infundó la alarma.
El hallazgo de cuatro mujeres asesinadas en lugares próximos acequias en la Comunidad Valenciana infundó la alarma.
En los últimos meses, circula en redes sociales y grupos de 'Whatsapp' el rumor infundado sobre un posible asesino en serie. Desde noviembre de 2020 han sido localizados los cuerpos de cuatro mujeres en el Levante español, todas ellas estranguladas y abandonadas en acequias. El hallazgo de un cadáver en un canal de riego de Sevilla habría reavivado el alarmismo aunque, a expensas de que la autopsia determine la causa de la muerte, este caso nada tendría que ver con los anteriores.

El hallazgo este lunes del cadáver de una mujer en el interior de un canal de riego en el municipio sevillano de Cantillana ha reavivado los rumores no contrastados sobre un posible asesino en serie que, desde noviembre del pasado año, habría estrangulado a cuatro mujeres para después arrojar sus cuerpos sin vida en acequias y terrenos de similares características. Las similitudes entre los casos, pocas, agudizadas por el alarmismo, suscitaron esta hipótesis, que durante semanas corrió como la pólvora a través de las redes sociales y grupos de mensajería como Whatsapp.

Un supuesto que tanto policía como Guardia Civil desmintieron en su momento -y que ha perdido su consistencia después de la detención, hace dos semanas, del presunto autor de uno de los asesinatos-, si bien los investigadores no ocultan su preocupación por cuatro casos que, sin relación aparente entre sí y a expensas de lo que determine la Justicia, todavía no han sido resueltos.

Crimen con tinte machista

El pasado 29 de junio se producía el arresto de un hombre en calidad de sospechoso por el asesinato de su pareja sentimental, Johana Andrea Aguilar, de 41 años, cuyo cadáver fue localizado el pasado mes de abril en un paraje natural de la localidad de Burriana, cerca de una acequia.

Johana había salido a caminar y su desaparición todavía no había sido denunciada cuando un hombre, que paseaba por el Camí Vell de la Mar de Borriana, la encontró sobre un charco de agua, boca abajo. En un primer momento, todo apuntaba a una muerte natural o a un suicidio -trascendió entonces que la mujer había protagonizado dos intentos previos-, pero la autopsia determinó que había sido estrangulada con una prenda de ropa de la mujer que no llevaba puesta en el momento de su muerte, por lo que los investigadores se centraron en averiguar cómo había conseguido esa prenda el agresor. Los agentes interrogaron a familiares y allegados ante la sospecha de que el agresor pudiera ser alguien de su entorno, algo que, presuntamente, se habría confirmado.

Su asesinato, de constatarse la autoría del principal sospechoso, tendría más que ver con la violencia machista.

Los casos sin resolver

El crimen de Johana Andrea Aguilar fue el cuarto en menos de seis meses cerca de acequias de la Comunidad Valenciana.

Alicia, Florina y Olga, las tres mujeres asesinadas. 

La primera de las víctimas fue Alicia, de 45 años y funcionaria de Justicia, asesinada en noviembre de 2020. Su cuerpo se encontró apenas a 200 metros de su casa, en Elche. La mujer había salido a pasear con su perro cuando, en la última llamada que realizó, aseguró que dos mujeres la estaban siguiendo. Tiempo después, su cuerpo fue encontrado en una acequia, con signos de estrangulamiento.

La principal hipótesis: un intento de robo, aunque no se descartarían otras teorías relacionadas con sus entornos próximos. En este sentido, el criminólogo Vicente Planas explicó para elcierredigital.com que "la muerte por asfixia es habitual con personas con las que hay una determinada cercanía. Vecinos, parejas... Supone una forma de matar para la que hay que tener un contacto directo con la víctima. No es dar un golpe o un navajazo para pillar por sorpresa a la persona a la que se quiere hacer daño".

La segunda mujer hallada sin vida, el 30 de enero, en Silla, una localidad a 27 kilómetros del suceso, se llamaba Florina, tenía 19 años y, desde los 17, ejercía la prostitución, víctima de la trata. La principal línea de investigación apunta a un cliente como posible autor del asesinato.

A Olga, de 43 años, se le perdió la vista el 3 de abril en el popular barrio valenciano de La Malvarrosa. Su cuerpo fue hallado tres días después en la localidad de Massarrojos, también en una acequia y con signos de asfixia.

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