25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

La Universidad de Valencia ha logrado desarrollar un test rápido con el objetivo de prevenir los casos de sumisión química

Abuso sexual: Crean un kit para detectar en segundos éxtasis líquido en las bebidas

Sumisión química.
Sumisión química.
La presencia de éxtasis líquido, GHB, en la bebida se está convirtiendo en algo habitual a pesar del peligro que supone. Sin embargo, esto podría acabar muy pronto ya que un laboratorio de la Universidad de Valencia ha desarrollado un test rápido para la detección de éxtasis líquido con el objetivo de prevenir de la sumisión química. Este proyecto ultima la comercialización de un kit que detecta en varios segundos la presencia de GHB en sustancias líquidas.

Un laboratorio de la Universidad de Valencia ha desarrollado un test rápido para la detección de éxtasis líquido con el objetivo de prevenir la sumisión química. Este proyecto ultima la comercialización de un kit que detecta en varios segundos la presencia de GHB en sustancias líquidas, para lo que, hasta ahora, los jóvenes tenían que utilizar artimañas caseras.

El trabajo de investigación del llamado proyecto NoSum arranca su segundo año con la fase previa a la comercialización del kit, que busca detectar de un vistazo la presencia de drogas no deseadas en las consumiciones en espacios de ocio. La Facultad de Química de la universidad acogió el pasado martes un taller para sensibilizar y prevenir la sumisión química, un método que se ha empleado en cerca de un tercio de las agresiones sexuales según ha informado el Instituto Nacional de Toxicología.  

Kit de detección de droga líquida

El kit consiste en una tira ligera que se introduce en la sustancia a analizar y, con un material reactivo, cambia de color en varios segundos si detecta la presencia de GHB o éxtasis líquido, uno de los compuestos más comunes en las agresiones sexuales por sumisión química.

Hasta la fecha, en los testeos de laboratorio no se han obtenido falsos positivos ni falsos negativos, explica Pablo Gaviña, uno de los responsables de la investigación. El producto, que comenzó a gestarse ante el aumento de agresiones sexuales a mujeres, se quiere poner a disposición de los locales de ocio, evitando que sea responsabilidad de la víctima prevenir una agresión.

El taller retoma las investigaciones emprendidas por el grupo MODeLiC del Instituto Interuniversitario de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico (IDM) sobre el diseño del kit para detectar, a simple vista, la droga de sumisión química GHB en bebidas. En el proyecto NoSum también participa el grupo ScienceFlows de la Universitat de València.

Jóvenes valencianas aprenden a detectar éxtasis líquido en la bebida - NIUS

Kit detención droga líquida.

El proyecto aún se encuentra en fase preliminar pero mediante la iniciativa de estos talleres los investigadores buscan recoger la información faltante por parte de los jóvenes. Finalmente, pasará a fase de comercialización: "Será un formato más fácil de utilizar, para que se pueda adquirir por aquellos interesados o, incluso, que lo puedan suministrar las propias discotecas", concluye una de las responsables del proyecto, Ana Costero

¿Qué es el GHB?

El GHB es un compuesto incoloro, inodoro y de sabor ligeramente salado que cuando es ingerido anula la voluntad del consumidor. Según la Sociedad Española de Medicina de Urgencias (SEMES), en aproximadamente un 20% de las agresiones sexuales intervienen estas sustancias. De esta manera, el taller pretende dotar de herramientas de prevención a los asistentes frente a posibles amenazas futuras.

Lo llaman ‘el chorrito’. Pueden verlo en un pequeño bote, quizás en forma de pipeta; también en algunas fiestas, en algunas reuniones o en algunas salas. Su uso es sencillo: unas gotitas disueltas en bebida, y listo. Sus efectos, euforia y desinhibición, siempre que no acabe con sus consumidores en el hospital. Esta droga sintética es, en realidad, un disolvente industrial y vuelve con fuerza a la noche de nuestro país.

Al GHB, ácido gammahidroxibutírico, también se le conoce como "éxtasis líquido". Se trata de una sustancia depresora anestésica cuyo uso es peligroso y, desgraciadamente, cada vez más común: es complicado saber cuánta es la dosis adecuada, porque tiene un margen de seguridad muy estrecho, y ​los servicios médicos de nuestro país están presenciando cómo cada fin de semana tienen que intervenir a alguien por sus efectos. El GHB está encontrando un nuevo público en los jóvenes tras la pandemia.

Sumisión química

Son muchas las historias que se han hecho públicas en las redes sociales, y aún más gracias al movimiento #DenunciaTuBar, que ayuda a las mujeres a contar su historia. En la mayoría de casos se acusa a camareros y dueños de locales de ocio nocturno de drogar a mujeres para, posteriormente, abusar sexualmente de ellas.

Los expertos aseguran que los casos de agresión sexual mediante la sumisión química se han multiplicado durante los últimos años. Con esta práctica, el agresor anula por completo la voluntad de la víctima, que no podrá negarse a nada y al día siguiente no recordará lo ocurrido, o al menos no en su totalidad. Además, las sustancias que utilizan se eliminan del organismo con facilidad, así que es sencillo que, si la víctima tarda en denunciar, no se encuentre rastro de la droga utilizada.

El pasado mes de noviembre de 2021, varios colectivos feministas organizaban una manifestación en Madrid en la que alertaban del aumento de violaciones por sumisión química y pedían protocolos adecuados para tratar a las víctimas, tanto policiales como sanitarios.

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