03 de agosto de 2020
|
Buscar
EDICIÓN VERANO

Dijo que el viernes 3 de agosto se acostó con Heidi Paz, el 4 volvió a verla por la tarde y el 5 pidió un taxi para llevar una pesada maleta a Usera

Ésta es la declaración de César Román, el Rey del Cachopo, acusado de asesinato que tendrá que valorar un Jurado Popular

César Román Viruete, el Rey del Cachopo, en una captura de vídeo.
César Román Viruete, el Rey del Cachopo, en una captura de vídeo.
Román entró en numerosas contradicciones durante su declaración efectuada ante la magistrada Rosa María Freire, titular del Juzgado de Instrucción número 23 de Madrid, el 29 de noviembre de 2018. El Rey del Cachopo compareció para negar todas las acusaciones, pero también dio algunas pistas sobre su relación con Heidi, que califica de “intermitente”, aunque reconoció acostarse con ella 20 días después de la supuesta ruptura.

El día 13 de agosto, lunes, los bomberos acudieron a la nave de Usera (Madrid) donde encontraron lo restos de Heidi Paz, la novia de César Román. Ese día, según las declaraciones del Rey del Cachopo en el juzgado, ocurrieron muchas cosas y algunas de ellas difíciles de encajar en un relato verdadero que tendrá que valorar un Jurado Popular en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 6 de Madrid, donde ha caido por turno esta causa.

Por ejemplo, Román dice que “el 13 de agosto por la mañana recibe llamadas por teléfono amenazándole gravemente y decide irse”. Sin embargo, a preguntas de la Fiscalía sobre su huida a Zaragoza, declaró que “huyó de las personas que le amenazaron el día 13 por la mañana, cuando le pusieron una pistola en la cabeza” y añadió que no denunció esos hechos “porque en ese grupo hay un policía. A Heidi también le amenazaron con una pistola”. Ante la insistencia de la jueza Freire sobre conocer más detalles sobre esto, el Rey del Cachopo se negó a dar explicaciones sobre las deudas y supuestas amenazas: “No quiero declarar y cuando mi familia esté segura, declararé”, dijo.

Se fue a Zaragoza donde nadie lo conocía

Pero lejos de huir despavorido, el Rey del Cachopo hizo algunas gestiones: “Quedé en la Glorieta de Cádiz y por la tarde fui a la nave de al lado (calle de Sebastián Gómez, 5) a recoger unas mesas con un chaval que se llama Nacho y un amigo suyo”. Es decir, no huyó inmediatamente a Zaragoza.

Unas horas después eran encontrados los restos de Heidi. Román argumentó que “lo que quería era que se calmara todo, ya que tenía muchos sitios donde ir”. Sin embargo, escogió Zaragoza, donde nadie lo conocía, cambió su aspecto físico y dio un nombre falso para encontrar trabajo. Una vez instalado en la capital aragonesa, Román no se presentó ante la Policía, aunque desde el día 13 de agosto sabía que se había encontrado un cadáver en una nave alquilada por él mismo. También dijo que “cuando se enteró de que había una orden de detención se iba a presentar a la policía, pero no le dio tiempo”. Fue detenido un 16 de noviembre, tres meses después de que se encontrase el cadáver de Heidi.

Otro de los errores importantes cometidos por el Rey del Cachopo hace referencia al famoso viaje en taxi, donde transportó una pesada maleta. Román reconoció haber estado en Usera el día 5 y haber tomado ese taxi, pero aclaró que “no estuvo en esa nave. Estuvo en la nave de al lado, donde llegó en taxi, desde su casa a la avenida de Andalucía número 10. Las naves no están comunicadas”, asimismo dijo que tenía dos maletas “una pequeña de color azul en la que llevaba la documentación”. Se refería a los famosos papeles "del trabajo" y una maleta, que la Policía nunca encontró en el local del número 5 de la calle Sebastián Gómez, a pesar de haberla registrado.

César Román declaró el 29 de noviembre.

César Román declaró que con Heidi “tuvo una relación corta porque a mediados del mes de julio terminaron, fue una relación de un mes y medio más o menos. Fue una relación intermitente”. Sin embargo, luego explica que conoció a Heidi en abril, comenzaron a salir y “se fue a Paseo de Castellanos (Carabanchel) con Heidi de mutuo acuerdo en la que convivieron más o menos un mes y después se fue a la calle de López Grass, cree que en el mes de mayo, aquí convivió muy poco con Heidi, ya que fue cuando rompieron”, una ruptura que él mismo dató a mediados de julio. En total, según sus propias cuentas tres meses y medio, no un mes y medio, como dijo.

Se "encamaron" y no fue a trabajar

Asimismo, aunque César daba por finalizada la relación a mediados de julio reconoce que se continuaba viendo con Heidi, hasta el mismo día que el teléfono de ella se apaga. El Rey del Cachopo reconoció que la última vez que vio a su novia fue “una noche de viernes de agosto, de los primeros días de agosto (se refiere al 3 de agosto), se encamaron y no fue a trabajar en el local que lo estaba haciendo en la calle Corazón de María”. Ese día, supuestamente, Heidi acudió a la casa de Vallecas, en la calle López Grass, donde pasó la noche con Román.

Heidi Paz tenía 25 años y dos hijos que viven en Europa.

Al día siguiente, por la mañana la joven habría acudido a su trabajo en un asador de Perales del Rïo, “y se vieron por la tarde en un local de los Cien Montaditos en la avenida de la Albufera", según el Rey del Cachopo. A la mañana siguiente, el domingo 5 de agosto, llamó a un taxi y acudió a la nave de Usera, cargado con una pesada maleta.

A preguntas de la Fiscalía, César Román Viruete, respondió que “después del 4 de agosto, volvió a llamar a Heidi en un par de veces, no recuerda desde qué teléfono, él tenía tres teléfonos, uno de la empresa y dos personales” y argumentó que “cuando estuvieron en los Cien Montaditos, ella dijo que se iba a ir, ya que tenían ambos una deuda importante, de bastantes miles de euros” y aunque César  negaba una relación consolidada, declaró que “Heidi contraía la deuda con el declarante al mismo nivel. Hablaron de la deuda y ella dijo que iba a hacer algo para resolverlo y que iba a ir a Honduras con sus hijos” y remató su declaración diciendo que no se puso en contacto con su hermana, "porque tiene pocas luces y podía facilitar el lugar donde se encontraba, y le podían tener el teléfono intervenido. El grupo que le amenazaba era muy peligroso, con contactos en la Policía".

COMPARTIR: