12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

A.J.C se enfrentaba inicialmente a una condena superior de diez años de prisión y por eso se ha conformado

Un pedófilo detenido en Valladolid con 30.000 archivos sexuales acepta siete años y medio de cárcel: '¡Estoy de acuerdo con todo!'

A.J.C durante el juicio / Europa Press.
A.J.C durante el juicio / Europa Press.
"¡Estoy de acuerdo con todo!", es la lacónica frase que A.J.C., el vallisoletano detenido a finales de noviembre en posesión de más de 30.000 archivos de carácter pedófilo, ha pronunciado al ser interpelado por el presidente de la Audiencia Provincial sobre si ratificaba el pacto alcanzado con la Fiscalía para aceptar una condena de siete años y medio de cárcel, en lugar de los diez a los que inicialmente se enfrentaba.

La sentencia de conformidad alcanzada entre su defensora y la acusación pública ha hecho innecesaria la celebración de juicio, al que el pedófilo ha acudido con la cabeza cubierta por la capucha de su abrigo que luego, una vez en sala, se ha visto obligado a retirar.

La condena, que ya es firme, ha sido anticipada 'in voce' por el presidente del tribunal, Feliciano Trebolle, e incluye un delito continuado contra la intimidad -por haber utilizado la wifi de un vecino para entrar en Internet-, con una pena aparejada de dos años y medio de cárcel y multa de 1.080 euros, y otro de posesión y difusión de pornografía infantil que le mantendrá en prisión durante otros cinco años más, según fuentes jurídicas.

Además, el encausado, albañil reconvertido a vigilante de seguridad en obras, tiene prohibido el desempeño de profesión y oficio que implique contacto con menores o discapacitados durante un periodo de diez años, e idéntico periodo temporal en el que permanecerá bajo libertad vigilada una vez salga de la cárcel.

La condena aceptada incluye también la obligación de someterse a un curso de educación sexual y el decomiso de los ordenadores intervenidos en su domicilio.

Presumía de tener relaciones con su hija menor

El pedófilo se encuentra en prisión desde el pasado 28 de noviembre del pasado año, cuando fue detenido. Al parecer, para realizar conexiones de un modo seguro y garantizar su anonimato, el ya detenido recurría a la vulneración de redes WiFi de sus vecinos para realizar conexiones de un modo seguro y garantizar así su anonimato.

La Audiencia Provincial de Valladolid.

Los agentes constataron además que presumía en Internet de mantener relaciones sexuales con su hija menor de edad, sin que realmente se hayan llegado a producir esos hechos. La propia niña ha negado categóricamente haber sufrido abusos sexuales algunos por parte de su progenitor.

La investigación comenzó a finales de 2015 cuando, a través de Interpol, los agentes recibieron una comunicación procedente de la Policía suiza en la que se indicaba que habían detectado a un usuario ubicado en España con "multitud" de archivos de explotación sexual infantil a disposición de sus contactos en Internet. Tras la investigación inicial, desarrollada con la información recibida de Suiza, los agentes no lograron definir su localización exacta debido a las fuertes medidas de seguridad que adoptaba.

Meses después, y también vía Interpol, la Policía alemana emitió una nueva comunicación acerca de lo que en un principio indicaba ser otro usuario de esta misma red, también ubicado en España, y que, del mismo modo, contaba con una "ingente" cantidad de archivos ilegales que ofrecía a modo de intercambio a sus contactos. Toda la información con la que se contaba hasta el momento fue analizada utilizando un software específico, que permite identificar las conexiones que realizan los usuarios que distribuyen archivos de pornografía infantil a través de esta red.

Al consultar el historial de estas conexiones realizadas, los investigadores comprobaron que desde las direcciones IP utilizadas por él, también se había accedido a las cuentas del primer usuario que estaba siendo investigado desde el año 2015. "De esta manera se determinó que se trataba del mismo objetivo, además de identificar otras tres cuentas de las que hacía uso con el mismo fin de realizar intercambios de material audiovisual con pedófilos de todo el mundo", explicaron entonces fuentes policiales.

También se pudo verificar que el detenido recurría al uso de aplicaciones específicas y malware para descifrar las contraseñas de seguridad de las redes WiFi de su entorno cercano, en este caso de sus vecinos. Así realizaba las conexiones de un modo más seguro y garantizaba su total anonimato, lo que dificultó la labor policial al no poder centrar con exactitud su ubicación. De forma paralela, y en otra investigación contra la distribución de pornografía infantil en una red social que se había saldado con la detención de un hombre en Canarias, se detectaron conversaciones entre éste y el usuario que estaba siendo investigado en las que se referían de forma pormenorizada a episodios de violaciones a diversos menores de edad, uno de ellos de 9 años.

"Extrema crudeza"

Los agentes realizaron "numerosas gestiones" para identificar a este individuo hasta lograr averiguar su identidad y descubrir su actividad oculta en redes sociales y en foros de internet de temática sexual infantil y tuvieron conocimiento de la "gran cantidad" de comentarios que publicaba, "presumiendo acerca del amor prohibido que vivía con su hija menor y en los que también compartía consejos con otros hombres acerca de cómo tratar a las niñas e iniciarlas en el amor paterno-filial".

Con toda esta información los agentes lograron averiguar la localización exacta del investigado en Valladolid y procedieron a su detención. Tras la entrada y registro de su domicilio se intervino un disco duro en el que se almacenaban más de 30.000 archivos de material de explotación sexual infantil de "extrema dureza" además de su teléfono móvil desde el que accedía a los foros en los que efectuaba la publicación de los comentarios de incesto.

Sin embargo, el Juzgado de Instrucción número 3 de Valladolid sobreseyó la causa contra él por delito contra la libertad sexual sobre sus dos hijos, una niña de 14 años y un varón de 10, "al no existir prueba bastante de los mismos", y ello a pesar de que su exmujer trató, sin éxito, de personarse en la causa contra su expareja por si ésta pudiera atentado contra la libertad sexual de ambos menores.

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