19 de abril de 2019
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FIN DE SEMANA

Después de mucho luchar, la hermana de la vedette y sus abogados están a punto de conseguir que la Audiencia Provincial de Madrid revise el caso

Nuevo misterio en torno a la muerte de La Veneno: Había restos de ADN de otra persona en su cama la noche de su muerte

Cristina 'La Veneno'.
Cristina 'La Veneno'.
La muerte de la vedette Cristina 'La Veneno' sigue generando polémica. Su caso, tras la pelea de su hermana Mari Pepa Ortiz, por fin está a punto de ser elevado a la Audiencia Provincial de Madrid, que tomará la decisión sobre qué hacer con las pruebas que en su momento se pasaron por alto, como el documento en el que se afirma la existencia del ADN de otra persona el día de la muerte de Cristina. Un documento que aporta en exclusiva 'Elcierredigital.com'.

La muerte de Cristina Ortiz, más conocida como La Veneno, sigue envuelta en misterio. Después de mucho luchar, por fin, Mari Pepa Ortiz, hermana mayor de la conocida vedette ha visto como, poco a poco, la Justicia empieza a tomar decisiones en relación al fallecimiento de Cristina.

Tras desestimarse la reapertura del caso en el Juzgado de Instrucción nº 53 de Madrid, la petición se ha elevará de oficio a la Audiencia Provincial de Madrid en los próximos días. Algo que siempre quisieron tanto Mari Pepa como su abogada Cinthia Ruiz. “Ahí habrá otro juez que se acercará al asunto con otros ojos”, comentaba la letrada a Elcierredigital.com en su momento.

Según ha defendido siempre Mari Pepa, el caso de Cristina La Veneno estuvo plagado de errores y de situaciones sorprendentes. Un informe fechado en marzo de 2018, más de un años después de su fallecimiento, al que ha tenido acceso en Elcierredigital.com en exclusiva, asegura que en la cama de la artista se encontraron restos de ADN de otra persona. “Se ha encontrado una mezcla de al menos dos perfiles genéticos diferentes compatibles con Cristina Ortiz Rodríguez y otro perfil genético de origen desconocido”, se lee en el documento.

Para ver documento completo pinchar AQUÍ

Esta muestra de ADN podría poner algo de luz en el final de Cristina Ortiz Rodríguez, La Veneno, sobre el que siempre ha volado la idea de una muerte violenta. Será ahora la Audiencia Provincial de Madrid la que decida si estos indicios son suficientes para reabrir un caso tan mediático.

De icono televisivo a la prisión

La Veneno nació en Adra (Almería) el 19 de marzo de 1964 con el nombre de José Antonio Ortiz Rodríguez. Según contó en sus memorias Ni puta ni santa (2016) y en numerosas entrevistas, abandonó su pueblo siendo muy joven para vivir en Málaga y Torremolinos, harta de no poder desarrollar su condición de transexual. En esa época se ganó la vida como peluquero y modelo, llegando a ser nombrado Míster Andalucía 1988. Su relación con el chico Hermida Pedro de Tudela llevó a Joselito a Madrid, donde primero trabajó en un hospital.

Ya en la capital de España decidió cumplir su deseo de ser mujer y comenzó a hormonarse. En los primeros noventa las personas transgénero vivían en una situación de exclusión social absoluta que hacía que las formas de ganarse la vida casi se limitaran al mundo del espectáculo y de la prostitución. En ese segundo ámbito fue donde acabó Cristina. Su físico hizo que fuera una de las meretrices más solicitadas entre las transexuales que ejercían el oficio.

Una noche su destino cambió cuando unas cámaras de televisión acudieron a realizar un reportaje sobre la prostitución. El vídeo se emitió en el programa nocturno Esta noche cruzamos el Mississipi, el transgresor y exitoso late-night que conducía Pepe Navarro. La aparición de Cristina sorprendió a todo el público y el periodista decidió incluirla en su troupe. Era abril de 1996.

Desde entonces, se convirtió en un personaje exitoso y en sus apariciones televisivas llegó a conseguir audiencias de hasta 40% de share en horario de madrugada. Algo inalcanzable hoy en día. Su forma deslenguada de hablar la convirtió en una personalidad reclamada por otros medios y su físico la convirtió en un sex-simbol de la época. Grabó un disco, hizo publicidad, rodó dos películas pornográficas e incluso la enfrentaron en la inauguración del mayor sex shop de Europa con la actriz porno italiana Cicciolina.

Tras la cancelación de los programas de Pepe Navarro en diciembre de 1997, su carrera fue poco a poco apagándose, aunque durante unos meses trabajó en la televisión argentina con la starlet porteña Susana Giménez. En 2001, su novio italiano la denunció por una estafa a la aseguradora de su casa. Este asunto la llevó a prisión en 2003. Durante tres años cumplió condena en una cárcel de hombres, algo que las leyes actuales habrían impedido. A su salida, con un visible deterioro físico, volvió a los platós a contar su dura experiencia entre rejas, hablando incluso de violaciones.

La Veneno con Cicciolina en 1996. 

En su última década de vida se paseó por diversos programas de televisión protagonizando sobre todo enfrentamientos con otros personajes populares como la también transexual Nova o la conocida como Marisol la Cirujana, una trans que pinchaba silicona ilegalmente a otras mujeres transgenero que ejercían la prostitución. Paralelamente, una nueva generación la fue descubriendo a través de las redes sociales. Mientras en la televisión del siglo XXI se hacían más imposibles sus apariciones por la dictadura de lo políticamente correcto, en Internet recobraba una popularidad que le hizo convertirse en vedette del espectáculo Que trabaje Rita y que la periodista Valeria Vegas publicara sus memorias en octubre de 2016. Justo un mes antes de su muerte, la televisión había vuelto a llamar a su puerta, había empezado una gira de bolos por discotecas de ambiente gay y su nombre sonaba como seguro para participar en una nueva edición de Gran Hermano VIP.  Fiel a su vida, Cristina La Veneno falleció por sorpresa en un inesperado giro de guión de su biografía. Un final que ahora vuelve a despertar sospechas y puede deparar más de una sorpresa. 

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