21 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El 20 de enero de 1996 el joven de 20 años murió apuñalado por un skin head ante casi 200 testigos, a pesar de lo cual el homicida nunca fue detenido

Veinticinco años del asesinato de David González: Un crimen de odio sin resolver y sin culpable a día de hoy

David González.
David González.
El 20 de enero de 1996 en España volvía a ser noticia un asesinato a cargo de un grupo de ultras de estética skin head. El joven David González de veinte años murió apuñalado ante casi doscientos testigos a pesar de lo cual nunca se logró identificar al hombre que acabó con la vida de David González. Un asesinato que la Policía en sus investigaciones relacionó con el grupo ultraderechista Nueva Guardia, vinculado con el Frente Atlético y que acabaría convirtiéndose en Bastión.

Hace veinticinco años se cometió uno de esos crímenes que quedan sin resolver. Sin embargo, al delito del que hablamos asistieron cerca de 200 testigos. Se trata del asesinato de David Emilio González, un crimen de odio que un cuarto de siglo después sigue sin tener culpables. 

Ocurrió la noche del viernes 20 de enero de 1996 en el distrito madrileño de Moncloa, en una zona frecuentada con bares de copas. El joven, junto a su dos amigos y su novia, se cruzaron con dos skin heads que orinaban en la calle. Tras un intercambio de palabras uno de los ultras golpeó a un amigo de David con un puño americano y David y el resto emprendieron la persecución de uno de los neonazis por la calle Isaac Peral.

Mientras se producía la carrera el otro joven ultra fue en busca de sus compañeros a un bar de la calle Princesa. Seis ultras más llegaron hasta donde estaban David y sus amigo José Antonio y se enfrentaron a ellos. Éste último recibió una puñalada en un brazo y David en una nalga. El joven de veinte años emprendió la huida, con las dificultades de movilidad generadas por la puñalada, por el paseo de Moret. 

El crimen fue cometido cerca del intercambiador de Moncloa. 

Tres ultras cortaron el paso a David y fue uno de ellos quién rodeo con su brazo izquierdo por la espalda su cuerpo y con la mano derecha le clavó un puñal de doble filo en el corazón de forma certera. 

Los testigos afirmaron que los ultras portaban emblemas de grupos radicales y ultras vinculados a equipos de fútbol y llegaron a identificar al agresor como un hombre de 1'80 cm de altura, con una cicatriz en la frente y de unos veinte años. A pesar de todos estos datos no hubo ningún detenido ni condenado por este crimen de odio. 

Eduardo González, padre de David, tiene claro que la dificultad de resolver el asunto estuvo en el miedo ya que, según recuerda para Elcierredigital.com, "mucha gente decidió no hablar porque eran grupos muy violentos y organizados, yo mismo he recibido algunas amenazas por teléfono porque en los primeros años el asunto tuvo mucha visibilidad y junto al Movimiento contra la Intolerancia conseguimos que muchos de estos indeseables acabasen en prisión". 

"Me apena que el miedo haga que no le pueda poner cara a quién hizo esto pero sé que la Policía hizo todo lo posible. A nivel personal no tengo ninguna queja de cómo se han portado con nosotros. Nos tuvieron al tanto de todo", afirma. 

A pesar de que en la Policía Nacional existía un grupo especializado en tribus urbanas recién creado, se hizo cargo de la investigación el grupo de homicidios. La Policía centró sus investigaciones en el grupo neonazi Nueva Guardia, relacionado con el Frente Atlético y que acabaría convirtiéndose en Bastión.

El 20 de abril de 1999 era detenido un sospechoso del crimen tras la denuncia de un ciudadano anónimo que dijo haber presenciado la pelea y que no había declarado antes por temor a represalias. Se trataba de un joven vinculado con el menudeo de drogas, pero no se consiguió demostrar. Un nombre también vinculado al caso fue del de Ricardo Guerra, al que sitúan en el bar en que los ultras pidieron refuerzos. El nombre de Guerra se haría conocido dos años después al vincularse con el asesinato del seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta

En el momento de cometerse el crimen de David González, los grupos ultras y neonazis sembraban el terror en muchas ciudades de España y fueron muchos los crímenes que se cometieron por personas pertenecientes a estos grupos. 

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