12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El detenido murió tras haber ingresado en las dependencias policiales el viernes 22 por abusos sexuales y tras solicitar una visita médica

Un hombre muere en la comisaría de Les Corts: Los Mossos, un cuerpo policial con un historial repleto de graves incidentes

La comisaria del Mossos en Les Corts (Barcelona).
La comisaria del Mossos en Les Corts (Barcelona).
Un hombre que estaba detenido murió el sábado 23 de marzo a las 7.30 horas tras desplomarse en la comisaría de los Mossos d'Esquadra en el barrio de Les Corts de Barcelona, según informó la propia Policía catalana. Este nuevo suceso viene a engrosar una larga lista de incidentes con desenlaces en mayor menor medida trágicos o violentos referentes a las actuaciones policiales del cuerpo autonómico catalán.

El detenido había ingresado a las 22.45 horas del viernes por abusos sexuales, y antes de ingresar solicitó una visita médica, en la que no se detectó ninguna incidencia.

Exterior de la comisaría de los Mosso d'Esquadra en Les Corts (Barcelona).

A las seis de la mañana del sábado desayunó con normalidad y a las 7.30, cuando se encontraba en el área de custodia, se desplomó, por lo que los agentes trataron de reanimarle y avisaron al Sistema d'Emergències Mèdiques (Sem), que continuó con la reanimación, pero finalmente no pudo salvarle la vida.

Antecedentes de incidentes

Los Mossos d´Esquadra tienen una curiosa tendencia a vivir situaciones similares a la descrita. El cuerpo se remonta al reinado de Felipe V, el primer Borbón. En 1950, durante la dictadura de Francisco Franco, se permitió la recuperación de este cuerpo siendo dependiente de la Diputación Provincial de Barcelona.

Tres décadas después, las competencias fueron concedidas a la Generalidad de Cataluña, ya entonces presidida por Jordi Pujol, y se integraron en el cuerpo policial algunos agentes que durante el Franquismo y el inicio de la Transición estuvieron próximos a la ultraderecha. Fue en 1983 cuando se convirtió en la Policía Autonómica Catalana que conocemos hoy en día.

A partir de 1994, comenzaron paulatinamente a sustituir a la Policía Nacional y a la Guardia Civil en las funciones de orden público, seguridad ciudadana y tráfico, quedando estos dedicados a tareas relativas a competencias exclusivas del Estado, como la expedición de los documentos oficiales de identidad, la inmigración o el control de fronteras entre otros.

Durante años la Policía Autonómica ha estado en el punto de mira de los medios por muchas actuaciones polémicas. En abril de 2006 en la propia comisaría de Les Corts llegó un joven detenido por discutir con un amigo. Tras comprobar su identidad, los Mossos le dejaron en libertad, pero éste se quejó del trato recibido. Entonces fue detenido y pateado por varios agentes. Solo uno de ellos fue condenado a diez años de cárcel y dos de inhabilitación porque el joven no pudo reconocer al resto.

Un mes más tarde otro incidente saltó a la opinión pública. Tres mossos fuera de servicio llevaron a Les Corts a un cliente de la popular sala Bikini de Barcelona y allí sufrió una paliza, así como amenazas de muerte. Los Mossos fueron condenados por detención ilegal y lesiones a cuatro y tres años de cárcel, aunque un indulto les libró de pisar la cárcel. A raíz de este caso el Conseller de Interior, Joan Saura ordenó instalar cámaras en el interior de la comisaría.

Esther Quintana, perdió un ojo por una pelota de goma lanzada por los antidisturbios. 

Sin embargo, solo un mes después, en julio de 2006, otro caso sorprendió a la sociedad española. Tres Mossos torturaron a un albañil tras confundirlo con un ladrón. Fueron condenados a seis años y siete meses de prisión, pero el Tribunal Supremo redujo la pena a un año y sietes meses.

En marzo de 2010, la policía se empleó con saña contra los alumnos que rechazaban el Plan Bolonia. Decenas de estudiantes resultaron heridos. Dos antidisturbios fueron condenados a pagar 900 y 450 euros en multas e indemnizaciones por las lesiones causadas. El entonces Director General de la Policía Catalana, Rafael Olmos, fue destituido. Tiempo después sería nombrado responsable de la Oficina del Plan de Seguridad Viaria, no sin antes ejercer como asesor de Interior en la formación de los propios Mossos.

Durante la huelga del 14 de noviembre de 2012, Esther Quintana perdió un ojo por el disparo de una pelota de goma, cuyo uso fue negado por Interior. Sin embargo, un enfermero que atendió a la herida aseguró que otros manifestantes también presentaban impactos. El caso forzó varias reformas. Felipe Puig se vio obligado a dejar el cargo de conseller, dos mozos fueron imputados y las declaraciones ante el juez se sucedieron.

El 5 de octubre de 2013 Juan Andrés Benítez murió de un fallo cardiaco y una jueza imputó a ocho agentes de la comisaría de Ciutat Vella por un presunto delito contra la vida o la integridad física, otro contra la integridad moral y otro por obstrucción a la Justicia y coacciones. Un noveno agente fue acusado después de haber supuestamente limpiado el charco de sangre que dejó el empresario del Eixample. 

Mossos d' Esquadra en una imagen del siglo XIX. 

No fue el último caso, ochos agentes fueron arrestados por la muerte de un detenido en el calabozo de la comisaría El Vendrell (Tarragona). Durante la investigación fueron hallados hachís y cocaína en dependencias policiales.

Ahora, la comisaría de Les Corts vuelve a estar en el centro de todas las sospechas debido a un pasado lleno de malas praxis policiales que en ocasiones tuvieron resultados terribles e irreparables.

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