21 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El niño tenía cinco años, pánico al agua y el suceso ocurrió en 2017 en el Palacio de la Bouza, de la localidad asturiana de Soto del Barco

Juicio por la muerte del niño Izan en una piscina: Piden cárcel para la directora y dos monitoras

La piscina donde se ahogó el pequeño Izan.
La piscina donde se ahogó el pequeño Izan.
Este lunes ha comenzado el juicio por la muerte del niño de cinco años, Izan Álvarez Pérez, que falleció ahogado en la piscina de la granja escuela de Soto del Barco en el año 2017, en el juzgado de lo Penal Número 2 de Áviles, Asturias.

La Fiscalía solicitó ayer tres años y medio de prisión por un delito de homicidio imprudente a la directora del complejo y a dos monitoras que eran responsables de Izan Álvarez en la granja escuela Palacio de la Bouza de Riberas (Soto del Barco) cuando ocurrió el fatídico incidente. Además, el Ministerio Fiscal solicita una indemnización de 283.600 euros más intereses, para los padres, que pagarían conjuntamente las tres acusadas y la entidad propietaria de la instalación, como responsable civil.

La acusación particular, ejercida por los padres del niño, pidió cuatro años de cárcel y otros cuatro de inhabilitación por el mismo delito y reclama una indemnización de 600.000 euros en concepto de daños morales y lesiones.

Los hechos se remontan al 12 de julio de 2017, cuando los padres del pequeño Izan, Elena Pérez y Miguel Álvarez, acudieron a conocer las instalaciones del Palacio de Bouza, en Soto del Barco, y vieron que existía una piscina, por lo que "advirtieron de forma clara, rotunda y concreta a la directora del centro de que el niño tenía pánico al agua". De hecho en la ficha de inscripción de Izan se escribió: "Pánico al agua, cuidado en piscina".

 Juzgado de lo Penal de Avilés.

La Fiscalía en su escrito acusa a la directora del centro de que "no advirtió a las dos monitoras de que el niño tenía un trauma con el agua ni les exigió en consecuencia que extremaran con el menor el cuidado y vigilancia". Además, la directora señaló como monitoras en prácticas a solo dos personas, que son las otras dos acusadas ahora. Un problema añadido es que el complejo incumpliría la normativa legal que regulan todas las actividades infantiles y juveniles de aire libre en el Principado de Asturias, que marca la presencia obligatoria de un monitor por cada diez participantes, sin contar con los monitores en prácticas. Aquel día había 17 niños entre cinco y nueve años en la piscina.

Para agravar la situación, la directora al parecer no había solicitado licencia de apertura de piscina al Ayuntamiento de Soto del Barco, así como tampoco contaba con la autorización para el desarrollo de actividades de aire libre. Tampoco contrató socorrista para la piscina y ninguna de las monitoras tenía esa titulación.

Siempre según la Fiscalía, cuando tuvo lugar el accidente, el 25 de julio de 2017, las monitoras "se sentaron en unas hamacas en el punto más alejado del vaso infantil, sin extremar cautela alguna sobre el menor" que con anterioridad se había negado incluso a ponerse el bañador por su temor al agua. Una de las niñas se encontró a Izan en el fondo de la piscina. Se espera que esta semana el juicio quede listo para sentencia.

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