13 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Fue procesado por torturas y una jueza argentina dictó orden de captura por crímenes de lesa humanidad, mientras fue premiado en España de 1972 al 822

Fallece por coronavirus el expolicia franquista Juan Antonio González Pacheco, 'Billy el Niño'

Billy el niño.
Billy el niño.
Juan Antonio González Pacheco, alias 'Billy el Niño', ha muerto por complicaciones derivadas de la infección por coronavirus que padecía. El expolicía, acusado de torturas durante el franquismo, estaba ingresado desde hacía varios días en la clínica San Francisco de Asís de Madrid. Tenía 74 años y padecía dolencias de riñón. Se hizo tristemente famoso en los últimos años del franquismo por ser acusado de torturar a opositores en la Dirección General de la Policía en la madrileña Puerta del Sol.

Juan Antonio González Pacheco, alias 'Billy El Niño', nació el 10 de octubre de 1946 en Aldea del Cano (Cáceres). Se trata de la cara más visible de la BPS (Brigada Político Social) y del aparato represor de los últimos años de la dictadura de Francisco Franco. Se le considera el perseguidor de estudiantes, sindicalistas y de líder de organizaciones antifranquistas que luchaban por sus derechos.

Un tipo duro, sin escrúpulos, obsesionado con su trabajo las 24 horas del día. Su intención era infundir el miedo y hacerse conocer entre estos colectivos, precisamente por el hecho que le tuvieran miedo. Por eso, acercaba el rostro a los detenidos y les decía: "¿Sabes quién soy? Billy el Niño".

Si hay algo que caracterizaba sus actuaciones policiales por encima de cualquier otra cosa era el supuesto sadismo con el que se ensañaba golpeando a sus víctimas. Así lo han manifestado en diversas entrevistas los hombres y las mujeres que han sufrido en primera mano la dureza de González Pacheco.

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Juan Antonio González Pacheco, Billy el Niño

La tortura que practicaba pasaba por golpear las plantas de los pies, esposar a los detenidos a los radiadores y a la puerta, desnudarles, abrigarlos mucho cuando hacía calor o colgarle de las manos. Era habitual que pegase a los detenidos en presencia de sus familiares y compañeros para que vieran el sufrimiento en sus rostros y así poder confesar más fácilmente.

Dicen que su mote no se lo ganó por su apariencia juvenil ni su temprana edad en la que destacó en el trabajo policial, sino porque en su modo de actuar había un carácter ciertamente infantil, a veces como sacado de películas hollywoodienses.

"No era extraño que en un interrogatorio sacara su pistola inesperadamente, en el más puro estilo de cowboy americano y se lucía haciéndola girar sobre un dedo y volviéndola a guardar después en un abrir y cerrar de ojos", escribían Antonio Machín y Pilar Rubio en un reportaje para la revista Interviu en 1977. Otra de las técnicas cinematográficas que le gustaba aplicar en sus interrogatorios era hacerse pasar por karateka. Pegaba patadas al aire, dando saltos sorpresivos delante de sus interrogados, acompañados de gritos y gestos al más puro estilo Bruce Lee. 

Trayectoria criminal

Como policía franquista llegó a ser número dos de la BPS bajo el mando del conocido comisario Roberto Conesa (implicado en la represión tras la Guerra Civil y encargado de la lucha antiterrorista contra ETA y los GRAPO). Acumuló fama con rapidez por las palizas con las que sometía a los arrestados.

Desde 1977 fue inspector del Cuerpo Superior de Policía y quedó integrado en la Brigada Central de Información, la policía secreta que sustituyó a la Brigada Político Social. Ya en 1981 fue trasladado a la Comisaría General de Policía Judicial, lo que no le gustó y abandonó el servicio un año después para pasar a trabajar como jefe de seguridad en empresas privadas.

El historial como torturador de Juan Antonio González Pacheco se plasma en parte en las diligencias judiciales donde aparece su nombre, hasta en 17 querellas presentadas en Argentina. En 1974 llegó a ser condenado, junto a otros tres policías, por el Juzgado Municipal número 19 de Madrid, a pagar 1.000 pesetas por una falta de malos tratos y otra de coacciones al por entonces estudiante Francisco Lobatón. Un año antes también había sido condenado por otra falta de lesiones interpuesta por Enrique Aguilar Benítez de Lugo.

Incluso llegó a prestar declaración ante la Audiencia Nacional por su presunta relación con los asesinos de los abogados de Atocha y con los grupos antiterroristas paramilitares Antiterrorismo ETA y Batallón Vasco Español, autores de varios asesinatos durante la Transición.

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Juan Antonio González Pacheco fue beneficiado por la Ley de Amnistía

Otro de los conocidos asesinatos con los que se le relacionó fue con el de Enrique Ruano, estudiante de Derecho y militante del Frente de Liberación Popular. Ruano murió el 20 de enero de 1969 estando bajo custodia de la policía secreta franquista debido a una caída imprevista desde un séptimo piso. Un suceso que prendió la llama de los movimientos estudiantiles, pues desde el régimen se vendió la versión de que había sido un suicidio.

A pesar de su historial de represión durante la dictadura franquista, 'Billy el Niño' fue absuelto de todos los procesos judiciales en los que estaba envuelto gracias a la aprobación de la Ley de Amnistía en el año 1977. Recientemente, en marzo de 2019, un juzgado de Madrid admitió a trámite una última querella por delito de torturas contra González Pacheco. La jueza de Instrucción incoó diligencias previas "por el presunto delito de lesa humanidad" y remitió las actuaciones al Ministerio Fiscal para que informase sobre la competencia del juzgado en el asunto.

Ya en 1985 González Pacheco se colocó como jefe de seguridad de la empresa automovilística Talbot en Madrid, para después trabajar en diversas y conocidas empresas de seguridad. En aquella época quería limpiar su imagen y empezar de cero.  Actualmente vivía en Madrid, en el mismo barrio que algunas de sus víctimas. Con la precaución del que se sabe observado, extremaba su seguridad antes de salir a la calle por si se topaba con alguna víctima o periodista.

'Billy el Niño' también fue un aficionado al atletismo. Llegó a correr maratones como los de Madrid o Nueva York. En una de las competiciones mencionadas fue identificado y fotografiado con gorra, ropa deportiva y un dorsal con el número 4191, una imagen que dio la vuelta al país.

Medallas y beneficios económicos

Lejos de ser castigado por sus torturas, 'Billy el Niño' no solo ha vivido décadas sin enfrentarse a la Justicia, sino que ha sido premiado por su labor con su correspondiente beneficio económico. De esta manera, tuvo cuatro medallas que aumentaron su pensión un 50 por ciento.

El policía franquista acusado de torturas acumuló condecoraciones en la dictadura y también en democracia. La primera medalla de distintivo rojo la recibió del Gobierno de Francisco Franco en 1972 y está pensionada con un aumento del 10 por ciento en el sueldo. El siguiente premio que le fue otorgado es la Medalla de Plata al Mérito Policial, concedida por el ministro Rodolfo Martín Villa en 1977, que aumenta su pensión también en un 15 por ciento.

En 1980 obtuvo otra más, de las mismas características. Y dos años más tarde recibió la Medalla de Oro, que supone. Se trta  un plus del 20 por ciento en su atribución. González Pacheco reclamó por vía judicial los beneficios económicos asociados a esta condecoración porque no los cobraba y la Justicia le reconoció este derecho en el año 2010. 

El Gobierno de Pedro Sánchez intentó en febrero actualizar la Ley de Memoria Democrática para poder retirar las medallas honoríficas al policía más temido de la dictadura franquista, Juan Antonio González Pacheco, alias 'Billy el Niño'. Pero a lo que se negó, con el apoyo de Unidas Podemos, fue a desclasificar su informe completo, donde se detallan todas las actividades que llevó a cabo durante décadas, al tratarse de un funcionario público.

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