22 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

Cumplía condena por matar de treinta puñaladas a su primera mujer ante sus hijos en 2004 y salió de prisión pese a contar con dos informes en contra

La historia de Francisco Mejías, el preso canario fugado durante cincuenta días que amenazó con matar a su esposa, a su cuñado y después suicidarse

Juan Francisco Mejías González en el juicio por el asesinato de su mujer
Juan Francisco Mejías González en el juicio por el asesinato de su mujer
Francisco Mejías fue detenido este martes después de haber estado fugado durante 50 días, tras huir en un permiso penitenciario en Las Palmas. Había amenazado a su actual esposa, de quien sospechaba que tenía una relación sentimental con su cuñado, y pretendía después suicidarse. En 2004 había matado a su mujer de treinta puñaladas delante de sus hijos por lo que cumplía una condena de 22 años. El permiso, en el que huyó, lo logró a pesar de contar en su contra con dos informes.

Juan Francisco Mejías González, el profugo que no regresa a prisión cuando cumplía pena por el asesinato de su pareja, pasó este miércoles a disposición judicial en el Juzgado de Guardia de San Bartolomé de tirajana, tras ser detenido el lunes por la noche por la Policía, y fue reingresado en la prisión de Juan grande, para continuar cumpliendo su condena, cumpliendo ahora los días que ha pasado en paradero desconocido.

Se le abre un procedimiento por quebrantamiento de condena y otro por amenazas a su expareja, evidentemente una persona distinta de la fallecida. Francisco Mejías González, un preso condenado por haber matado a su mujer delante de sus hijos en 2004, llevaba huido de la justicia 50 días, desde el pasado 27 de diciembre. Disfrutaba de un permiso penitenciario de libertad provisional, el cuarto desde que ingresó en prisión, pero no volvió al Centro Penitenciario de Las Palmas II, en Juan Grande.

La investigación y posterior operación la ha llevado a cabo la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco), de la Jefatura Superior de Policía de Canarias. La primera hipótesis de los investigadores apuntaba a que el recluso fugado se encontraba en el sur de Gran Canaria, donde fue encontrado, aunque también se barajó la posibilidad de que Mejías hubiera salido de las islas afortunadas.

Finalmente, la Policía detuvo a Mejías en el barranco de Taidía, en San Bartolomé de Tirajana (Las Palmas), lugar en el que se centraba la búsqueda desde hacía varios días, intensificándose tras la alerta de algunos vecinos que sospechaban que había alguien por la zona que habría cometido pequeños hurtos.

El hecho de que la familia del condenado posea una vivienda en el municipio y el hallazgo de restos de ropa entre unos cañaverales fueron determinantes para la localización del asesino huido. Los agentes encontraron a Mejías muy desmejorado, con aspecto débil, delgado y con barba de varias semanas.

Después de que se diera la alarma sobre su fuga, se activó un protocolo de protección para sus hijos y para dos mujeres con las que había mantenido relaciones sentimentales, a una de las cuales (su actual esposa) ya había amenazado hace unos meses.

Amenazó a su actual pareja

“Tú verás, ya sabes de lo que soy capaz”, fue la amenaza que recibió su actual esposa hace unos cuatro meses en uno de sus ataques de celos, tal y como recoge un atestado policial donde se relatan los últimos días de permiso de Mejías, al que hace referencia Canarias Ahora. Así, se puede comprobar cómo el día anterior a la fecha de su reingreso en prisión, la Guardia Civil lo encontró en un parque público con un cuchillo y diciendo que pretendía quitarse la vida.

Mejías y su pareja se conocieron en prisión, cuando ella acudía a visitar a otro preso. Poco a poco fueron estrechando la relación y enamorándose hasta que en 2009 se casaron. El idilio amoroso seguía su rumbo hasta que hace cuatro meses Mejías le amenazó por las sospechas de que mantenía una relación con un compañero de trabajo, a su vez cuñado de la mujer.

Este fue el momento en el que la mujer cortó la relación y no volvió ni a visitarle ni a mantener ningún tipo de contacto con Mejías, dejando de atender a sus llamadas telefónicas. Pero se enteró por la Guardia Civil, que fue a su casa a preguntar por su paradero, de que Mejías no había regresado a prisión el 27 de diciembre.

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Francisco Mejías/ La Opinión de Tenerife

El permiso concedido le permitió  salir de prisión el pasado 24 de diciembre y Francisco Mejías lo iba a emplear para pasar la Nochebuena con su familia: su padre, su hermano y la esposa de este último. El 26 de diciembre fue cuando La Guardia Civil avisó a la familia de Mejías de que había aparecido en un parque con un cuchillo manifestando que se quería suicidar.

Tras este incidente, el condenado por matar a su mujer regresó a su casa sin crear más problemas y al día siguiente, fecha en la que tenía que volver a prisión, su hermano se dispuso a trasladarle en coche al centro penitenciario. Pero, antes de salir de la zona, Mejías pidió a su hermano que se detuviera porque se encontraba mareado y “con fatigas”, según el atestado policial.

Entonces abrió la puerta, salió del vehículo y echó a correr. Antes de desaparecer, le había comentado a su hermano que pretendía hacer “un majo y limpio”, expresión con la que supuestamente se refería a que iba a acabar con la vida de su mujer y con la del cuñado de ella, suicidándose después. El hermano de Mejías llamó a la prisión y avisó de sus planes.

Los informes psicológicos de la prisión de Juan Grande señalaban que el preso no solo no evolucionaba, sino que no se sentía arrepentido por el asesinato y se negaba a recibir tratamientos rehabilitadores. Con lo cual resulta inexplicable que se le dieran permisos de salida.

Asesinó a su anterior mujer delante de sus hijos

Francisco Mejías cumplía condena por haber asesinado a su mujer Fabiola González propinándole treinta puñaladas delante de sus hijos en el municipio grancanario de Telde en el año 2004. Por estos hechos fue condenado a 22 años de cárcel, de los que había cumplido ya 14, y a otros 25 años sin poder acercarse a sus hijos.

Fue juzgado por un tribunal popular, el cual dictó en octubre de 2005 un veredicto de culpabilidad al considerar que cometió un delito de asesinato con agravante de ensañamiento y apreciar la atenuante de confesión, es decir, arrepentimiento espontáneo.

Aunque los informes forenses hablaban de un trastorno mental transitorio, el tribunal popular no les dio crédito y consideró que cuando el asesino mató a su mujer a puñaladas lo hizo en plena consciencia de la ilicitud de su acción.

Libre pese a tener dos informes en contra

Francisco Mejías había salido de prisión a pesar de contar con dos informes en contra. La negativa en primera instancia a que se le concedieran unos días de libertad provisional fue recurrida por Mejías ante la Audiencia Provincial de Las Palmas, que aceptó el recurso. Así, el permiso fue aprobado a pesar de contar con dos dictámenes en contra, emitidos por parte de la juez de vigilancia y por parte del centro penitenciario.

Ante la polémica decisión, el presidente de la Audiencia Provincial de Las Palmas, Emilio Moya, emitió una nota de prensa señalando que "la Junta de Tratamiento de la Prisión Las Palmas II en Juan Grande estimó en diciembre de 2018 que el peligro de fuga del interno (...) era del 5 por ciento, según la tabla de riesgo”.

Además, añadió que para estimar el recurso de Mejías, “la Sala se basó, principalmente, en tres criterios: que la Junta de Tratamiento había cuantificado el riesgo de fuga en un 5 por ciento, que el penado había cumplido las tres cuartas partes de su condena y, ‘sobre todo’, subrayó la resolución, que el interno había disfrutado de cuatro permisos anteriores”.

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