23 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA

El violador y asesino Guillermo Fernandez se fugó durante un permiso en Santander y Roberto Izquierdo mientras era trasladado a un hospital en Madrid

De vuelta a la prisión por Navidad: Dos peligrosos presos huidos en 2018 a África son cazados de nuevo

Guillermo Fernández Bueno es uno de los dos presos fugados devueltos a España.
Guillermo Fernández Bueno es uno de los dos presos fugados devueltos a España.
La Policía Nacional ha custodiado este viernes la extradición a España de dos fugitivos extremadamente peligrosos que habían huido a África en 2018 tras escapar uno de prisión y el otro durante un traslado a un centro hospitalario. Guillermo Fernández Bueno, huido de la prisión del Dueso de Cantabria, cumplía condena por dos violaciones y un asesinato. Roberto Izquierdo, por homicidio voluntario, secuestro, detención ilegal, toma de rehenes y robos a mano armada.

Se trata de Guillermo Fernández Bueno estaba reclamado desde el pasado mes de julio de 2018 por quebrantamiento de condena y huido de la prisión de El Dueso (Cantabria), donde cumplía condena por asesinato y agresión sexual.

Y de Roberto Izquierdo Riego, alias ‘Rober’ o ‘El Ruso’, que fue reclamado el mes de noviembre de 2018 por su fuga del centro penitenciario durante un traslado de la cárcel de Valdemoro, en Madrid, al servicio de urgencias del Hospital 12 de Octubre en un furgón de la Guardia Civil. Riego cumplía condena por homicidio voluntario, secuestro, detención ilegal y toma de rehenes y robos a mano armada.

Roberto Izquierdo Riego ha sido trasladado a España bajo una fuerte custodia policial. 

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Dos violaciones y un asesinato

Guillermo Fernández Bueno subió este viernes a  un avión en Dakar (Senegal). Cinco horas más tarde aterrizaba en Madrid, donde ha sido trasladado a los juzgados de Instrucción  en Plaza de Castilla. Las autoridades españolas reclamaban su extradicción desde agosto de 2018, cuando el hombre, que cumplía condena en la prisión cántabra de El Dueso, se fugó con su pareja. Debía pasar 36 años entre rejas por dos violaciones y un asesinato, pero huyó al país africano aprovechando un permiso penitenciario. Ahora ya está en la prisión de Aranjuez.

Calificado como un peligroso delincuente con rasgos antisociales y agresivo-sádicos, propios de un psicópata -según los psicólogos que le han tratado- Fernández Bueno había gozado de más de 40 permisos para salir a la calle desde el año 2012. El interno pasó por varios programas de reinserción. Antes de fugarse había solicitado varias veces el tercer grado, sin éxito, lo que podría haber motivado su huida de España.

Guillermo Fernández Bueno tenía 23 años en el 2000. Se había ido a vivir a Vitoria, donde había encontrado un trabajo como alicatador en la construcción. De gran estatura y complexión fuerte, el 12 de noviembre entró en una panadería aprovechando que una empleada estaba sola. La golpeó y tras tirarla al suelo, la violó entre amenazas.

Prisión de El Dueso, en Cantabria, donde cumplía condena Guillermo Fernández Bueno. 

Un mes después, el  14 de diciembre Fernández Bueno entró en el bar Acua y abordó a Ana Rosa Aguirrezabal, de 34 años, que trabajaba en el local como limpiadora. La golpeó con una botella en la cabeza, y la agredió sexualmente. Después la asfixió y la degolló utilizando un cuchillo de dientes de sierra.

Este crimen conmocionó a la capital alavesa. El 6 de enero de 2001, el hombre fue detenido y confesó ser el autor de estos hechos. Durante el juicio por el asesinato. Según consta en la sentencia del asesinato, Fernández Bueno "empleó una violencia inusitada" y el juez le calificó como un delincuente muy peligroso, con rasgos propios de un psicópata.  

Fue condenado a 36 años de cárcel, pero el recluso siempre tuvo una conducta buena y pasó por varios programas voluntarios de reinserción: Terapias de agresores sexuales, el curso “vivir sin violencia”, programas de control de impulsos, de preparación para los permisos de salida, incluso fue preso "sombra" acompañando a otros internos para prevenir posibles suicidios.

La Junta de Tratamiento se oponía a saliera de permiso en el año 2012. Pero lo consiguió y salió más de 40 veces hasta que se fugó.  

Fernández Bueno llevaba 17 años entre rejas cuando, aprovechando un permiso penitenciario, se marchó con su pareja. Cumplía condena en la prisión cántabra de El Dueso aunque antes había estado en la de Santander. Allí conoció a María Elena Ruiz Sancho, una trabajadora social que trabajaba como voluntaria y con la que mantenía una relación sentimental desde hacía un par de años.

El 15 de julio de 2018, Fernández Bueno obtuvo un permiso para estar una semana en la calle. Se fue a Torrelavega, donde solía pasar sus días en libertad, en la casa de María Elena. Debía regresar el día 22. Pero no lo hizo y las saltaron las alarmas. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pusieron al reo en busca y captura y difundieron su fotografía pidiendo colaboración ciudadana para dar con su paradero.

El 31 de julio consiguieron localizarles en la frontera entre Gambia y Senegal. Los dos fueron detenidos. Habían cruzado Marruecos y Mauritania con un pasaporte falso y a bordo de una furgoneta Volkswagen blanca, propiedad de la mujer, que además tenía un negocio de compraventa de muebles de la India. Ahora está acusado de quebrantamiento de condena y fuga, lo que aumentará su tiempo en prisión.

Fuga desde el hospital

El preso Roberto Izquierdo Riego, considerado “extremadamente peligroso”, se fugó el pasado día 1 de noviembre de 2018 tras ser trasladado desde el establecimiento penitenciario de Valdemoro al servicio de urgencias del Hospital 12 de Octubre en un furgón de la Guardia Civil.

Roberto Izquierdo Riego se fugó durante un traslado al hospital 12 de octubre, en Madrid. 

Al sacarlo del furgón, aprovechó para salir corriendo a un turismo que le estaba esperando en las inmediaciones, mientras los tres ocupantes del vehículo rociaron el contenido de varios extintores contra los agentes que le custodiaban, logrando darse finalmente a la fuga. 

El huido fue detenido el día 29 de marzo de 2019 en la ciudad de Tetuán por los servicios de seguridad marroquíes en virtud de la notificación emitida por la Oficina Central Nacional Interpol España para su búsqueda y detención para extradición. Según las investigaciones del servicio de inteligencia marroquí, el prófugo logró entrar en aquel país usando un pasaporte español falsificado.

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