25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Para el Sindicato de Árbitros "los progenitores son el 80% del problema de la violencia en el fútbol de formación"

La vergüenza del deporte: Dos años y medio de prisión para un padre que se peleó con otro en un partido de infantiles

Un grupo de niños jugando al fútbol.
Un grupo de niños jugando al fútbol.
La violencia en el fútbol es, por desgracia, algo que se sucede con demasiada frecuencia. Insultos y peleas entre padres que acuden como espectadores a los partidos de sus hijos se repiten sistemáticamente y los colocan en el centro de la diana de una de las mayores lacras del fútbol de formación. Ayer, la Audiencia Provincial de Las Palmas se pronunció al respecto con la condena a dos años y medio de cárcel para un hombre que se enzarzó en una disputa durante un evento deportivo infantil.

Vergüenza e irresponsabilidad serían las palabras quizá más adecuadas para describir a aquellos padres y madres que, durante competiciones infantiles en las que participan sus hijos, priorizan la agresión, ya sea verbal o física, antes que el respeto por la competitividad sana y el deporte.

Antes de la pandemia, cuando este tipo de torneos se disputaban con normalidad y asiduidad, los actos violentos en los campos más modestos del fútbol patrio se contaban por docenas. Cada fin de semana y, al parecer, sin importarles el lamentable mensaje que transmitían con sus actos a los menores, progenitores se enzarzaban en peleas y batallas campales, insultaban a los árbitros o incluso a los propios chavales rivales. 

Los datos no engañan. "Los padres son el 80% del problema de la violencia en el fútbol de formación", según el Sindicato de Árbitros, que cifra en 50 las agresiones físicas que sufren los colegiados cada fin de semana.

Condenado a dos años de prisión

La Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado con penas que llegan a los dos años y medio de cárcel e indemnizaciones que alcanzan los 72.000 euros a dos hombres que se enzarzaron en una pelea durante el partido de fútbol en el que jugaban sus hijos. 

La refriega, grabada en vídeo por una espectadora y difundida en redes sociales, tuvo una amplia repercusión en toda España, por la violencia del altercado en medio de un partido de juveniles que se estaba disputando, hasta ese momento, sin incidencias. 

Un partido de fútbol. 

Los hechos, según relata el fallo, sucedieron el 14 de enero de 2017 en el campo de fútbol Pablo Hernández de Telde, en Las Palmas, durante un partido de fútbol de menores de edad en el que jugaban los hijos de los dos acusados, y al que éstos asistían en calidad de espectadores.

Los dos acusados se enzarzaron en una discusión a raíz de que uno de ellos tuviera unas palabras con un empleado municipal del campo. Sobre las 19.00 horas, uno de ellos le propinó un cabezazo al otro, y este último reaccionó “propinándole tres tortas con la mano izquierda abierta, seguidas de un golpe con el puño derecho y múltiples golpes con el puño izquierdo dirigidos a la cara”, resalta la sentencia. El agredido en primera instancia sufrió como consecuencia del cabezazo una “contusión nasal con excoriación. El segundo “sufrió una perforación ocular con fractura de huesos propios” que, dice la Sala, puede “asimilarse a la pérdida de visión de un ojo”. 

Por ello, la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a dos años y medio de cárcel por un delito de lesiones dolosas en concurso medial con un delito de lesiones imprudentes al agresor más violento de los dos, que además de la condena penal tendrá que indemnizar a la víctima con 72.161 euros. El fallo le prohíbe además acercarse al agredido o comunicarse con él durante cuatro años.

En referencia al segundo implicado en la pelea, que causó a su contrincante daños de escasa entidad, el tribunal le impone una multa por valor de 300 euros como autor de un delito leve de lesiones y la obligación de abonar una indemnización de 245 euros. 

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