22 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

El recién nacido apareció en una casa okupa de Cabanillas del Campo y en manos de una mujer de 47 años traumatizada por la pérdida de su hijo

El robo frustrado de un bebé en Guadalajara alerta sobre la seguridad en los hospitales de España

La mujer que robó al recién nacido mientras huía del Hospital Universitario de Guadalajara
La mujer que robó al recién nacido mientras huía del Hospital Universitario de Guadalajara
Esta vez, el bebé ha sido recuperado sano y salvo en pocas horas. Una ciudad de mediana dimensión, alarma policial rápida y colaboración ciudadana han permitido que todo termine bien. Pero, ¿qué habría sucedido en un hospital de una gran ciudad? ¿hay medidas de seguridad suficientes para garantizar el bienestar de los pacientes y familiares?

Guadalajara se ha visto conmocionada por el robo de un bebé recién nacido en la maternidad del Hospital Universitario de la ciudad. La presunta autora del rapto entró en la habitación de los padres del menor y les dijo que era pediatra, que tenía que llevarse al pequeño para realizarle unas pruebas médicas.  Y aunque el  padre sospechó de la mujer, esta se llevó al niño. El padre alertó a las autoridades del hospital y rápidamente se difundió una imagen de la presunta autora del secuestro. 

La mujer no tardó en ir a por leche en polvo a una farmacia de la localidad donde reside, Cabanillas del Campo, y  cuya propietaria avisó a la Policía. Al parecer, la detenida sufre un trauma por la pérdida de un hijo. Es conocida en su entorno por los vecinos como “una mentirosa”, según recogen algunos medios. Arantxa, que así se llama, llegó este verano a Cabanillas del Campo y ocupó una casa propiedad de un banco. La Policía confirma que estuvo embarazada y que perdió a su bebé.

Hospital Universitario de Guadalajara donde la mujer intentó robar al bebé. 

Ahora, la familia del bebé “robado” está tranquila pero este caso ha levantado muchos interrogantes sobre la seguridad en nuestros hospitales. En muchos de estos centros sanitarios, el acceso de personas de libre y continuo, pudiendo llegar hasta casi cualquier zona. Y sin vestir ninguna prenda o uniforme laboral. Es decir, una simple bata médica, como ha ocurrido en el caso de Guadalajara, puede dar acceso a lugares donde la seguridad debería ser alta.

En las maternidades ocurre igual. De hecho, cuando hay un enfermo hospitalizado o una madre que acaba de dar a luz, se aconseja en muchos centros sanitarios estar acompañados de un familiar. Las puertas de las habitaciones se mantienen abiertas y cualquiera pueda acceder con excusas variadas. Los pasillos son frecuentados por muchos visitanes sin control, mientras que los cambios de turnos y de personal impiden que los hospitalizados conozcan a todos los trabajadores sanitarios, ya sea médico, de enfermería o asistencial como los celadores, y eso, puede general inseguridad entre los que se encuentran más solos o débiles. 

La información escasea y, por tanto la seguridad es mejorable.  Controlar los accesos, tanto a los centros sanitarios como a los pasillos y habitaciones permitiría a los hospitalizados y a sus familias vivir un ingreso tranquilo, al menos, en lo que respecta a la seguridad personal y de sus bienes.   

 

A partir de este lunes Elcierredigital.com entrevista a Laureano Oubiña, extraficante gallego que contará su vida después de permanecer 33 años en la cárcel. 

 

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