20 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

El famoso empresario fue secuestrado el 27 de junio de 1995 y la familia, tras pagar el rescate de 400 millones de pts, no ha recuperado su cuerpo

El cadáver de Publio Cordón: la historia del último gran secuestro de la banda terrorista GRAPO

Publio Cordón
Publio Cordón
De todos los casos que protagonizan la crónica negra, sin duda, los más inquietantes son aquellos que nunca se resuelven o solo lo hacen parcialmente. Todos nuestros misterios forman parte del imaginario colectivo. Cada uno de nosotros ha elaborado una teoría para resolverlos y esas elucubraciones dicen más de nosotros de lo que quisiéramos. El secuestro de Publio Cordón sigue siendo uno de los grandes expedientes X de la historia del terrorismo en España.

El 27 de junio de 1995, tres grapos secuestraban al empresario zaragozano Publio Cordón cuando hacía footing. Cuarenta días después la familia pagaba 400 millones de rescate y los GRAPO anunciaban su liberación en Barcelona. Desde ese 17 de agosto de 1995, sin embargo, nadie ha vuelto a saber nada de Cordón. Su familia lleva más de dos décadas peleando por saber dónde están los restos del empresario.

El secuestro de Cordón es, quizá, el último gran misterio entorno a un grupo terrorista que, al menos en la vida civil, ya no existe, aunque su estructura jerarquizada se mantenga por los miembros del mismo que aún están en la cárcel.

Los Grupos de Resistencia Antifascistas Primero de Octubre (GRAPO) nacieron en 1975 como brazo armado del Partido Comunista de España-Reconstituido (PCE-r), durante un congreso celebrado por esta organización en el municipio santanderino cántabro de La Cavada.

Los GRAPO se definieron como una organización clandestina de extrema izquierda que buscaba alcanzar sus objetivos mediante el empleo de la lucha armada. Fueron especialmente activos en los años de la Transición y la primera mitad de los 80. Entre 1991 y 1995, los GRAPO se financiaban mediante secuestros de directores de sucursales bancarias y asaltos a furgones blindados. El secuestro de Cordón constituyó un nuevo giro en su estrategia. Enrique Cuadra sería el responsable de la información, el secuestro y el cobro del rescate, mientras Fernando Silva Sande dirigiría el grupo encargado de la custodia del secuestrado.

 Fernando Silva Sande, miembro del GRAPO. 

El 14 de mayo de 1995, Concepción González Rodríguez alquiló una casa en la calle Delicias de Zaragoza, que sirvió de base al comando operativo, formado por Enrique Cuadra y José Ortín. En la operación participaron otros activistas cuya identidad no ha sido esclarecida judicialmente. Tras el secuestro, Publio Cordón fue trasladado a la localidad francesa de Toulouse. El industrial, ya relajado, no ofreció ninguna resistencia, según explicaría años más tarde Ortín. Posteriormente, este miembro del comando y Concepción González tomaron un tren con dirección a Narbone y, desde allí, se trasladaron a Barcelona, donde se refugiaron.

El último gran golpe de efecto de los GRAPO

¿Por qué Publio Cordón? El empresario era un importante potentado y, además, tenía una gran relevancia social. Nacido en Soria en 1935, vivía en Zaragoza desde su infancia. Abogado, médico y economista, presidía el Grupo Previasa, importante compañía aseguradora que durante su secuestro es vendida, y el Grupo Hospitalario Quirón, con varias clínicas en Zaragoza, Barcelona, San Sebastián y Valencia.

Victoria Gómez y José Antonio Ramón bajo la identidad del matrimonio Monforte se encargaban de vigilar a Cordón en Francia. Años después se ha sabido que Cordón sólo vivió dos semanas. Intentó huir de sus secuestradores por el tejado de la vivienda, pero tropezó y murió de un fuerte golpe. Durante unas horas sus captores pensaron en llevarlo a un hospital. Fue Silva Sande quien decidió enterrarlo en Mont Ventoux cerca de Los Alpes. Esta versión del final del empresario se ha mantenido para parte los terroristas que lo secuestraron. Hasta qué punto es real es algo que, posiblemente, nunca sabremos.

A pesar de que ya estaba muerto, los terroristas se comportaron como unos rateros y decidieron cobrar su rescate. Una hija de Cordón y su marido pagaron 400 millones de pesetas. Poco tiempo después, el 31 de agosto del 95, recibieron una llamada aún hoy sin identificar donde aseguraban que el empresario había sido liberado, como él solicitó, en los alrededores del estadio de Sarriá en Barcelona. Durante años los GRAPO mantuvieron que el empresario se había dado a la fuga por su propio pie. Esta teoría caló en la sociedad gracias a algunos medios de comunicación. Tanto que incluso la Guardia Civil y el CNI (entonces CESID) llegaron a buscar al empresario en Costa Rica, Argentina, República Dominicana, Panamá y Estados Unidos. Lógicamente sin resultado alguno. “Cordón nos pidió un pasaporte falso para salir de España hacia Latinoamérica y que le prestáramos 20 millones de pesetas. Dijo que muy pronto nos los devolvería, pero nos negamos a entrar en ese juego. Aprovechando el puente de agosto viajamos a Barcelona y le pusimos en libertad el día 17, alrededor de las cinco de la mañana. La ropa que llevaba era el mismo chándal morado que le hicimos ponerse inmediatamente después de retenerle” contó sin ningún rubor Sánchez Silva a Interviú en 2005.

Los GRAPO empiezan a cantar

Desde 1997 las cosas empezaron a cambiar. El Gobierno de José María Aznar comenzó a negociar con el GRAPO el fin de su actividad, ya bastante mermada. En 1998 fueron detenidos Enrique Cuadra, José Ortiz (hoy fallecido) y Concepción González y fueron condenados a 27 años de prisión por el secuestro.

Chalet donde estuvo secuestrado Publio Cordón. 

El 9 de noviembre de 2000, la policía francesa detiene en París a la plana mayor del GRAPO, es decir, un total de siete jefes, entre los cuales está Fernando Silva Sande, uno de los autores del secuestro, que se niega a contestar sobre lo acaecido en torno a Publio Cordón, aunque afirma que el empresario fue liberado.

Silva Sande cambió de opinión ocho años más tarde. En 2007 por su participación en el secuestro había sido condenado a 28 años de cárcel. Un año después comenzó a anunciar a la Audiencia Nacional y la Unidad de Información de la Guardia Civil que estaba dispuesto a colaborar. Se supo así, al fin, que Cordón estaba muerto y llegaron a localizar la casa en la que estuvo encerrado. En el armario donde fue encerrado encontraron marcas (1 s, 2 s) que indicaban que Cordón sólo estuvo allí dos semanas.

Silva Sande indicó el lugar donde había enterrado al empresario junto a la pala usada para cavar la improvisada tumba. Desde 2009 se intentado encontrar el cuerpo de Cordón sin éxito. La zona donde fue enterrado ha sufrido muchos cambios en los últimos años, lo que dificulta mucho encontrar la zona.

En 2015 fueron condenados por la Audiencia Nacional José Antonio Ramón y Victoria Gómez que habían sido detenidos en 2012 junto a Manuel Ontanilla y Vicente Sarasa. La historia de confesiones de los miembros del GRAPO es también un relato de traiciones y desconfianzas entre ellos que excedería los límites de este artículo. Para muchos conocedores de la intrahistoria del grupo terrorista Silva Sande se sintió engañado por parte del comando que actúo más por fines puramente económicos que como un grupo político armado. Una historia de venganzas que ahora tienen como escenario algunas prisiones españolas.

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