21 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

La sección 7 de la Audiencia de Barcelona juzga a Tomás Pardo, que reincidió en un permiso carcelario

El violador de Martorell renuncia a defenderse y reconoce haber violado y apuñalado a una mujer en 2016

El violador de Martorell conducido por los Mossos.
El violador de Martorell conducido por los Mossos.
Se piden 70 años de cárcel para Tomás Pardo y la víctima reclamará 1,1 millones a la Generalitat. "La última víctima está destrozada. Casi la mata. Con Lucía, que fue la segunda, fue terrible. A mí por suerte no llegó a meterme en el coche y no me pudo violar pero casi me mata de una paliza", recordó la primera víctima del violador de Martorell durante el juicio que se celebra en Barcelona, en el que el acusado a renunciado a defenderse y ha reconocido sus delitos.

El acusado Tomás Pardo, conocido como el violador de Martorell ha admitido este miércoles "todos los hechos" que se le imputaban en el juicio en la Audiencia de Barcelona: aprovechar un permiso penitenciario para secuestrar, violar y apuñalar a una mujer, a la que arrojó en un barranco y la tapó con tierra y hojas pensando que la había matado en Castellbisbal (Barcelona) el 29 de octubre de 2016.

Tras la vista oral ante la Sección 7, celebrada a puerta cerrada, la abogada de Pardo, Gemma Monera, ha explicado en declaraciones a los periodistas que se ha practicado la "prueba mínima para poder pasar la sentencia" y que ha habido declaración por parte de la víctima, pruebas periciales e informes policiales. Ha asegurado que Pardo "es una persona que está arrepentida" y que no quería defenderse de las acusaciones en el juicio, sino que quería que pasara rápido y que se conformará con las penas que le imponga la sentencia.

La petición de pena de la Fiscalía y la acusación particular ejercida por la víctima se ha mantenido en 70 años de cárcel por delitos de detención ilegal, delito de asesinato en grado de tentativa, delito continuado de agresión sexual y robo con intimidación. Además, mientras que la fiscal pide una indemnización de 70.000 euros por las lesiones y secuelas, la acusación particular ha elevado su solicitud a 1,1 millones de euros.

El abogado de la víctima, Mariano Marin, ha detallado que a través de la vía contenciosa administrativa también dirigirán su reclamación de responsabilidad civil a la compañía que aseguraba la Consellería de Interior y la Consellería de Justicia de la Generalitat, al entender que si Pardo estaba en prisión por hechos similares "obviamente habían fallado los mecanismos de control para comprobar si esta persona estaba en condiciones o no" de recibir un permiso penitenciario. Ha lamentado también que la necesidad de acudir primero a la vía penal y después a la contenciosa administrativa supone para la víctima "un plus de perjuicios y angustia" al no poder desconectar de los hechos.

Pardo estaba interno en el Centro Penitenciario de Ponent (Lleida) condenado a 26 años de cárcel por una anterior violación a otra mujer en 2002 en una zona boscosa entre Martorell y Castellbisbal, la misma área donde ocurrió la violación de 2016, y tenía un permiso penitenciario de tres días.

"Te ha tocado"

En su escrito de acusación, la Fiscalía considera que el acusado cometió los hechos aprovechando un permiso penitenciario y "motivado por su rabia contra las mujeres por el hecho de no poder ver a su hija debido a la oposición de su pareja".

Abordó a la víctima cuando acababa de subir a su coche en un aparcamiento en Igualada a primera hora de la mañana, y exhibiéndole una navaja le obligó a llevarle hasta Martorell, asegurando que solo quería ir a salvar a su hija de unos traficantes. En una urbanización de Castellbisbal, la obligó a bajar del coche y a adentrarse a pie en una zona boscosa por un camino forestal, y tras decirle "te ha tocado", la violó en varias ocasiones.

El violador de Martorell.

Después la obligó a adentrarse en una zona de difícil acceso, entregarle las llaves del coche y la tarjeta de crédito, además del código PIN, y la puso de espaldas y le asestó siete puñaladas en el cuello y una en la zona lumbar "con ánimo de atentar contra su vida para evitar su identificación y detención".

La víctima cayó desplomada en el suelo, y entonces el acusado la arrastró y la lanzó por un barranco de cinco metros de altura y, creyendo que estaba muerta, le tiró encima tierra y diversas ramas con la finalidad de ocultarla para que el cuerpo no fuera hallado, aunque la mujer sobrevivió, prosigue la fiscal.

El hombre huyó con el coche, lo abandonó en la A-2 en Martorell y cogió el tren, y con la ayuda de un sobrino menor de edad, sacó del cajero automático mil euros de su cuenta, pero finalmente fue detenido el 31 de octubre de 2016.

"La Justicia es culpable"

Montse, la primera mujer a la que Tomás Pardo, conocido como el violador de Martorell, atacó dándole una paliza en el año 2002, ha sorprendido al criticar este miércoles ante la sede del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) y de la Audiencia de Barcelona que "la justicia patriarcal maltrata a la mujer en los juicios".

Lo ha dicho en declaraciones a los medios tras empezar el juicio a Pardo por un caso posterior, de octubre de 2016: la Fiscalía pide para el acusado 70 años de cárcel por reincidir aprovechando un permiso penitenciario y secuestrar, violar y apuñalar a una tercera víctima, a la que arrojó por un barranco y la tapó con tierra y hojas pensando que la había matado en Castellbisbal (Barcelona).

Pardo estaba interno en el Centro Penitenciario de Ponent (Lleida) condenado a 26 años de cárcel por una anterior violación a otra mujer en 2002 en una zona boscosa entre Martorell y Castellbisbal, la misma área donde ocurrió la violación de 2016, y tenía un permiso penitenciario de tres días, pese a que se le había denegado hasta en trece ocasiones.

"La Justicia es culpable de lo que ha ocurrido. La Justicia y el sistema penitenciario han permitido que vuelva a salir y que vuelva a atacar", ha lamentado este miércoles su primera víctima, acompañada de una concentración de unas treinta personas. Ha añadido que no tendría que haber recibido un permiso penitenciario porque "es un violador violento que lo volverá a hacer".

Además, ha criticado que había pedido trece permisos penitenciarios que le fueron denegados pero que finalmente pudo salir "por presión de la Audiencia Provincial", y ha explicado que ella fue la primera mujer a la que Pardo atacó y que, aunque no consiguió agredirla sexualmente, le dio una paliza para intentar meterla en su coche.

"La última víctima está destrozada. Casi la mata. Con Lucía, que fue la segunda, fue terrible. A mi por suerte no llegó a meterme en el coche y no me pudo violar pero casi me mata de una paliza", ha recordado.

Juicio a puerta cerrada

La sección 7 de la Audiencia de Barcelona ha acordado que el juicio de este miércoles a Pardo sea a puerta cerrada, a petición de la acusación particular y con la conformidad del resto de las partes, ha informado el TSJC.

Argumenta que la ley permite acordar la celebración del juicio a puerta cerrada "como única forma de preservar el derecho a la intimidad de la víctima y el respeto debido a la misma y a su familia, evitando que el acto del juicio pueda producir una mayor victimización de quien ya ha sufrido las consecuencias del delito".

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