28 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La Policía ha desalojado al grupo de cinco personas que permanecía en la sala de las Meninas y que amenazaba con empezar a "ingerir pastillas"

Víctimas de la colza se encierran en el Museo del Prado y amenazan con ejecutar en directo "el descanso eterno"

Víctimas del aceite de colza.
Víctimas del aceite de colza.
La policía ha desalojado al grupo de víctimas del aceite de colza se había encerrado en el Museo Del Prado y amenazaba "con retransmitir en directo su descanso eterno" si el presidente del Gobierno no atendía a sus demandas. Pasadas seis horas, advertían en un comunicado, empezarían a "ingerir pastillas".

La policía ha desalojado al  grupo de víctimas del aceite de colza que se había encerrado en el Museo Del Prado y amenazaba "con retransmitir en directo su descanso eterno" si el presidente del Gobierno no atiendía a sus demandas. Pasadas seis horas, advertían en un comunicado, "empezarán a ingerir pastillas". "A las víctimas del Síndrome del Aceite Tóxico de la Plataforma Seguimos Viviendo, el Gobierno solo nos deja la opción de realizar esta acción de dolor, una llamada de socorro al mundo", explicaban. 

"Tenemos las pastillas necesarias para llegar al descanso que no nos ofrecen ustedes" indicaban en el comunicado, al tiempo que explicaban que, "si lo que llevan esperando estos años es a que muramos para acabar con el problema, tendremos que utilizar lo único que nos queda de nuestra mermada vida, y les daremos el privilegio de ver en directo nuestro descanso eterno". 

Las víctimas del aceite de colza tenían intención de permanecer encerradas "pacíficamente" en la sala de las Meninas, en ayunas, "hasta que el Presidente del Gobierno se comprometa y facilite, con comunicado público, fecha de encuentro que debe ser inminente". Aclaran que la reunión debe tener lugar antes de que finalice el mes de octubre, y que en ella debe haber un mediador voluntario o un representante internacional y conocer del SAT de la Unión Europea. Asimismo, requieren en ella la presencia de su abogado, de un representante de la oposición del partido mayoritario y el comunicador independiente que estará presente durante su acción, "para resolver todas nuestras necesidades". 

Por último, advertían que, durante su presencia en el Museo del Prado, "debe estar asegurada la comunicación de la línea de teléfono móvil y la presencia de un comunicador de prensa". 

Finalmente, han sido desalojadas. 

Cuarenta años de olvido 

Familias enteras sufren todavía las secuelas del mayor caso de envenenamiento masivo de la historia de España. El 'Síndrome del aceite tóxico' o 'Síndrome Tóxico', como fue bautizado, se detectó en la primavera de 1981, con una democracia recién nacida que se tuvo que enfrentar a una crisis sanitaria hasta entonces sin precedentes y de la que, al principio, no se sabía nada. 

De hecho, hasta que se descubrió su verdadero origen fueron muchos los desatinos. Entre ellos, las declaraciones del entonces ministro de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social, Jesús Sancho Rof, que llegó a decir en televisión que "el mal lo causa un bichito. Es tan pequeño, que si se cae de la mesa, se mata". En aquellos momentos el Gobierno desconocía la razón que se escondía tras las casos que llenaban los hospitales de toda España. En lugar de reconocer su ignorancia, el ministro se inventó una explicación nada científica que años después continúa indignando a los afectados.

Afectados por la colza. 

No fue hasta el 17 de junio cuando se llegó al convencimiento de que la causa estaba en el consumo del aceite de colza que se comercializó para uso doméstico pese a estar desnaturalizado y contener una sustancia tóxica, la anilina, que mató a cientos de personas y que aún afecta a cerca de 20.000. Las mismas que compraron garrafas de aceite adulterado convencidas de que era de oliva. "Nos llegaron a decir que la culpa era nuestra por comprar aceite barato" señalaba hace unos meses a elcierredigital.com Carmen Cortés, coordinadora de la Plataforma 'Seguimos Viviendo' Síndrome del Aceite Toxico, a quien la enfermedad sorprendió con 14 años. Carmen estuvo ingresada diez meses y perdió 20 kilos. “A los niños de la colza nos hacían el vacío en el colegio, nadie se acercaba a nosotros en los recreos, éramos como apestados".

A juicio de las víctimas, hoy, cuatro décadas después, lo siguen siendo. "Ni siquiera aparecemos en los libros de historia, sufrimos muchos desprecios, nunca vamos a completar una vida laboral normal, la medicación que tomamos es agresiva y cualquier afectado daría todo el dinero del mundo por recuperar su salud y llevar una vida normal".

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