14 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La manta con restos de sangre está pendiente del análisis científico, aunque todos los indicios apuntan a que contiene ADN de la maestra de 26 años

Hallan sangre en una manta en casa del asesino de Laura Luelmo y las llaves de la chica y otros objetos personales en un contenedor cercano

Guardias civiles en El Campillo.
Guardias civiles en El Campillo.
La confesión del autor del crimen está repleta de engaños, ya que mantiene que no violó a Laura, y de inexactitudes, se sigue investigando qué ocurrió entre el miércoles 12 de diciembre y los días 14 o 15.

La Guardia Civil ha encontrado este jueves una manta con restos de sangre en el punto kilométrico 167 de la N-435, cerca de Las Mimbreras, el paraje donde hallaron el pasado lunes el cuerpo sin vida de Laura Luelmo. En el camino de acceso al cementerio de El Campillo (Huelva) han recuperado también una bolsa de plástico con las llaves del coche y del domicilio de la maestra, además de un monedero y enseres de higiene.

Estas fuentes han explicado que la manta con restos de sangre está pendiente del análisis científico, aunque todos los indicios apuntan a que se trata de restos de la maestra de 26 años natural de Zamora. Tanto a la manta como a la bolsa de plástico han llegado los investigadores tras el interrogatorio de Bernardo Montoya, autor confeso del crimen.

Las llaves son del coche Kia de la joven asesinada y de la casa en la calle Córdoba de El Campillo, que alquiló el pasado 4 de diciembre. Se trasladó a esta localidad desde Zamora para cubrir una baja en el instituto de Nerva. Tanto esta vivienda como la de enfrente, donde vivía Bernardo Montoya, están siendo objeto de análisis para recabar pruebas del crimen. También se analiza el coche Alfa Romeo negro del autor confeso.

Fuentes de la investigación han asegurado que no tienen pruebas concluyentes sobre el lugar exacto en el que Bernardo Montoya violó a Laura y la mató con un fuerte golpe en la frente, utilizando para ello "un objeto". "No hay pruebas concluyentes", según estas fuentes, de que la víctima fuera retenida contra su voluntad en la casa del autor confeso del crimen.

Demasiados engaños

Insisten en que la confesión del autor del crimen está repleta de engaños, ya que mantiene que no violó a Laura, y de inexactitudes, de ahí que se siga investigando qué ocurrió entre el miércoles 12 de diciembre, día en el que desaparece la joven zamorana, y el 14 o 15 de diciembre, intervalo de tiempo en el que la autopsia ha datado la muerte. Los investigadores tienen hasta este viernes como plazo legal máximo de 72 horas para mantener bajo custodia policial al detenido, que se encuentra en la Comandancia de Huelva.

El hallazgo se produjo el jueves y se incluyo ese mismo día por la mañana como novedad en la investigación la manta encontrada en el punto kilométrico 167 de la N-435 de la carretera que une Huelva y Badajoz. Bernardo Montoya ha declarado que fue con esta manta con la que trasladó el cuerpo, aunque fuentes de la investigación matizan que tienen que comprobar aún el escenario del crimen y si realmente hubo traslado del cuerpo. Los agentes trabajan con la hipótesis de que Laura falleció malherida en Las Mimbreras.

La Guardia Civil en su actuación en El Campillo.

El cadáver de Laura se encontraba boca abajo en este paraje a las afueras de El Campillo, en las inmediaciones de la N-435, concretamente en el punto kilométrico 166, a un kilómetro de donde se ha recuperado la manta. Del cuerpo alertó sobre las 12.00 horas del lunes un voluntario que participaba en las labores de búsqueda, ya que encontró prendas de mujer. La Guardia Civil halló a unos 200 metros del lugar del hallazgo de las prendas el cadáver, semioculto en una zona de terraplén y matorrales.

La versión que dio Montoya, tras dos horas de interrogatorio en la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, es que la joven le preguntó por un supermercado, que él la engañó mandándola a un callejón sin salida y que allí la agarró, la golpeó y la dejó inconsciente.  Posteriormente, siempre según su relato, metió a Laura en el maletero del coche y la trasladó hasta el lugar donde fue localizada. Allí la desnudó e intentó violar, pero sostiene que no lo consiguió, aunque la autopsia confirma lo contrario.

Los restos hallados en su casa desmontarían esta versión, ya que, además, y según las fuentes consultadas, Montoya llevó a la joven a la vivienda la misma noche de su desaparición y no fue hasta el día siguiente cuando la dejó en el lugar donde fue encontrada ya sin vida, una zona de matorrales del paraje de Las Mimbreras, a unos cuatro kilómetros de El Campillo.

Fuera del registro de violadores

Bernardo Montoya, el asesino confeso de la joven profesora Laura Luelmo, no formará parte del Registro Central de Delincuentes Sexuales que elabora el Ministerio de Justicia hasta que haya una sentencia firme que le condene por un delito de índole sexual.

El registro de delincuentes sexuales, en vigor desde el año 2016, recoge los datos de 45.155 personas (42.581 adultos y 2.574 menores) sobre las que pesa una sentencia firme por un delito contra la libertad e indemnidad sexual o por trata de seres humanos, incluida la pornografía. Formar parte de esta base de datos les impide acceder a trabajos en los que tengan contacto directo con menores de edad.

Según han confirmado fuentes del Ministerio de Justicia a Europa Press, en dicho registro solo entran los condenados por sentencia firme por este tipo de delitos. Bernardo Montoya, de 50 años, tiene graves antecedentes penales: acababa de salir de prisión el mes de octubre por dos robos con violencia y previamente estuvo en la cárcel por matar a una anciana.

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