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Una plantación de cannabis en un invernadero con iluminación artificial, con filas de plantas en macetas y el logotipo de los Mossos d'Esquadra en la esquina superior izquierda.
SUCESOS

Así operaba desde Barcelona la “Bang de Fujian”, los maestros chinos de la marihuana

Esta mafia oriental es una de las traficantes de droga más grande de la historia de España.

La mafia china Bang de Fujian tenía el cuartel general en la ciudad de Barcelona y desde allí exportaban droga a todo el continente europeo. Lo hacían mediante furgonetas de reparto, a través de empresas de paquetería legal.

Las plantaciones de marihuana se encontraban en naves industriales repartidas por Asturias y Cataluña. Desde estas comunidades enviaban la droga en paquetes a países como Francia, Portugal, Holanda o Italia. Así es como fueron convirtiéndose en una de las mafias más poderosas del tráfico de cannabis en toda Europa.

Según el escrito de acusación de la Fiscalía del juicio –al que accedió El Periódico de España–, se procesaron a 63 personas que serían acusadas de montar uno de los mayores entramados de tráfico de marihuana de la historia de España. La policía incautó casi 20.000 plantas, lo que hubiera supuesto un beneficio de más de dos millones de euros. Los miembros de esta mafia se enfrentan a penas de entre 7 y 13 años de cárcel.

Aunque todas las operaciones de este entramado de tráfico de marihuana se llevaban a cabo en España, la organización funcionaba como una fuerte empresa china, 61 de los 63 acusados procedían de China. Se les conocía como la Bang de Fujián. Bang es el nombre chino que hace alusión a las mafias y Fujián es la zona donde proceden los procesados.

La organización de Bang de Fujián

La mafia se organizaba a través de una jerarquía piramidal dividida en 3 niveles. El más alto lo ocupaban los jefes de la mafia, es decir, los gestores, empresarios e inversores que utilizaban empresas pantalla para poder realizar las transacciones. En este escalón también figuraban los conocidos como “maestros”, miembros de confianza que estaban especializados en la plantación de la marihuana que recibían un trato y un salario especial. Únicamente se dedicaban a analizar, evaluar y pesar la droga.

Por debajo de estos, en el segundo escalón, se encontraba lo que sería el equipo logístico. El sueldo de estos trabajadores oscilaba entre los 2.000 y 2.500 euros. Se dedicaban a la compra del material necesario para las plantaciones, las naves, etc… y también se encargaban de los envíos de droga.

Un agente de la PDI inspecciona una plantación de cannabis en un invernadero iluminado con luces amarillas.
Una de las naves de la Bang de Fujian. | El Cierre Digital

En el último escalón se encontraban los “jardineros”. Se encargaban de controlar y gestionar la plantación de marihuana y su correcto cultivo en la nave. Eran los peor pagados y rara vez salían de las naves de plantación.

La organización estaba dividida a la vez en tres ramificaciones, algo clave según el escrito de la Fiscalía, pues “con la separación en diferentes facciones, en la que cada una de ellas gestiona diferentes producciones de marihuana y de las cuales se nutre la gran demanda europea, funcionaba cada grupo a modo de cooperativa de trabajo compartido, en la que las personas que pertenecen a ellos son considerados socios, inversores y trabajadores, facilitando así participaciones permutadas por los trabajos prestados. De esta forma, si cae una de estas facciones se pueden mantener activas las demás sin demasiado perjuicio, ya que estas funcionan de manera individualizada".

La captura

Un paquete fue interceptado en una oficina de Seur de Barcelona mientras iba camino a París. Parecía un envío normal y legal, sin embargo, en su interior se hallaron 17,4 kilos de marihuana. Ese mismo día se halló otro paquete con otro fardo de 8 kilos con destino Roma y, días más tarde, el 7 de enero del 2020, se incautaron 6,3 kilos hacía Lisboa y 18,3 kilos repartidos y dirigidos a Rumanía y Reino Unido.

Policías deteniendo a una persona en la calle durante la noche.
Uno de los detenidos de la mafia Bang de Fujian. Foto: MOSSOS | Mossos d'Esquadra

El 14 de enero se encontró en la vía pública de la ciudad de Barcelona un fardo de marihuana de 6,3 kilos, el mismo que fue incautado antes de llegar a Lisboa. Los Mossos actuaron el 20 de enero cuando la Unitat d’Investigació Básica de Manresa (CME) desmanteló un cultivo en el que había 858 plantas de marihuana y 2.800 esquejes preparados para plantarse.

Ante estos hechos, la Bang de Fujián intentó borrar los rastros. El 23 de julio del mismo año se desmanteló un cultivo en una nave industrial de Canovelles en Barcelona. Ahí fue cuando los dos jefes se llamaron y decidieron reunirse esa misma noche en un restaurante chino de Santa Coloma de Gramenet para decidir la continuación del negocio.

El jefe Melon

Melon era un trabajador que pertenecía al escalón de la logística, pero que pronto iba a ser ascendido al primer escalón por sus dotes de mando. Sin embargo, Melon decidió actuar a espaldas de la organización y gestionar el sólo cinco plantaciones.

Se encargaba de la localización de testaferros quienes, a cambio de una compensación económica, cedían sus identidades a Melon para que los trabajadores pudieran alquilar vehículos, casas, comprar billetes, etc. El ascenso de Melon nunca llegó a realizarse y la organización fue diluyéndose a medida que los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional iban avanzando en la investigación.

Actualmente, hay al menos una docena de miembros de esta organización en paradero desconocido y para los que están en la cárcel se han solicitado condenas que pueden alcanzar los 13 años.

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