24 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

Ha sido condenada a casi cinco años de cárcel por suplantación de identidad

Tras fingir ser un joven enfermo en las redes sociales, una chica estafa y abusa de una amiga en Valencia

La condenada, que simuló tono masculino y acento italiano, le pidió a la víctima que se vendara los ojos para el encuentro, con el fin de que no viera su estado, dada su enfermedad, y aprovechó que su amiga no veía para abusar sexualmente de ella, hasta que la víctima gritó y la suplantadora salió corriendo.

La sección quinta de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a cuatro años y ocho meses de prisión a una joven que abusó sexualmente y estafó a una amiga tras hacerse pasar por un chico italiano enfermo en una red social. La ahora condenada, que engañó a su amiga para que comprara dos móviles al supuesto paciente, deberá indemnizar a la víctima con 899 euros por los perjuidicios sufridos y, además de la cárcel, estará bajo libertad vigilada por cinco años.

Ambas mujeres se conocieron en mayo de 2016 en el gabinete de estética de la madre de la víctima, según consta en la sentencia facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. De acuerdo con el relato de hechos probados, la condenada, con un plan preconcebido, convenció a la chica para que aceptara la amistad de un supuesto amigo italiano en una red social.

La víctima contactó con el supuesto joven sin saber que, tras el perfil en la red, se encontraba realmente su amiga quien, haciéndose pasar por el italiano, le hizo creer que padecía leucemia y que estaba ingresado en el Hospital la Fe de València, por lo que le pidió dinero, dos móviles, ropa y un ventilador.

La joven estafada realizó las compras valoradas en más de 600 euros, y le dio hasta 500 euros en metálico. El 15 de junio de 2016 la víctima y el supuesto joven concertaron una cita en el centro de estética de la madre de ella.

La Audiencia Provincial de Valencia.

La condenada, que simuló tono masculino y acento italiano, le pidió a la víctima que se vendara los ojos para el encuentro con el fin de que no viera su estado, dada su enfermedad, y aprovechó que su amiga no veía para abusar sexualmente de ella, hasta que la víctima gritó y la suplantadora salió corriendo. Para la sala, los hechos han quedado probados por la propia declaración de la acusada, de los testigos y de la documental, pese a que la acusada, que reconoció en la vista que había sido denunciada por otras jóvenes por hechos similares, negó las acusaciones.

Sin embargo, la sala destaca que la denunciante ha sido "firme y persistente", y que en su relato explicó que "se vio envuelta en esto, que se lo envolvieron bien" y que fue la noche de la cita en el gabinete cuando se dio cuenta del engaño, sin saber en la actualidad "como cayó" en él.

La zapatilla de su amiga

Según su relato, empezó a asustarse, no estaba cómoda y, estando tumbada en la camilla reconoció la zapatilla de su amiga, por lo que pensó que estaba "lóquísima" y le podía hacer "cualquier cosa" y empezó a pensar cómo salir de la situación. En el momento en que abusó de ella, gritó su nombre, por lo que la otra se fue corriendo.

La sala señala que todas las actuaciones llevadas a cabo por la denunciante desde el inicio de la amistad con la víctima revelan "sin duda alguna" la "ideación de un plan para engañarla y conseguir un desplazamiento patrimonial indebidamente", ganando su confianza para "poco a poco, hacerle creer en la existencia de un 'amigo' gravemente enfermo, para obtener dinero y objetos, utilizando engaño que se estima suficiente, utilizando la pena y la lástima, para realmente obtener un beneficio indebido a costa de la bondad y buena fe de la denunciante. E incluso luego para conseguir un encuentro sexual que constituye el abuso".

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