26 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

Durante años se ha especulado con varias teorías, la más extendida es que el menor desapareció consumido por el ácido que transportaba el camión

La historia del Niño de Somosierra: Juan Pedro se esfumó tras un accidente de un camión lleno de ácido sulfúrico

Juan Pedro Martínez, el 'niño de Somosierra'.
Juan Pedro Martínez, el 'niño de Somosierra'.
De todos los casos que protagonizan la crónica negra, sin duda, los más inquietantes son aquellos que nunca se resuelven o solo lo hacen parcialmente. Todos nuestros misterios forman parte del imaginario colectivo. Cada uno de nosotros ha elaborado una teoría para resolverlos y esas elucubraciones dicen más de nosotros de lo que quisiéramos. Una de estas historias es la de El Niño de Somosierra.

Juan Pedro Martínez, de 10 años, estaba contento aquel 24 de junio de 1986. Por fin sus padres, Andrés Martínez y Carmen Gómez, lo llevaban de veraneo a conocer el norte de España y a ver vacas de leche, una de sus mayores ilusiones. La familia se subió aquella tarde a las siete al camión cisterna de Andrés, que transportaba 25.000 litros de ácido sulfúrico, con un cien por cien de pureza, desde su domicilio de Fuente Álamo (Murcia) hasta Bilbao.

Pero a las seis de la madrugada del día 25 de junio el camión perdió el control y se salió de la Nacional I, a la altura del kilómetro 94, bajando el puerto de Somosierra, a 120 kilómetros por hora, cuando el límite de velocidad era de solo 90. En el accidente resultaron implicados cuatro camiones, que chocaron entre ellos.

La Guardia Civil llegó pronto al lugar y encontró los cuerpos de los dos adultos sin vida en el amasijo en que se había convertido la cabina del camión. Cuando recibió la llamada de los guardias, la abuela María, madre de Carmen, entre lágrimas, les preguntó por el paradero de su nieto. Los agentes de Tráfico, asombrados, entendieron entonces el hallazgo de ropa y cintas de música infantil en la cabina, pero no supieron responder a la afligida mujer. El accidente provocó que el camión ardiese por el ácido que transportaba.

Durante las primeras horas, los guardias civiles de la Agrupación de Buitrago y miembros de Protección Civil se encargaron de buscar al menor entre los restos del camión, pero tardaron 30 horas en comprobar que el cadáver no estaba. Rastrearon la zona montañosa con perros especializados, sin resultado.

La familia del Niño de Somosierra. 

Varios testigos, entre ellos los conductores de los otros camiones, aseguraron que los primeros en llegar al accidente fueron los pasajeros de un vehículo blanco, un matrimonio francés y una señora mayor, que poco después se alejaron del lugar apresuradamente, sin despedirse de nadie. Desde entonces, las fotos de Juan Pedro inundaron los periódicos y los telediarios españoles.

Versiones que quedaron en nada

A los pocos días de la desaparición, Dionisio Jiménez, un repartidor que trabajaba por el centro de Bilbao, puso una denuncia para alertar de que había visto al pequeño merodeando por la estación de trenes bilbaína de Abando, pero la pista fue descartada por la policía.

Otra de las líneas investigadas indicaba un posible sabotaje de los frenos del camión, que habría provocado el accidente, como se publicó en un reportaje en Interviú (número 564, de 4 de marzo de 1987, reportaje titulado Pudo ser un sabotaje).

Asimismo, se estudió la posibilidad, por parte del Centro de Investigaciones Científicas, de que el cuerpo hubiese quedado disuelto por efecto del ácido, pero se determinó que no hubo tiempo suficiente entre el accidente y la llegada de ayuda para que eso ocurriese. Sin embargo, esta teoría errónea es la que más se ha quedado grabada en el subconsciente de la sociedad española dándose por válida.

Para terminar de complicar el caso, el examen de los restos del camión en Cartagena (Murcia) descubrió restos de heroína en uno de los huecos. La familia denunció entonces que Andrés había recibido amenazas de una supuesta mafia dedicada al tráfico de drogas para que trabajase para ellos como transportista. Este hecho, unido a las doce paradas registradas por el tacógrafo del camión, excesivas para el recorrido efectuado, llevó a los familiares a pensar que el niño había sido secuestrado en uno de aquellos descansos, por lo que contrataron los servicios de un detective, sin éxito.

La teoría de que unos narcos utilizaron al niño como motivo de presión y que provocó que el camión realizase esa enloquecida bajada del puerto de Somosierra, podría ser la más cercana a la verdad, pero tampoco ha servido para saber cuál fue el destino final del niño.

La teoría de los narcos recogida por el periódico El Caso. 

En un trágico guiño del destino, el último testigo que supuestamente vio al matrimonio y al niño con vida, Felipe Alhambra, camarero del mesón El Aragonés, falleció el 14 de julio de aquel año, víctima de un accidente de tráfico en la misma carretera. Solo habían pasado veinte días desde la desaparición de Juan Pedro, que, más de tres décadas después, sigue siendo un misterio sin resolver.

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