27 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Desde agosto habían asaltado once comercios en la Comunidad de Madrid estrellando vehículos de alta gama en escaparates de centros comerciales

Cae Jaime Vidal, líder de la banda de violentos aluniceros que asolaban la capital de España

Dos de los miembros de la banda asaltando una casa de juegos./ Policía Nacional.
Dos de los miembros de la banda asaltando una casa de juegos./ Policía Nacional.
Tras cuatro meses de investigación la Policía Nacional ha desarticulado una banda de cinco aluniceros comandada por una persona de 27 años, que era el líder y el de mayor edad de todos los componentes, que había realizado once asaltos desde el verano pasado. La organización era muy peligrosa y ya habían protagonizado varios enfrentamientos con la Policía.

Durante el pasado mes de agosto, según la Policía Nacional, aumentaron de manera fulgurante los robos con fuerza en los centros comerciales de la Comunidad de Madrid. Este aumento de la delincuencia no parecía casual. Coches de alta gama llegaban a distintos establecimientos a altas horas de la noche, reventaban los cristales mediante el método de alunizaje y arrasaban con las cajas fuertes de todo tipo de locales. Otras madrugadas, sin embargo, aparcaban en los alrededores, se bajaban del coche y destrozaban todo a golpe de mazo para sustraer el dinero y los bienes más caros en cuestión de segundos.

Tras varias grabaciones de imágenes, la Policía situó sus sospechas en un grupo de cinco personas —tres hombres y dos mujeres— liderados por Jaime Vidal López, de 27 años, un conocido de la Policía. Su modus operandi casi siempre era el mismo. Primero, robaban vehículos de alta gama, después, se enfundaban con ropa cómoda y se anudaban bien el pasamontañas y estrellaban estos coches en comercios madrileños. Tras el botín, las dos mujeres de la banda les esperaban con coches de alquiler para salir huir de la zona y lo hacían tan rápido que incluso una vez el radar los cazó a 226 kilómetros por hora por la M-30.

Un detenido por la Policía en una foto de archivo.

Pero la Policía ya los tenía indentificados, aunque la banda de Jaime Vidal, de entre 20 y 27 años, también contaba con pequeños refugios para evitar ser detenidos, además de chivatos que daban la alarma cuando detectaban alguna patrulla policial por su zona. “Un hecho que nos complicaba enormemente las tareas de investigación […] Eran extremadamente peligrosos”, aseguró la Policía en un comunicado.

Una vez, la banda fue sorprendida en Leganés después de cometer varios robos. Para huir, vaciaron un extintor, en otra ocasión agredieron a varios policías arrastrándolos varios metros con el coche que llevaban, provocándoles lesiones graves.

El líder, a pesar de su juventud, era un viejo conocido de la Policía. Jaime Vidal López, de 27 años, cuenta ya con 25 detenciones a sus espaldas, según fuentes policiales. Vidal es además íntimo amigo de Rafael García, alias El Rafita, condenado por asesinato y violación de la joven de Sandra Palo en 2003. García tenía entonces 14 años.

El pasado 9 de diciembre los tres hombres de la banda quedaron para verse en el sur de Madrid. “Era el momento menos peligroso para detenerles”, explica un portavoz policial. Cuando se juntaron, se les detuvo. Horas más tarde dieron el alto a las dos mujeres del grupo. La banda de uno de los mayores grupos de atracadores que se recuerda en la Comunidad de Madrid quedó desarticulada.

Tras la detención, los investigadores también lograron localizar ocho vehículos valorados en 250.000 euros que el grupo tenía previsto utilizar para posteriores robos, además de extintores, artilugios para robos con fuerza, ropa, pasamontañas y guantes.

A la banda de Vidal López se le imputa cargos por once robos con fuerza, once sustracciones de vehículos, dos delitos contra la seguridad vial, cinco delitos de daños, dos delitos de atentado y tres delitos de lesiones leves además de pertenencia a grupo criminal. Ellos fueron internados en prisión, mientras que ellas quedaron en libertad con cargos. Una no tenía ningún antecedente policial. La otra ya tiene seis.

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