20 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Doña Sofía y los reyes Felipe y Letizia faltaron a la comida de homenaje en la que predominaron los colegas cazadores del monarca

Don Juan Carlos se despide de la vida pública arropado por amigos y aclamado por la afición popular y taurina en Aranjuez

Don Juan Carlos con su hija, la infanta Elena, el hijo de esta, Froilán y la Infanta Pilar en Aranjuez este domingo
Don Juan Carlos con su hija, la infanta Elena, el hijo de esta, Froilán y la Infanta Pilar en Aranjuez este domingo
Don Juan Carlos quiere ser ya historia en la vida de los españoles. Este domingo, 2 de junio, cumplió su anuncio de particular “dimisión” y se despidió en la localidad madrileña de Aranjuez, antaño localidad que acogía las estancias primaverales de la familia real. El rey emérito se despidió disfrutando de una de sus pasiones más conocidas, las corridas de toros. Y lo hizo tras una comida ofrecida por su amigo y empresario Pedro Trapote.

La comida se celebró en el Jardín de Oñate, lugar privilegiado en Aranjuez (Madrid), que fue zona de caza de Isabel II y su corte. Pedro Trapote, gran amigo desde hace muchos años Don Juan Carlos,  quiso reunir a amigos y familia en tan magnífico lugar para brindar un homenaje al rey emérito en el día en que el monarca dejaba sus funciones institucionales.  Trapote pertenece al grupo de amigos cazadores de Don Juan Carlos, - ambos han disfrutado de numerosas jornadas cinegéticas en la finca La Flamenca, propiedad del duque de Fernán Núñez- muchos de los cuales compartieron esa mesa y mantel con el emérito en su despedida definitiva de los “ruedos” oficiales.

Don Juan Carlos en uno de sus actos oficiales.

Un entorno amigo para el monarca en el que sería un día importante y emotivo para él. Por ello, acudió también su hija mayor, la infanta Elena, el hijo de esta, Froilán, y las hermanas de Don Juan Carlos, la infanta Pilar y la infanta Margarita con sus respectivos hijos. Tanto la reina Sofía como la reina Letizia estaban invitadas pero no fueron, como tampoco fue el rey Felipe VI.

La tarde de toros se anunciaba grande con un cartel formado por El Juli, Morante y Manzanares. A partir de este lunes, el rey emérito deja de estar a disposición de la agenda oficial de la Zarzuela. Su retirada, aunque planeaba con más o menos previsión sobre los tejados de palacio, no se esperaba tan inminente. En los últimos años, el declive físico del monarca ha acompañado al de su prestigio, empañado por los escándalos que aparecían en la prensa y que hacían perder puntos a la monarquía española de cara a su continuidad.

Varias de las personas cuya relación ha afectado a la figura del rey emérito, Corinna y su yerno, Urdangarín.

Amoríos, cacerías de elefantes, supuestas comisiones en negocios y contrataciones de Estado, relaciones y amigos bajo sospecha o, cuanto menos, políticamente incorrectos, desaires a su mujer, la reina Sofía, su relación con su yerno Urdangarín, hoy en prisión...  una larga cuenta que le ha ido pasando factura ante los españoles. Él mismo supo reaccionar y abdicar,  algo insospechado hace años, en su hijo, Felipe VI,  hace cinco años.   Todo eso ha pesado en la balanza, pero quizá, lo que más ha hecho mella en su corpulenta personalidad, ha sido el paulatino silenciamiento o la medida desaparición de la vida pública que ha ido teniendo en estos años. Es decir, don Juan Carlos, no era ya el “superventas” de antaño y a la Monarquía, como Institución, le convenía ir borrando su imagen de los actos oficiales.  Por ello, su presencia era muy limitada y solo en eventos más bien discretos.

La puntilla final para el Monarca llegó el día del aniversario de la Constitución, se celebraban los cuarenta años de la Carta Magna y él no fue invitado. Este fue el día “D”, el de la decisión, el de su despedida...  No era ya el rey, pero tampoco, según dejó trascender su círculo, se merecía ser ignorado en tan señalado día.  

Esta sería la principal causa de su retirada completa de la vida oficial, aunque algunas expertas en la Casa Real como la periodista Pilar Urbano, aludía estos días a posibles conflictos judiciales que estarían vislumbrándose por el horizonte real...  

Tras la abdicación, llegó una época supuestamente más apacible para don Juan Carlos. 

Por el momento, lo que es ya una realidad inmedidata, es que este lunes, don Juan Carlos, se ha despertado con  menos obligaciones y con el mismo sueldo oficial. La asignación que cobrará don Juan Carlos durante este año es de 194.232 euros. Una partida que debe ser fijada anualmente por la Casa del Rey. Según el artículo 65 de la Constitución, Don Felipe recibe de los presupuestos generales una cantidad global para el sostenimiento de su familia y Casa y distribuye el dinero como cree conveniente entre todos sus miembros.  Como este año se han prorrogado los Presupuestos Generales del Estado, la cantidad es la misma que el año pasado.

De cara al año próximo, con unos nuevos presupuestos, seguramente esa cantidad se verá rebajada debido a que el rey emérito ya no tendrá actos puramente institucionales.      

Ahora, don Juan Carlos, se verá menos escrutado por la opinión pública y podrá tener una vida más privada y apartada del foco mediático que durante toda su vida le ha perseguido en busca de la prueba que confirmara los innumerables rumores del rey de la Transición.

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