15 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA

Entregado al juzgado el segundo informe de la UCO de la Guardia Civil sobre el asesinato de Miguel Ángel Dominguez y su hija María en 2013

Doble crimen de Almonte: "Si los vecinos hubiesen avisado, podría haberse detenido al asesino"

Las víctimas del doble crimen.
Las víctimas del doble crimen.
La segunda investigación sobre el doble crimen de Almonte se ha cerrado sin encontrar un culpable. El informe de la UCO de la Guardia Civil finalizado en octubre de 2020 pero conocido ahora, traza el perfil de un sospechoso, varón entre 30 y 40 años, conocido de las víctimas y que obtendría algún beneficio, pero se declara incapaz de ir más allá de lo ya investigado por sus compañeros en 2013, cuando se produjo el doble asesinato que acabó con Francisco Medina detenido, juzgado y absuelto.

La segunda investigación del crimen de Almonte –tras la absolución de Francisco Javier Medina– llegó a su fin el pasado mes de octubre de 2020. Durante 21 meses los investigadores de la Guardia Civil han estudiado pormenorizadamente el trabajo anterior de sus compañeros que permitió la detención y juicio del único sospechoso entonces y han concluido que "no se han obtenido datos objetivos" que motiven la "apertura de una nueva línea de investigación o profundizar en las descartadas anteriormente", es decir, que no hay razones para explotar una vía diferente a la que derivó en el arresto de Medina, que en aquella época mantenía una relación sentimental con la esposa y madre de Miguel Ángel y María Domínguez y que fue  declarado no culpable por un jurado popular en 2017, sentencia luego ratificada en todas las instancias superiores.

En el informe remitido a la titular del Juzgado de Instrucción 1 de La Palma del Condado, adelantado por el diario Huelva Información, los investigadores subrayan que "las actuaciones practicadas no permiten descartar ni contradecir las conclusiones a las que llegó el anterior equipo de investigación".

Los agentes de la UCO explican que al no participar en las actuaciones originales se han centrado en las pruebas escritas del expediente que se comenzó a redactar tras los dos asesinatos ocurridos la noche del 27 de abril de 2013 en el número 3 de la avenida de los Reyes de Almonte. Para ello han revisado más de 335 informes policiales, 545 entrevistas, 35 informes periciales, 102 declaraciones policiales, 35 judiciales y 45 gigas de fotografías y grabaciones de distintas cámaras.

 La familia de las víctimas de Almonte.

Sus primeras diligencias consistieron en el llamado trabajo "puerta a puerta", es decir, ir a visitar a los vecinos que pudieron ser testigos. La UCO consideró relevante entrevistar a un joven –que en 2013 tenía solo 15 años– residente en la vivienda que colinda por la parte de atrás con el escenario del crimen, que escuchó golpes pero no le dio importancia en ese momento.

El documento contiene también una triste afirmación: "Si los vecinos hubiesen avisado a los servicios de emergencia, se le podría haber detenido prácticamente 'in fraganti".

La Guardia Civil también cree que los únicos lugares por los que pudo escapar el asesino de Miguel Ángel y su hija pudieron ser las azoteas del edificio y otras principales. Del análisis de los registros de telecomunicaciones, de las cámaras o de las sesiones del juicio contra Medina en la Audiencia Provincial de Huelva "no se ha observado ninguna información nueva de interés", como tampoco del análisis de las cuentas bancarias.

Los investigadores pidieron ayuda a sus compañeros de la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo para tratar de esbozar el perfil del asesino. El informe destaca la "especial violencia del escenario y, sobre todo, el superior ensañamiento para con la menor". La niña tenía el doble de lesiones que el padre, que recibió 49 puñaladas. Los análisis indican que el asesino es "un varón, español, con una edad aproximada de entre 30 y 40 años en ese momento, que comete homicidio por primera vez, si bien pudiera tener algún antecedente policial por delitos leves o algún expediente por infracción administrativa".

Los expertos sostienen que hubo un único autor que actuó, por tanto, "en solitario y su motivación se basaría en algún enfrentamiento pasado con las víctimas o la percepción del propio autor de que estas hubieran realizado contra él algún acto o comportamiento ofensivo, o bien que resultaran un obstáculo para la consecución de sus objetivos". El asesinato fue calificado de "homicidio expresivo por venganza". De hecho, el ensañamiento habría sido consecuencia de que el asesino era "conocido o con vinculaciones con la víctima", es decir, que el autor mantenía con Miguel Ángel Domínguez y su hija María "algún tipo de relación interpersonal".

Los especialistas sostienen que el asesino habría actuado movido por un impulso, que revela una "precipitación de la elección del momento" –un sábado por la noche y con un bar debajo del piso–, decisión en la que influyó su cuestionable inteligencia y un desmedido descontrol emocional.

El móvil del doble crimen de Almonte no fue sexual ni económico. Sino que fue claramente pasional. "El tipo, cantidad y localización de lesiones observadas en los cadáveres indica una clara carga emocional", especialmente guiada por la "ira" y el "resentimiento", dirigidos contra Miguel Ángel y María "por igual".

Finalmente, el informe de la UCO recomienda buscar a algún sospechoso "que haya tenido algún conflicto previo con las víctimas o que tuviese la percepción de que su muerte le podría reportar algún beneficio de tipo personal o vital".

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