05 de marzo de 2021
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FIN DE SEMANA

Desvelamos el atestado que refleja con minuciosidad los momentos terribles que se vivieron, con declaraciones de testigos que coinciden con los vídeos

Toda la verdad sobre la brutal paliza a un vecino de Linares y su hija de 14 años: Así fueron los hechos con los policías

Exclusiva Imágenes de la agresión en Linares.
Imágenes de la agresión en Linares.
El atestado policial refleja con minuciosidad los momentos terribles que se vivieron en la calle Espronceda de Linares el pasado viernes. Además, los testimonios de los testigos coinciden de manera abrumadora y apoyan la prueba irrefutable de los vídeos, que revelan la actuación brutal del agente y del subinspector detenidos por sus propios compañeros. Y hoy ingresados en la prisión de Jaén.

Todo arrancó en el interior del bar “La Galería”, situado en la céntrica calle Espronceda de Linares. El subinspector de policía J.L. salía del baño de este establecimiento cuando, según su testimonio, Carlos M.A., la víctima, le dio un codazo al pasar diciéndole “1-0” . El policía respondió con otro codazo y le contestó un “1-1, ya hemos empatado”.

El roce continuó hasta que el subinspector ordenó a la víctima que saliera fuera del bar para ser identificado, a pesar de estar fuera de servicio. “¿Por qué?...porque eres policía”, contestó Carlos antes de acceder a salir a la calle. Ya fuera, la discusión continuó ante los ojos del otro agente que consumía una bebida en la terraza del local.

Según consta en la declaración de los policías, efectuada por videoconferencia tras ser detenidos y trasladados por seguridad a la Comisaría Provincial de Jaén, la víctima les amenazó con un “ya nos veremos y os voy a denunciar”. Los policías declararon que la víctima les golpeó primero, pero es entonces cuando, como se puede ver en los vídeos, el policía más joven, Manuel F.N., se abalanza a la carrera sobre Carlos, le ataca y ambos se enzarzan a puñetazos en una pelea en la que el policía lleva la peor parte mientras los dos caen al suelo.

Familiares y conocidos de Carlos, y el subinspector por otro lado, intentan separar a los dos contendientes y lo consiguen. Es entonces cuando llega al lugar de los hechos la hija de 14 años de Carlos. Es en ese momento cuando uno de los policías, según narra Francisco Javier P., cuñado de Carlos, asegura que dice en alto “hasta que no sangre no voy a parar”.

En la misma acera, separados por una distancia de diez metros, los dos grupos se increpan, por un lado los policías y por otro Carlos junto a su hija menor. Pero de nuevo el policía más joven vuelve a atacar a Carlos, esta vez secundado por su superior, el subinspector J.L.

La agresión es absolutamente desproporcionada y brutal y se alarga durante unos minutos que parecen eternos. Los agentes agreden también a puñetazos a cualquier persona que intente detener la tremenda paliza que le están dando a la víctima. Mientras, la hija de Carlos grita desesperada y golpea la espalda de los agresores de su padre, que le tienen inmovilizado contra el suelo y siguen golpeándole sin parar.

En ese momento, uno de los policías, presuntamente el subinspector según los testigos,  y tal como se aprecia en los vídeos, se revuelve y deja sin sentido a la menor de un puñetazo directo a la cara. Los vecinos indignados por la actitud no acorde de los policías llaman a su vez al 091 pidiendo ayuda.

Sin embargo, lejos de detener la paliza, con Carlos ya inconsciente en el suelo de un botellazo en la cabeza, los policías le sujetan contra el suelo mientras uno de ellos le da puñetazos en la cabeza y el otro, al menos, tres patadas también en la cabeza de la víctima, que yace indefensa en el suelo. Por fin se paran los golpes. Uno de los policías sujeta a Carlos en el suelo, mientras el otro se burla de los vecinos que le increpan y de los policías que llegan a detenerles.

Sin embargo, su actitud no les sirve de nada. Allí mismo, los policías uniformados que llegan alertados por los vecinos detienen a ambos agentes de paisano y les llevan a comisaría donde de inmediato les quitan el arma y la placa. Se les abren expediente e inician el atestado. 

Fotografía de  los dos agentes detenidos. 

Ante la sorpresa de todos, los dos policías detenidos se negaron a declarar. Algo inusual, ya que ambos seguían manteniendo que habían actuado como policías durante la agresión injustificable a un ciudadano y, por tanto, tenían la opción y el deber de declarar. Sus propios compañeros acaban el atestado acusándoles de lesiones graves y los preparan para llevarlos ante el juez de guardia.

Fuera de la comisaría de Linares, la noticia y los vídeos habían corrido como la pólvora en las redes sociales. Tras una convocatoria pública que ahora se investiga, decenas de personas se concentraron ante los juzgados de Linares en la tarde del pasado sábado, cuando estaba previsto que pasasen a disposición judicial los policías detenidos. El plan cambió de inmediato ante el cariz que tomaban los acontecimientos y se trasladó a los detenidos hasta la comisaría provincial de Jaén, desde donde prestaron declaración por videoconferencia.

Declaración judicial

Ante el juez, los policías mantuvieron que habían actuado como policías en funciones y que se trataba de una detención por un supuesto atentado a la autoridad. Pero al haber actuado de ese modo como funcionarios, podrían ser acusados de los presuntos delitos de detención ilegal, denegación de auxilio como funcionario público y por supuestas lesiones agravadas. Los vídeos, vistos durante el interrogatorio, eran reveladores y demostraban que no habían actuado como policías, ni que la víctima era sospechosa de nada, al no tener antecedente alguno.

Respecto a la detención, la fiscal les formuló una pregunta demoledora: “¿si fue así, califican esto como el uso imprescindible de la fuerza para detener a la víctima? Los policías respondieron que sí y la fiscal a su vez les preguntó "¿y cómo me puede explicar que el uso mínimo de la fuerza sea darle tres patadas en la cabeza a una persona retenida en el suelo que no ofrece ya resistencia?"

Sangre en el lugar de los hechos. 

 

Tras el interrogatorio, la redacción del auto con la decisión del juez se prolongó durante horas, mientras en las calles de Linares la protesta pacífica tornó en violenta y arreciaban los disturbios con una muchedumbre que apedreaba a la policía. A las diez de la noche del sábado cesaron los ataques y las cargas policiales con un saldo de 13 detenidos, dos de ellos menores, y 19 policías heridos.

Dos vecinos denunciaron haber recibido heridas de postas durante las cargas policiales y la comisaría de Jaén abrió expediente para aclarar si alguno de los agentes disparó con postas en vez de con salvas durante las cargas para desalojar a los manifestantes.

Sobre las 2 de la madrugada, el juzgado enviaba a prisión provisional sin fianza a los dos policías investigados por los delitos de lesiones agravadas al emplear métodos o formas peligrosas y ensañamiento. La acusación, atendiendo al artículo 148 del Código Penal, pide penas de entre 6 y 12 años de cárcel si además las lesiones acarrean la pérdida de un órgano principal. En este caso, el ojo de la víctima, con lesiones de las que fue tratado en el hospital.

Carlos, ya desde su casa, lleva con paciencia la recuperación. Los policías le rompieron a golpes la nariz, tiene una fisura pronunciada en la córnea, consecuencia de los puñetazos y un 90% de posibilidades de perder la visión de ese ojo.  En breve  pasará revisión en el hospital con el cuerpo lleno de moratones. Su hija de 14 años tiene una fisura en el brazo tras ser arrojada contra la pared por los policías y una tremenda contusión en la cara por el puñetazo brutal que uno de ellos dio a la menor en la cara. 

En cuanto a los dos policías detenidos, el domingo de madrugada salieron del juzgado de Linares rumbo a la prisión de Jaén, aunque en las próximas horas serán trasladados a un módulo especial para funcionarios de la cárcel de Sevilla.

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