09 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

La intención del atacante era alcanzar algún órgano vital del trabajador pero la pericia de éste logró evitarlo

Un vigilante de seguridad del metro de Barcelona herido grave por arma blanca tras terciar en una discusión entre parejas

Cuatro parejas, dos de origen español y otras dos dominicanas, según los testigos, discutían en el andén del metro de Paral-lel este domingo cerca de las 6.30. Un vigilante se acercó para poner orden y acabó herido con arma blanca en los brazos. Su pericia evitó que le apuñalaran en estómago, cabeza y corazón, donde realmente apuntaba el agresor, según la versión de los que presenciaron el ataque. El agresor huyó, pero terminado arrestado a punta de pistola en plena calle

La estación de Paral-lel, cuentan los propios vigilantes, se ha convertido "en una de las más conflictivas a primera hora del sábado y el domingo". El vigilante, de origen africano, un chico corpulento y deportista que lleva algo más de un año trabajando en el metro de la capital catalana, se ha acercó a las ocho personas -cuatro mujeres y cuatro hombres- que se decían de todo sin llegar a las manos. Tras advertirles, los españoles, según la versión de los testigos, se marcharon. Después de dejar pasar unos minutos prudenciales y lograr convencerles, los dominicanos también accedieron a abandonar la terminal. No sin insultar repetidamente a los hombres de seguridad durante el trayecto.

En la zona de validaciones, uno de los hombres sacó una navaja, se abalanzó de manera violenta hacia el vigilante, que intentó que no le alcanzara alguna zona que hubiera resultado mortal. “El agresor apuntaba a corazón, estómago y cabeza, pero él ha conseguido defenderse y solo tiene cortes muy profundos en los brazos. Está muy fuerte y es muy atlético. Si llega a ser otro, lo mata”. El otro hombre dominicano hizo ademán de meterse en la bronca y llegó a golpearle, pero el otro vigilante consiguió apartarlo. Las mujeres se quedaron al margen.

Al ver que no podía con él, el asaltante y sus acompañantes huyeron. El jefe de los dos vigilantes de seguridad, que llegó cuando estaban sucediendo los hechos, les siguió a una distancia prudencial. Una vez en la calle, según el relato de los que presenciaron la escena, una patrulla de los Mossos detuvo a los atacantes “a punta de pistola”. El herido permanece ingresado con heridas de arma blanca en los brazos pero sin que se tema por su vida.

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