22 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil ha encontrado los restos en el lugar que señaló el detenido y los análisis de ADN tendrán que confirmar que son de la desaparecida

La historia de Eugenio Delgado, detenido por la muerte de Manuela Chavero: Taurino, introvertido y del Barça

El detenido a caballo.
El detenido a caballo.
Eugenio Delgado tiene 28 años, es soltero y algo introvertido dicen quienes le conocen, también es poco activo en redes sociales y al parecer estaba obsesionado con Manoli, Manuela Chavero, que desapareció en julio de 2016 de su domicilio de manera repentina. Su supuesto asesino, aunque él argumenta un accidente como causa de la muerte, vivía solo a 40 pasos en la misma calle.

Eugenio Delgado Holguera, de 28 años, mintió a la Guardia Civil en una de sus últimas declaraciones. Aquel pequeño detalle comenzó a ser el principio de su fin. Dijo que estaba con un amigo en la playa el día que desapareció Manuela Chavero, de Monesterio.

El joven en una piscina.

El amigo negó haber estado con él. Desde entonces pasó a ser sospechoso, prácticamente el número 1 desde que su pareja eventual, otro joven de Monesterio, que sí pudo probar donde estaba aquella noche. Dos agentes se trasladaron entonces a Monesterio y le vigilaban desde hace meses, aunque se iban cambiando para evitar ser detectados. Pero esta semana supieron que Eugenio se ponía nervioso y comenzó a vender propiedades, unas fincas heredadas de su padre y también puso en venta una explotación de cerdos. Los agentes de la UCO sospecharon que el joven estaba recaudando dinero para irse.

Hace 23 días una carta dejada en la puerta de la madre de Manuela, allí en Monesterio y dirigida a Emilia, portavoz de la familia, lo acusaba. Fue precisamente la aparición de Emilia Chavero en televisión lo que precipitó la operación de la Guardia Civil, que lo detuvo en la peña ecuestre El Estribo, donde se encontraba y frecuentaba asiduamente.

Dos fotos de Manuela.

La vida de Eugenio es una mezcla de desgracias y golpes de mala fortuna. Introvertido, aficionado a los caballos, muy taurino y seguidor del Barça y... obsesionado con Manuela, Manoli. Sus redes sociales tienen poca actividad. Tiene dos perfiles, en le primero lo último que puede verse es de 2015. Apenas tiene 20 amigos en este Facebook, un vídeo donde aparece castrando a su caballo Kaos y fotos de celebraciones familiares con su padre. En otro de sus perfiles más nuevo sí es más activo e incluso tiene publicaciones del pasado mes de junio y 200 amigos. Fotos de fiestas con amigos, de caballos con él montado. Pero Eugenio no se hablaba demasiado con los vecinos de Monesterio, aunque levantó sospechas en todo el pueblo cuando cambió la tapicería de su Opel Vectra.

El Opel Vectra del detenido.

Su padre Eugenio y su madre Mari Carmen se separaron hace años. Él se quedó con el padre y la madre se fue junto a María, la otra hija del matrimonio. Ambas se fueron a vivir a un pueblo de León. Maria se casó, tiene dos niños y trabajó en un mesón y como dependienta en una tienda. Ahora es auxiliar de clínica y trabaja en una residencia de la Tercera Edad. Eugenio la visitaba de vez en cuando.

En casa de su hermana en León junto a uno de sus sobrinos.

Luego su padre falleció de muerte natural y su madrastra, un día apareció muerta en la bañera, victima al parecer de un accidente, aunque esto ahora debe de ser investigado por la Guardia Civil también. Su madre, Carmen, también murió hace pocos años.

Eugenio fue detenido el jueves a las ocho de la noche y trasladado al cuartel de la Guardia Civil de Zafra para ser interrogado durante las 72 horas que permite la ley. De madrugada reconoció que Manuela había muerto por accidente y que la había enterrado bajo un bosque eucaliptus en una de sus fincas que es un coto de caza que alquila a veces. La tierra de los eucaliptus se caracteriza por su fuerte acidez, así que es posible que los restos que han encontrado, y que falta saber si son de Manuela, sean escasos. La mujer dejó dos hijos pequeños.

   El joven detenido en una foto de fiesta.

Eugenio vivía en el número 29 de la calle Cerezo y Manuela en el número 15 de la misma calle, así que se conocían perfectamente. Se llevaban 14 años de diferencia. Eugenio Delgado tiene una granja de cerdos y fincas en Monesterio.  Además tiene antecedentes por delitos contra el patrimonio, ya que robó algunas señales de tráfico para ponerlas en sus fincas, algo que puede parecer una niñería, pero que fue sancionado con una multa.

Al parecer el joven había intentado un acercamiento a Manoli, como se conocía a Manuela Chavero, pero había sido rechazado por la mujer. Fuentes de la investigación señalan que el detenido colaboró desde el principio y que a lo largo de la madrugada confesó el lugar donde enterró a Manuela Chavero, quizás aliviado por poder compartir tan pesada carga.

Eugenio en el medio.

Se espera que pronto se conozca si los restos aparecidos son de María. El detenido no ha confesado de momento el asesinato, sino un "accidente" y que después habría enterrado a la mujer. Manuela habría muerto víctima de un golpe tras una caída según esta versión, aunque en casa de la mujer jamás se encontraron restos biológicos. Ahora la Guardia Civil busca en una zona boscosa y frondosa a las afueras del pueblo, de difícil acceso.

Casa de Manuela Chavero.

El operativo se desplegó este jueves por la noche, cuando el joven fue arrestado. Los agentes de la UCO de Guardia Civil ya han registrado en el domicilio del detenido en busca de pruebas que pudieran implicar al sospechoso, aunque la Policía Científica de Guardia Civil también tendrá que inspeccionar el lugar.

Muchos sospechosos

La madrugada del 5 de julio de 2016, Manuela, con 42 años y dos hijos, salió de su casa dejándose el teléfono sobre una mesa y la televisión y la luz encendidas de la cocina. La desaparecida recibió el último mensaje a la 1.55 de la madrugada.

Este jueves mismo se conocía la aparición de una carta dirigida a la hermana de Manuela, Emilia, que fue recibida por la madre de ambas en su casa del citado pueblo hace 23 días. La extraña misiva, que no se envió mediante el servicio de Correos, informaría sobre quién estaría detrás de la extraña desaparición de Manuela. Cuando llegó la carta, la madre no se atrevió a abrirla y al final fue un primo de Emilia el que la abrió después de ponerse unos guantes.

El pasado mes de agosto los investigadores de la UCO sorprendían con un nuevo registro, el undécimo, en el domicilio de Manuela. Ponían una carpa para tapar la entrada a las escaleras y ponían indicativos de muestras en la calle emulando el posible recorrido que efectuó el coche de su captor aquella noche. Otros agentes se repartían por el pueblo, algunos interrogando a vecinos, otros observando posibles reacciones de sospechosos. Poco después de la desaparición de Manuela Eugenio abandonó Monesterio y estuvo fuera durante unos días.

En este sentido, Emilia siempre ha parecido tener en el punto de mira un culpable: "Pienso que tienen a la persona, pero esa persona nunca va a decir dónde está ella, entonces es un caso sin resolver y eso no lo quiero ni yo, ni la UCO, ni España", aseveraba la hermana de la desaparecida y añadía que “lo quieren todo muy atado” y “no quieren un caso Marta del Castillo”. Lo cierto es que nadie ignora que la UCO de la Guardia Civil se apunta con la resolución de este caso un éxito importante.

Cada año Monesterio se solidariza con la desaparecida y su familia.

Manuela Chavero desapareció el 5 de julio de 2016 a los 42 años. Manuela dejó la televisión y las luces encendidas en su casa de Monesterio (Badajoz), el teléfono móvil encima de la mesa y el dinero y la documentación dentro de la vivienda. Esas fueron las únicas pistas que encontraron de Manoli, así llaman sus allegados a Manuela Chavero, el día cinco de julio del año 2016.  

Lo cierto es que la Guardia Civil tenía un centenar de sospechosos y todos fueron investigados y descartados uno a uno. Sólo falta ahora averiguar el móvil del asesinato si finalmente se confirma como tal y encontrar los restos de Manuela, que quizás puedan arrojar luz sobre el caso y cerrarlo con el sello de "caso resuelto".

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