06 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

El jurado popular ha declarado culpable a la mujer que mató a su hija de nueve años mediante la administración de fármacos y un mecanismo de asfixia

La alevosía y el agravante de parentesco decisivos para la prisión permanente revisable de la parricida de Bilbao

La hermana de la víctima
La hermana de la víctima
El jurado popular encargado de juzgar el caso de la mujer acusada de matar a su hija en su domicilio de Bilbao ha declarado a la acusada, por unanimidad, culpable de asesinato con alevosía, con las agravantes de ser la víctima menor de 16 años y parentesco. La Fiscalía y la acusación particular y popular, ejercida por la Asociación Clara Campoamor, han vuelto a solicitar la prisión permanente revisable, que de ser dictada por la jueza, sería la primera que se produjera en esta provincia.

El jurado popular ha dado su veredicto un día después de que finalizara la vista oral en el juzgado de la Audiencia de Vizcaya, en el que declara culpable por unanimidad a la madre de la menor. La niña de 9 años murió por una parada cardiorrespiratoria tras ingerir un cóctel de fármacos administrados por su madre en combinación con “algún mecanismo de asfixia”. 

Tanto la Fiscalía como la acusación popular -ejercida por la Asociación Clara Clampoamor- y la acusación particular piden para la procesada la prisión permanente revisable. La alevosía en el asesinato y los agravantes de ser la víctima menor de edad y de parentesco serán claves para determinar la condena.

Así fue el parricidio 

El día 16 del pasado mes de enero, a las 21.00 horas, una joven, de nombre Josune, encontró en el interior de su vivienda familiar, ubicada en la calle George Steer de la capital vizcaína, a su madre y a su hermana Kiara Borja, de nueve años, inconscientes y abrazadas. Josune, de 19 años entonces, alertó a emergencias y los sanitarios lograron solo reanimar a la madre, que fue evacuada al hospital en estado grave, pero la pequeña falleció. Días después, la progenitora fue detenida por la Ertzaintza y, posteriormente, ingresó en prisión.

En el día de los hechos, la procesada se encontraba en el domicilio con sus hijas, de nueve y 19 años, y una nieta. Estas dos últimas abandonaron la casa a las 11.00 horas para realizar unas gestiones, mientras la mujer se quedó a solas con su hija pequeña, que no había acudido al colegio porque había huelga en su centro escolar.

Tras la comida, la pequeña de nueve años se empezó a dormirse. Al poco, su hermana mayor comprobó que estaba profundamente dormida en el sofá, en un estado inusual de profunda somnolencia, casi de semiinsconsciencia, por lo que avisó a su madre.

josune

Josune, hermana de la víctima

Entre ambas la trasladaron a la cama y la madre se acostó con la niña, avisando a su otra hija que la despertara solo a ella cuando fuera a salir del domicilio. A las 17.00 horas, la primogénita abandonó la casa y la madre aprovechó que se había quedado sola con la pequeña "para acabar con su vida".

Con anterioridad había administrado a la niña una cantidad "masiva" de medicamentos, algunos de los cuales superaban "el rango tóxico" y tenían un "nivel letal". "Cuando su hija mayor se fue, la procesada, aprovechando la situación de indefensión en la que se encontraba la víctima, le habría presionado la nariz y la boca con las manos y un objeto blando, probablemente un cojín o una almohada", indican los escritos de acusación.

La pequeña falleció por insuficiencia cardio-respiratoria aguda secundaria a una intoxicación medicamentosa, sin que hubiera "el menor signo de defensa ni lucha", señala el informe forense. 

Nota exculpatoria manuscrita

Posteriormente a este luctuoso hecho, la acusada habría redactado varios escritos para exculparse en los que "creaba la idea" de que el crimen había sido ejecutado por una tercera persona. Los peritos forenses aseguraron que se trataba de "una explicación pueril, muy superficial y no sustentada en datos mínimamente creíbles". La madre habría escrito también otras dos notas más que acabaron en la basura y que podrían demostrar premeditación en el asesinato.

La hija mayor volvió al domicilio a las 21.00 horas y se encontró a la madre y su hermana pequeña inconscientes y abrazadas. La madre fue evacuada con vida a un centro hospitalario, pero la pequeña falleció. Los forenses concluyeron que se trataba de una muerte de naturaleza violenta homicida.

De esta forma, determinaron que la causa de la muerte fue la insuficiencia cardio-respiratoria aguda, y consideraron como "más probables" un mecanismo tóxico o uno asfíctico (de sofocación), o bien la mezcla de ambos como causa del fallecimiento. El cadáver presentaba espuma blanquecina en fosas nasales y cavidad bucal".

Las acusaciones consideran los hechos constitutivos de un delito de asesinato con alevosía, con la concurrencia de la circunstancia de ser la víctima menor de 16 años, y de parentesco por parte de la autora del crimen. Por ello, reclaman que se imponga a la acusada, que no presentaba "causa alguna que modificase sus capacidades cognitivo-volitivas", la pena de prisión permanente revisable e inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena.

Sin embargo, la madre prestó en su día declaración ante el juez instructor al quién relató lo siguiente: “El día de los hechos llevaba cinco días sin dormir, no recuerdo haber hecho lo que dicen que he hecho (…) mi hija mayor había salido del domicilio y al poco volvieron a tocar la puerta. Pensé que era ella y abrí la puerta. Me encontré con un varón vestido de negro con la capucha de la sudadera sobre la cabeza. Solo se le veían los ojos, cuando trate de cerrar la puerta él metió el pie y entro. Llevaba un cuchillo en la mano (…) me dijo le vas a dar las pastillas que tú tomas a la niña. Recuerdo que estuve mezclando las pastillas con zumo, pero no tengo recuerdo de habérselas dado (…) el hombre me hizo escribir tres notas. Una de ellas fue la que deje encima de la cama. Me hizo escribir que estaba haciendo esto para que mi otra hija aprendiera a ser una buena madre (…) el hombre me obligo a ir a la bañera y hacerme cortes en la muñeca. Me dijo: ve al baño y córtate. Lo hice con una cuchilla, recuerdo que me escocía (…) lo siguiente que recuerdo es estar ahogando a mi hija con mis manos porque me lo ordenó el hombre. Él tuvo que colaborar porque mi hija era más grande que yo y hubiera podido conmigo. La intente ahogar con una almohada. Cuando vi lo que había pasado me tumbé al lado de mi niña, cogiéndole la carita y pensé en morirme con ella. Los hechos los viví como si fueran reales, pero ahora, al recordarlo, me parece un sueño”, según relató el programa matutino de televisión de Ana Rosa Quintana, en Telecinco.

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