27 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

La tecnología NFC sería la clave del fraude, pues permite que los dispositivos intercambien información y se manden órdenes

Fallo de seguridad en las tarjetas Visa: Criminales podrían hacer pagos superiores a 50 euros sin usar el PIN

Tarjetas Visa.
Tarjetas Visa.
Varios investigadores han descubierto un fallo de seguridad en el protocolo de pagos de las tarjetas Visa que permitiría a los criminales realizar pagos sin PIN valiéndose de teléfonos con tecnología NFC. Estos se colocarían junto a la tarjeta y la terminal de pago respectivamente. Así, podrían llevar a término transacciones superiores al límite fijado en las tarjetas.

En la actualidad, el pago con tarjeta es una actividad ampliamente extendida en todos los sectores de la población. Por ende, la seguridad en todo lo relativo a este método se antoja como un factor fundamental, como ya analizó en el pasado elcierredigital.com. En este sentido, Jorge Toro, David Basin y Ralf Sasse, investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (Suiza), han hecho un hallazgo cuanto menos inquietante.

Según lo descubierto, las tarjetas Visa tendrían un fallo de seguridad en su protocolo de pagos sin contacto del que podrían aprovecharse potenciales criminales para acometer pagos para cantidades que superen el límite fijado sin tener que utilizar el código PIN.

De este modo, cualquier individuo que posea una tarjeta de este tipo podría realizar pagos más altos a los 50 euros estipulados actualmente como tope colocando un teléfono con NFC (Near Field Communication) cerca de la tarjeta. Además, de acuerdo con el equipo de investigadores, las tarjetas Visa no son las únicas que presentan este fallo en el protocolo de seguridad, pues es posible que esté presente también en las de UnionPay y Discover

En cualquier caso, los expertos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich han comprobado que esto puede hacerse valiéndose de dos teléfonos móviles inteligentes equipados con sensores NFC y conectados entre sí a través de conexión Wifi. La tecnología NFC es la clave que posibilita el fraude, pues es la que permite que los dispositivos interactúen entre sí.

Los criminales podrían hacer pagos que superen el límite de 50 euros. 

De este modo, es posible mandar órdenes e intercambiar información. No obstante, el método conlleva sus riesgos. La contrapartida es que el contacto físico debe ser muy próximo entre ambos, hasta el punto de que tienen que situarse prácticamente pegados.

Teniendo en cuenta todo esto, los atacantes, si consiguieran situar su móvil cerca de la terminal a la que se enviaría el dinero y la tarjeta con la que se pagaría podrín alterar las condiciones del desembolso. Así, sería posible incluir en la transacción nuevas instrucciones por medio del smartphone. Entre ellas, la omisión del PIN y la confirmación de que el teléfono está verificado.

Después del revuelo generado a consecuencia del estudio, Visa ha negado tener constancia de este presunto fallo de seguridad en una declaración para Europa Press: “En Visa nos tomamos muy en serio todas las posibles amenazas en la seguridad de los pagos. En este sentido, apreciamos los esfuerzos académicos y de la industria en reforzar el ecosistema de pagos”.

En la misma línea, desde la compañía bancaria han defendido la seguridad de su método de pago, destacando que sus clientes “pueden seguir haciendo uso de sus tarjetas Visa con total confianza”. Y es que, según esta empresa, las situaciones y escenarios sugeridos por los investigadores “han demostrado ser poco prácticos a la hora ser usados por estafadores en el mundo real”.

Tarjetas revolving: intereses por las nubes para el consumidor

Conviene recordar que el mundo de las tarjetas de pago, además de esta última problemática con las Visa, ha generado no pocos problemas en los últimos tiempos. Uno de los temas más polémicos al respecto es el de las llamadas tarjetas revolving, diseñadas para pagar en cuotas a través de financiación. Estas tarjetas las comercializan Bancos y Establecimientos Financieros de Crédito (EFC) con el fin de que el consumidor financie compras e incluso saque dinero en efectivo pagando pequeñas cuotas por ello.

El tipo de interés medio de financiar compras con este tipo de tarjetas en términos TAE es del 25,2%. Una cantidad que triplica el interés de la mayoría de los préstamos al consumo. Pero puede ser peor, si lo que necesitas es dinero en efectivo, para, por ejemplo, hacer frente al pago de un recibo, momento en que el tipo de interés se dispara hasta superar un 29,6%.

Las tarjetas revolving constituyen un polémico método de pago.

Esto se debe a que la práctica totalidad de las tarjetas cobran una comisión de entre el 3% y 4,5% que se cobra en el momento de disponer de ese dinero en efectivo, lo que dispara el coste, más elevado cuanto más reducido sea el plazo. Por todo ello hay que tener máximo cuidado tanto en que la cuota sea lo más alta para pagar lo antes posible como que no se acumule una deuda excesiva que lleve a que se disparen los intereses.

El uso de estas tarjetas estuvo en febrero del año pasado en el ojo del huracán, hasta el punto de que se efectuaron procesos judiciales por el posible carácter usurero de los tipos de interés aplicados a ellas. En este sentido, el Tribunal Supremo resolvió que, a la hora de comparar tipos de interés medios y considerarlos usura o no, el Alto Tribunal lo hace por lo que considera “su categoría”, tarjetas, y no como un crédito al consumo, una decisión que cuyos pros y contras fueron analizados exhaustivamente por este medio.

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