23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El madrileño se enfrenta a quince años y cinco meses de cárcel y a pagar una indemnización de 90.000 euros a su hermano

El 'caníbal de Ventas': Juicio al joven que mató, troceó y se alimentó de su madre

Una imagen de redes sociales de Alberto Sánchez.
Una imagen de redes sociales de Alberto Sánchez.
Alberto Sánchez Gómez, conocido como el 'caníbal de Ventas', se sienta desde este lunes en el banquillo de los acusados por estrangular en febrero de 2019 a su madre y trocear su cuerpo para alimentarse de sus restos, hechos por los que se enfrenta a quince años y cinco meses de cárcel.

Este lunes ha dado comienzo en la Audiencia Provincial de Madrid el juicio, con jurado popular, contra el llamado 'Caníbal de Ventas', Alberto Sánchez, de 28 años, acusado de estrangular a su madre Soledad, de 66, trocear el cadáver y comerse sus restos.

El joven, en prisión provisional desde el 23 de febrero de 2019, está acusado como presunto autor de los delitos de homicidio y profanación de cadáveres por lo que el Ministerio Público, además de la pena de cárcel de 15 años y 5 meses de prisión, pide que se indemnice con 90.000 euros a su hermano, hijo mayor de la víctima, quien no mantenía relación con el detenido después de haber intentado mediar, sin éxito, en los problemas de la familia.

De hecho, durante la investigación se conoció que Alberto contaba ya con una docena de antecedentes penales, casi todos relacionados con casos de maltrato a su madre. Un hecho que corroboraron entonces los vecinos, quienes señalaron que las peleas entre el presunto parricida y su madre eran frecuentes.

El dantesco suceso todavía conmociona a la sociedad madrileña, tanto por la gravedad de los hechos como por la sangre fría que el acusado mostró durante la investigación.

Mató, troceó y se comió los restos de su madre

El conocido como el 'caníbal de Ventas' o el 'caníbal de Guindalera', acabó con la vida de su madre y diseccionó su cuerpo en más de mil pedazos para después comérselo.

La voz de alarma la dio una amiga de la madre quien, tras no tener noticias de ella, se dirigió a la Oficina de Denuncias y Atención del Ciudadano del madrileño distrito de Salamanca, donde comunicó que "llevaba alrededor de un mes sin ver a su amiga" y que se "temía lo peor". La denunciante comentó además que su amiga vivía con un hijo que podría tener problemas psiquiátricos.

Tras la denuncia, una patrulla se dirigió al domicilio de la víctima, ubicado en la calle de Francisco Navacerrada, en el barrio de Ventas. Les abrió Alberto quien, preguntado por su madre, contestó a los agentes que estaba dentro de la casa. No se inmutó, ni se revolvió, ni se derrumbó. El presunto agresor llevaba varios días conviviendo con aparente normalidad con el cadáver de su madre a la que, según el relato de la fiscalía, había asfixiado tras un enfrentamiento verbal para después, "con el propósito de ir haciendo desaparecer su cuerpo", descuartizarla empleando una sierra de carpintero y dos cuchillos de cocina que tenía en la casa.

Alberto Sánchez con su perro en una imagen compartida en sus redes sociales. 

La Policía encontró en el domicilio familiar los restos descuartizados de Soledad en al menos seis tápers de gran tamaño repartidos por la cocina, el frigorífico y en otros armarios, además de huesos diseccionados guardados en cajones.

El joven explicó, con gran frialdad, que había matado a su madre y la había descuartizado y guardado, para después comerse, durante unos quince días, sus restos cadavéricos, con los que también había alimentado a su perro, un animal de la raza bodeguero. "El perro y yo nos hemos ido comiendo a trocitos a mi madre", aseguró.

El acusado de deshizo de otra parte de los restos mortales de su progenitora tirándolos a la basura, restos que fueron localizados durante la investigación en los cubos del edificio.

Problemas psiquiátricos

Durante el juicio se conocerán los exámenes psiquiátricos hechos al detenido, que no muestra signos de arrepentimiento ni tristeza, para determinar su estado mental.

Nada más ingresar en la cárcel de Soto del Real, Instituciones Penitenciarias incluyó al presunto parricida en el protocolo antisuicidio tras ser valorado por un equipo de expertos. Este protocolo se aplica en función de los resultados arrojados por las evaluaciones psiquiátricas y psicológicas a las que se someten los presos, y determinan si se deben tomar medidas en prisión para prevenir o disminuir la probabilidad de que se produzcan acciones autolesivas.

Por ello, Alberto Sánchez ha estado acompañado por un recluso de apoyo, cuya labor es vigilarlo y alertar al centro en caso de detectar alguna anomalía en su comportamiento.

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