30 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Tenía perfil en Badoo y era seguidor en Facebook del grupo "Sexo en Badajoz" para personas "hartos de no encontrar manera de desfogaros"

Investigan otras relaciones con mujeres de Eugenio, presunto asesino de Manuela Chavero

Eugenio a caballo.
Eugenio a caballo.
Los investigadores de la Guardia Civil creen que pudo haber agresión sexual antes de la muerte de Manuela Chavero, ya que su cadáver apareció desnudo envuelto en una sábana. En casa de Eugenio, el detenido, se encontró sangre, a pesar de que había lavado toda la casa con lejía. Ahora investigan los perfiles de Eugenio en redes para ligar como Badoo, para ver si tuvo relación con otras mujeres y cómo se produjeron.

La Unidad de Análisis de la Conducta de la Guardia Civil investiga en el entorno de redes sociales de Eugenio Delgado, el ganadero pacense de 28 años que fue detenido y permanece en prisión desde el pasado jueves, acusado del asesinato de Manuela Chavero, una vecina de Monesterio que desapareció en julio de 2016.

Eugenio ha confesado que hizo ir a la mujer a su casa con la excusa de devolverle una cuna que le había prestado hacía dos años y que Manuela se habría enfadado al ver el estado de la cuna, comenzando una discusión y muriendo tras una caída, según Eugenio. Pero los responsables de la investigación no se lo creen y sospechan de una agresión sexual previa. Por eso ahora bucean en sus redes sociales y en su perfil de Badoo, una aplicación para ligar y tener encuentros sexuales.

           Perfil de Eugenio en Badoo.

Los investigadores han descubierto el perfil del joven, aún abierto en la página de contactos que aglutina a casi medio millón de usuarios, muy popular entre hombres y mujeres jóvenes. En su perfil de Badoo se declara aficionado a los "deportes de motor, la cocina y el verano. El hombre también era seguidor en Facebook de un grupo llamado "Sexo en Badajoz", para personas de la zona "hartos de no encontrar manera de desfogaros" según su descripción y adelantó El Periódico de Cataluña.

La Guardia Civil ya llevaba meses estudiando el perfil psicológico de Eugenio, especialmente sus relaciones con las mujeres. Fue interrogado en dos ocasiones, pero un anónimo enviado a casa de la madre de Manuela Chavero la pasada semana le señalaba como autor del crimen de la mujer y precipitó la operación.

La noche del 5 de julio de 2016, Eugenio acudió a casa de Manoli. Ella estaba chateando con su amigo del pueblo, con quien había mantenido una relación. Las investigaciones apuntan a que Eugenio Delgado le preguntó si quería ir a por su cuna, que la mujer le había prestado dos años antes por la visita de unos amigos con un bebé. Por eso Manoli salió sin su teléfono móvil y dejando las luces encendidas. Según la versión de Delgado, la mujer sufrió un resbalón, se golpeó en la cabeza contra el suelo y murió de forma accidental. Asustado, decidió enterrarla en una finca de su propiedad, pero el cadáver de Manuela no tenía ningún golpe en el cráneo, así que la versión del joven no coincide con la autopsia.

Eugenio Delgado Holguera, de 28 años, ya había mentido a la Guardia Civil en una de sus últimas declaraciones. Aquel pequeño detalle comenzó a ser el principio de su fin. Dijo que estaba con un amigo en la playa el día que desapareció Manuela Chavero, de Monesterio.

El joven en una piscina.

El amigo negó haber estado con él. Desde entonces pasó a ser sospechoso, prácticamente el número 1 desde que su pareja eventual, otro joven de Monesterio, que sí pudo probar donde estaba aquella noche. Dos agentes se trasladaron entonces a Monesterio y le vigilaban desde hace meses, aunque se iban cambiando para evitar ser detectados. Pero esta semana supieron que Eugenio se ponía nervioso y comenzó a vender propiedades, unas fincas heredadas de su padre y también puso en venta una explotación de cerdos. Los agentes de la UCO sospecharon que el joven estaba recaudando dinero para irse.

Hace casi un mes una carta dejada en la puerta de la madre de Manuela, allí en Monesterio y dirigida a Emilia, portavoz de la familia, lo acusaba. Fue precisamente la aparición de Emilia Chavero en televisión lo que precipitó la operación de la Guardia Civil, que lo detuvo en la peña ecuestre El Estribo, donde se encontraba y frecuentaba asiduamente.

Dos fotos de Manuela.

La vida de Eugenio es una mezcla de desgracias y golpes de mala fortuna. Introvertido, aficionado a los caballos, muy taurino y seguidor del Barça y... obsesionado con Manuela, Manoli. Sus redes sociales tienen poca actividad. Tiene dos perfiles, en le primero lo último que puede verse es de 2015. Apenas tiene 20 amigos en este Facebook, un vídeo donde aparece castrando a su caballo Kaos y fotos de celebraciones familiares con su padre. En otro de sus perfiles más nuevo sí es más activo e incluso tiene publicaciones del pasado mes de junio y 200 amigos. Fotos de fiestas con amigos, de caballos con él montado. Pero Eugenio no se hablaba demasiado con los vecinos de Monesterio, aunque levantó sospechas en todo el pueblo cuando cambió la tapicería de su Opel Vectra. Pero los investigadores se centran ahora en su perfil de Badoo para intentar contactar con mujeres que hubieran tenido relaciones con Eugenio.

El Opel Vectra del detenido.

Su padre Eugenio y su madre Mari Carmen se separaron hace años. Él se quedó con el padre y la madre se fue junto a María, la otra hija del matrimonio. Ambas se fueron a vivir a un pueblo de León. Maria se casó, tiene dos niños y trabajó en un mesón y como dependienta en una tienda. Ahora es auxiliar de clínica y trabaja en una residencia de la Tercera Edad. Eugenio la visitaba de vez en cuando e incluso se hizo fotos con sus dos sobrinos. El muro de Facebook de María se ha llenado de insultos en los últimos días, como si la mujer tuviese alguna culpa de lo ocurrido.

En casa de su hermana en León junto a uno de sus sobrinos.

Luego su padre falleció de muerte natural y su madrastra, un día apareció muerta en la bañera, victima al parecer de un accidente, aunque esto ahora debe de ser investigado por la Guardia Civil también. Su madre, Carmen, también murió hace pocos años.

Eugenio fue detenido el jueves a las ocho de la noche y trasladado al cuartel de la Guardia Civil de Zafra para ser interrogado durante las 72 horas que permite la ley. El juez Pedro Macías Montes, titualr del Juzgado de Instrucción número 1 de Zafra, le envió a prisión provisional el sábado por la noche sin fianza por la presunta comisión de los delitos de detención ilegal y homicidio.

De madrugada reconoció que Manuela había muerto por accidente y que la había enterrado bajo un bosque eucaliptus en una de sus fincas que es un coto de caza que alquila a veces. El cuerpo apareció escondido en una madriguera de zorro y envuelto con una sábana. La mujer dejó dos hijos pequeños.

   El joven detenido en una foto de fiesta.

Eugenio vivía en el número 29 de la calle Cerezo y Manuela en el número 15 de la misma calle, así que se conocían perfectamente. Se llevaban 14 años de diferencia. Eugenio Delgado tiene una granja de cerdos y fincas en Monesterio.  Además tiene antecedentes por delitos contra el patrimonio, ya que robó algunas señales de tráfico para ponerlas en sus fincas, algo que puede parecer una niñería, pero que fue sancionado con una multa.

Al parecer el joven había intentado un acercamiento a Manoli, como se conocía a Manuela Chavero, pero había sido rechazado por la mujer. Fuentes de la investigación señalan que el detenido colaboró desde el principio y que a lo largo de la madrugada confesó el lugar donde enterró a Manuela Chavero, quizás aliviado por poder compartir tan pesada carga.

Eugenio en el medio.

El detenido sigue sin confesar el asesinato, solo un "accidente" por una discusión y que después habría enterrado a la mujer. Manuela habría muerto víctima de un golpe tras una caída según esta versión.

Muchos sospechosos

La madrugada del 5 de julio de 2016, Manuela, con 42 años y dos hijos, salió de su casa dejándose el teléfono sobre una mesa y la televisión y la luz encendidas de la cocina. La desaparecida recibió el último mensaje a la 1.55 de la madrugada.

Este jueves mismo se conocía la aparición de una carta dirigida a la hermana de Manuela, Emilia, que fue recibida por la madre de ambas en su casa del citado pueblo hace casi un mes. La extraña misiva, que no se envió mediante el servicio de Correos, informaría sobre quién estaría detrás de la extraña desaparición de Manuela. Cuando llegó la carta, la madre no se atrevió a abrirla y al final fue un primo de Emilia el que la abrió después de ponerse unos guantes.

El pasado mes de agosto los investigadores de la UCO sorprendían con un nuevo registro, el undécimo, en el domicilio de Manuela. Ponían una carpa para tapar la entrada a las escaleras y ponían indicativos de muestras en la calle emulando el posible recorrido que efectuó el coche de su captor aquella noche. Otros agentes se repartían por el pueblo, algunos interrogando a vecinos, otros observando posibles reacciones de sospechosos. Poco después de la desaparición de Manuela Eugenio abandonó Monesterio y estuvo fuera durante unos días.

En este sentido, Emilia siempre ha parecido tener en el punto de mira un culpable: "Pienso que tienen a la persona, pero esa persona nunca va a decir dónde está ella, entonces es un caso sin resolver y eso no lo quiero ni yo, ni la UCO, ni España", aseveraba la hermana de la desaparecida y añadía que “lo quieren todo muy atado” y “no quieren un caso Marta del Castillo”. Lo cierto es que nadie ignora que la UCO de la Guardia Civil se apunta con la resolución de este caso un éxito importante.

Cada año Monesterio se solidariza con la desaparecida y su familia.

La Guardia Civil tenía un centenar de sospechosos y todos fueron investigados y descartados uno a uno. Sólo falta ahora averiguar el móvil del asesinato si finalmente se confirma que fue sexual y cerrar el crimen de Manuela Chavero como  "caso resuelto".

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