01 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA

Se cumplen 56 años del suceso, muchos oyeron los gritos pero nadie vio las heridas de la mujer ni la socorrieron

Caso “Kitty” Genovese: La joven fue asesinada mientras pedía auxilio y nadie le hizo caso en el "crimen del espectador"

Catherine
Catherine "Kitty" Genoves en la foto de su arresto en 1961
A pesar de que muchos oyeron el escándalo en la calle, la mayoría lo atribuyeron a una reyerta de borrachos o, como Mozer, a una disputa de pareja. Dos residentes de la zona decidieron llamar a la policía. Otro testigo, Samuel Hoffman dijo que una mujer había sido golpeada y se tambaleaba por la calle. La señora Hattie Grund también llamó a la policía, pero los avisos no fueron considerados importantes.

Catherine “Kitty” Genovese fue una mujer que ostento varios trabajos en Nueva York desde 1954, una vez finalizó su primer matrimonio. Ese mismo año, su madre, escandalizada por haber sido testigo de un asesinato, decidió marcharse de la ciudad. Kitty decidió quedarse.

Harta de los trabajos de secretaria, aceptó un empleo en un bar. En 1961 lo perdería por realizar apuestas ilegales de caballos. Sin embargo, Kitty gustaba del ambiente de los bares y rápidamente encontró un trabajo en el bar Ev’s 11th Hour, en el barrio de Queens. Pronto empezó a regentarlo. Quería ahorrar suficiente dinero para abrir un restaurante italiano.

Durante esta época Kitty conocería a su última pareja, Mary Ann Zielonko, una mujer. No obstante, para el momento en el que empezaban su relación, la homosexualidad estaba penada en Estados Unidos. Ambas decidieron mudarse a un piso en el 82-67 de la calle Austin.

Alrededor de las tres de la mañana del viernes 13 de marzo de 1964, Kitty, de 28 años en ese momento, terminaba su turno en el trabajo y partía en dirección su casa en su Fiat deportivo rojo. Cumplía un año de relación con Mary Ann. Al mismo tiempo, Winston Moseley se encontraba en busca de una víctima.

Moseley encontró justo lo que estaba buscando al detenerse Kitty en un semáforo en la calle Hoover: una mujer sin compañía. Decidió seguirla hasta su casa.

Sin darse cuenta de que estaba siendo seguida, Kitty dejó su coche en el parking de la estación de tren de Long Island. Moseley aparcó su Chevrolet Corvair calle abajo.

Kitty trabajando como barman

Cuando Kitty volteó la vista a su coche, se dio cuenta de que un hombre la observaba. Dadas las altas horas de la madrugada, decidió acelerar el paso, alarmada.

A pesar de que se encontraba cerca de su edificio, Kitty decidió seguir por la calle Austin en dirección a Lefferts Boulevard, donde se encontraba la cabina telefónica con línea directa a la estación de policía. Moseley supo lo que Kitty intentaría hacer así que corrió detrás de ella y la alcanzó delante de una librería, donde le asestó las tres primeras puñaladas con un cuchillo de caza serrado. Estas heridas no fueron mortales.

Era una noche oscura y fría, con lo cual todas las ventanas de la zona se encontraban cerradas. A pesar de que muchos oyeron los gritos de Kitty, resultaba difícil saber que estaba ocurriendo fuera. Uno de los vecinos de la zona, Robert Mozer, decidió abrir su ventana. Creyó que lo que veía era una discusión entre una pareja así que gritó: “Deja a esa chica en paz. Largo de aquí”. Esto ahuyentó momentáneamente a Moseley, quien corrió lejos de la escena.

Herida, Kitty intentó llegar a casa tambaleándose. Mozer volvió a dormir pensando que el incidente había terminado.

Otro testigo observó la escena. Joseph Fink, el operador del elevador de un complejo de apartamentos cercano, observó claramente el ataque, sabía que Kitty había sido apuñalada. Lo vio todo desde la recepción.

Winston Moseley, por su parte, había llegado a su vehículo, pero no estaba satisfecho. Espero durante diez minutos oír alguna sirena de los servicios de emergencia. Nada de eso llegó en ningún momento. Nuevamente confiado, aparcó su coche en una localización más aislada y decidió ir de nuevo a por Kitty.

Moseley descubrió a Kitty en el vestíbulo de su edificio. En un interior y sin vistas a la calle, empezó a cortar y a apuñalar a su víctima. En algún momento intentó abusar sexualmente de ella, pero Kitty aún se defendía.

En el piso de arriba, Karl Ross, amigo de Kitty y su pareja, oyó los gritos. Cuando entreabrió la puerta para saber que pasaba, pudo observar a Moseley apuñalando a Kitty, también hizo contacto visual con el agresor. Cerró la puerta completamente asustado y llamó a su novia, quien le dijo que no se involucrara. Sin embargo, Ross decidió salir por una de sus ventanas para pedir ayuda a los vecinos. La información sobre el ataque se corrió rápido entre los vecinos del edificio hasta que llegaron a oídos de Sophie Farrar, quien no pudo quedarse impasible cuando oyó que su amiga había sido herida. Corrió hacia el vestíbulo donde encontró a Kitty, malherida, pero aún con vida. Moseley ya había desaparecido, con 49 dólares del bolso de Kitty.

Winston Mosley

Eran las cuatro menos cinco de la mañana cuando Sophie gritó a Karl Ross que llamase a la policía, pero era demasiado tarde para salvar la vida de Kitty.

Cinco días después del ataque Winston Moseley fue atrapado intentando robar en una casa en Queens.

En la estación de policía uno de los detectives se dio cuenta de que Moseley encajaba con la descripción del sujeto que había asesinado a Kitty. Durante el interrogatorio Moseley no se defendió, admitió entre 30 y 40 allanamientos, al menos ocho violaciones y, finalmente, el asesinato de Kitty. Entre los delitos que admitió destaca la violación y homicidio de Annie Mae Johnson el 29 de febrero del mismo año, dos semanas antes del asesinato de Kitty. Dijo que le había disparado, la había violado y después había prendido fuego a su casa. Moseley dijo que “solo quería matar a una mujer”.

El jurado de Queens rechazó las alegaciones de enajenación mental de Moseley y fue condenado a muerte el 11 de junio de 1964. Sin embargo, esta pena pasaría a 20 años de cárcel después de que Nueva York aboliera la pena de muerte en 1967. Solo fue condenado por la muerte de Kitty.

Las circunstancias del asesinato de Kitty propiciaron el estudio de un fenómeno de la psicología conocido como el “Efecto Espectador”. Este efecto corresponde a la impasividad que se produce ante un conflicto o situación que se desarrolla delante de muchas personas. Los individuos se desentienden al pensar que otro de los espectadores prestará ayuda, como resultado, la ayuda no llega por parte de ninguno de los presentes.

La muerte de Kitty también propició otros avances en las medidas de seguridad estadounidense como lo fue la implementación del número 911 en 1968 para contactar directamente con los servicios de emergencia. Anteriormente los ciudadanos tenían que marcar el numero 0 para hablar con un operador que les comunicase con la estación de bomberos o de policía más cercana. También surgieron como consecuencia del crimen las “Leyes del Buen Samaritano”, para instar a los ciudadanos a prestar ayuda voluntaria cuando vean a alguien en situación de necesidad o peligro. Estas leyes protegen a los ciudadanos en caso de haber cometido un error mientras prestaba ayuda.

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