21 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Miembros de esta organización intentaron establecerse sin éxito en nuestro país a través del 'Programa 34'

La mara Salvatrucha 13 no logra imponer en España su ley de asesinatos, extorsión y violencia

Un miembro de la Mara Salvatrucha
Un miembro de la Mara Salvatrucha
La Mara Salvatrucha es la banda criminal con más presencia en países centroamericanos como El Salvador, Guatemala y Honduras. Se organiza en 'clicas' y sus integrantes llevan todo el cuerpo tatuado. La única forma de salir con vida de la organización es refugiándose en la Iglesia. Varios cabecillas de la banda pretendían llevar a cabo un proyecto de expansión en España, denominado "Programa 34", pero cruzaron el charco sin éxito gracias a la Policía.

La Mara Salvatrucha, más conocida como MS-13, es una de las bandas criminales más peligrosas del mundo. Su actividad se centra sobre todo en El Salvador, Guatemala y Honduras, aunque su presencia en Estados Unidos es de sobra conocida. De hecho, el último episodio violento relacionado con esta peligrosa organización centroamericana sucedió hace apenas unos días.

Cinco miembros de la MS-13 asesinaron a puñaladas a un joven salvadoreño llamado Jacson Chicas 100 en el condado de Prince George, en Maryland (EE. UU) y después quemaron su cadáver en una carretera. Según declaró la madre de la víctima, su hijo se vio obligado a unirse al grupo delictivo cuando vivían en El Salvador y huyeron a Estados Unidos para alejarse y salir de la banda. La víctima, Jacson Chicas, le dijo a los mareros que le mataran a él y dejaran a su familia vivir.

No es algo nuevo en el país norteamericano. En 2017 un hombre moría en un parque de las cercanías de Washington tras recibir 100 puñaladas por parte de un integrante de la MS-13. La crueldad del asesinato no se queda aquí. Una vez muerto le decapitaron y le extrajeron el corazón.

En España también intentaron implantar grupos de mareros para llevar a cabo su actividad criminal en Europa, pero no tuvieron éxito. Hasta 37 acusados por la mayor operación policial desarrollada en España contra la Mara Salvatrucha aceptaron penas que van desde el pago de multas hasta los 12 años y mes de cárcel. Los delitos que se les atribuyeron eran de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, intento de asesinato, conspiración para el asesinato, lesiones, amenazas y blanqueo de capitales. Varios cabecillas de la banda pretendían llevar a cabo un proyecto de expansión en España, denominado "Programa 34".

Las maras tienen mucha presencia en El Salvador, donde los índices de criminalidad y homicidios presentan unas de las tasas más altas a nivel mundial. Estas pandillas juveniles han cometido casi todos los 3.400 homicidios registrados en el año 2018 en el país centroamericano, de tan solo seis millones de habitantes.

La MS-13 es la más importante y con mayor poder, pero existen otras maras que también controlan el país salvadoreño. La Barrio 18 es la banda que se disputa el territorio con la Salvatrucha, y esta, por una pelea en la cúpula de la organización, se dividió en dos: la 18 Sureños y la 18 Revolucionarios.

Se organizan en ‘clicas’

Los mareros se estructuran en numerosos grupos para poder tener un mayor control territorial. Así, se organizan en 'clicas', que son grupos barriales de entre diez y sesenta personas que controlan la actividad criminal en un territorio específico. Las 'clicas' cuentan con cierto grado de autonomía en su zona o barrio, pero los líderes de cada grupo tienen a su vez superiores por zona y a nivel nacional.

Los jefes de las clicas llevan a cabo "juntas de cabecillas" de entre ocho y diez miembros, que son los que deciden el rumbo y las acciones delictivas que se van a llevar a cabo. A menudo, los líderes se encuentran en la cárcel y es desde allí desde donde controlan a los mareros del exterior, los ejecutores.

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Suelen tatuarse los nombres de sus madres y de sus amantes.

Estas bandas proliferan sobre todo en los barrios más humildes y donde los jóvenes tienen mayores carencias y necesidades vitales que cubrir. La falta de educación y una familia estructurada empujan a que muchos jóvenes se conviertan en mareros para cubrir el sentimiento de pertenencia al grupo que no encuentran en su entorno familiar. Pero no solo en la calle es donde las maras reclutan a sus pandilleros, sino que con el auge de la tecnología, las redes sociales y los blogs son también una importante fuente de captación.

Rituales de ingreso y tatuajes identificativos

Todas las maras tienen rituales de ingreso por los que los futuros miembros deben pasar. El novato tiene que soportar que varios de los miembros antiguos le den una paliza durante unos segundos, 13 en el caso de la Mara Salvatrucha y 18 en el de la pandilla Barrio 18.

Es solo uno de los actos para iniciarse en el clan que deben realizar los novatos. En muchas ocasiones están obligados a realizar actos criminales para demostrar su valentía y fidelidad a la banda, entre los que está incluido el asesinato. Una vez dentro de la organización, los mareros se dedican en exclusiva a trabajar para ella. Su principal financiación es la extorsión a través del cobro de 'rentas', pagos que los comerciantes y transportistas tienen que pagar a los delincuentes para no tener problemas. En ocasiones su influencia llega a colegios privados y a algunas instituciones, que dan dinero a las maras a cambio de seguridad.

Otra fuente de ingresos viene de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas, armas y personas, que contratan sus servicios aprovechando el gran control que las maras ejercen sobre el territorio.

La Iglesia como salvación

El problema para aquellos pandilleros que quieran obtener la redención y llevar una vida mejor es la dificultad que tienen para salir de la banda criminal. Es habitual que no dejen salir al marero arrepentido que quiera dejar a un lado la violencia y buscar un futuro mejor. En estos casos muchos mueren a manos de sus ‘hermanos’ que tienden a pensar que les está traicionando o que está en contacto con autoridades policiales.

Por ello, una de las opciones de salir con vida de la Mara Salvatrucha, tal vez la única, es refugiarse en la Iglesia y en las actividades comunitarias que llevan a cabo. Entre estas organizaciones criminales y la comunidad religiosa existe un vínculo estrecho y de respeto.  A través de la Iglesia, los criminales acceden al mundo laboral y a reinsertarse en la sociedad.

En cuanto a la estética, los miembros de la MS-13 son fácilmente reconocibles por sus numerosos tatuajes. Las pieles de estos pandilleros siempre han sido cubiertas con tinta que refleja los nombres de sus madres y sus amantes, garras y cuernos de demonios junto a la imagen de la Virgen María, calaveras -para contar los muertos que llevan encima-, manos en posición de oración, lágrimas que se derraman de sus ojos y tres puntos que suelen llevar en sus manos y que significan los tres lugares donde acabarán: la cárcel, el hospital o la muerte.

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Tatuaje de uno de los 37 miembros de la MS-13 condenados en España. 

Esto ha sido lo habitual durante décadas, pero en los últimos años la organización se ha sofisticado. En Estados Unidos, los criminales quieren que sus actividades ilícitas pasen desapercibidas y por ello buscan camuflarse de alguna manera. De esta manera, los miembros más jóvenes de la Mara Salvatrucha ya no se cubren el cuerpo y la cara con numerosos tatuajes, sino que prefieren pasar desapercibidos. Los miembros pandilleros con tatuajes son los que están en prisión y saben que van a estar allí de por vida.

Pero de alguna forma tienen que identificarse entre ellos, por lo que los tatuajes grandes y llamativos ahora se han convertido en pequeños dibujos identificativos que suelen llevar en el interior de los labios o escondidos entre los dedos de las manos.

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