21 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La atacante creyó que la otra mujer estaba poseída por lo que intentó abrirle el abdomen para extraerle las vísceras y "sacarle el supuesto demonio"

Canibalismo y brujería: Detenida una mujer en Sevilla por arrancarle los dedos a su compañera de piso

Un vehículo de emergencias.
Un vehículo de emergencias.
La Policía de Sevilla fue el pasado 18 de septiembre testigo de un extraño suceso. Una mujer de origen keniata y nacionalizada española ha sido detenida acusada de tentativa de homicidio tras arrancarle dos dedos a su compañera de piso para después comérselos. Según fuentes policiales, la atacante creyó que la otra mujer estaba poseída por lo que, además, intentó abrirle el abdomen para extraerle las vísceras y "sacarle el supuesto demonio".

La Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM) de la Policía de Sevilla investiga el ataque de una mujer a su compañera de piso, a la que le habría arrancado dos dedos de una mano para después comérselos y a la que también intentó abrirle el abdomen para extraerle las vísceras, tal y como avanza Diario de Sevilla. 

Los hechos tuvieron lugar el pasado 18 de septiembre en una vivienda de la Calle Virgen Escardiel, en el Polígono Norte de Sevilla, cuando los vecinos de ambas mujeres alertaron a los servicios de emergencia tras oír gritos. Los agentes desplazados hasta el piso habrían encontrado a una mujer de origen keniata y nacionalizada española, de cerca de 45 años de edad, encima de su compañera de piso, que yacía en el suelo.

Emergencias de Sevilla. 

La atacante, que había arrancado dos dedos a la víctima para comérselos en presencia de su propia hija menor de edad, fue inicialmente asistida en un centro de tratamiento psiquiátrico, siendo después encarcelada. La víctima, congoleña de 48 años, fue atendida por los facultativos sanitarios y evacuada a un centro hospitalario.

Una discusión por un botella de agua con sal 

Fuentes policiales han explicado que el brutal ataque se produjo a raíz de una discusión porque la agredida le arrojó una botella de agua con sal a su compañera de piso, por lo que la agresora creyó entonces que la otra mujer estaba poseída y decidió atacarla. De este modo, le asestó una pedrada en la cabeza, la tiró al suelo y comenzó a arrancarle los dedos a mordiscos. Después, "para intentar sacarle el supuesto demonio que llevaba dentro", trató de extraerle las tripas.

Por ello, no se descarta que el caso pueda estar relacionado con una práctica de canibalismo y brujería. 

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