19 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La Policía de Escocia ha tomado declaración a este miembro de la tripulación para reconstruir la fuga y buscar nuevas pistas

Niñas de Alcàsser: Un oficial del 'City of Plymouth' confirma que Anglés era el polizón que huyó a Irlanda

Antonio Anglés.
Antonio Anglés.
Antonio Anglés, el asesino más famoso de la historia de la Criminología española continúa libre y no ha pagado por el triple crimen de las niñas de Alcàsser. Los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée fueron encontrados en un paraje por dos apicultores el 27 de enero de 1993. Uno de sus asesinos, Miguel Ricart, fue detenido, juzgado y cumplió su pena. El principal acusado, Antonio Anglés, huyó de la Justicia. Ahora, una nueva pista podría aportar luz sobre su paradero.

El 13 de noviembre de 1992, Miriam, Desireè y Toñi se dirigían desde Alcassér, la localidad valenciana donde residían, a la discoteca Coolor, en la vecina Picassent. Aquella noche, allí se celebraba una fiesta de su instituto. Pero las niñas, que decidieron hacer autostop a la salida de su pueblo, nunca llegaron. 

El 27 de enero de 1993, después de 75 días de una intensa búsqueda que mantuvo en vilo a toda España, dos apicultores  descubrieron los cuerpos de las menores en una fosa en el barranco de La Romana, en el término de la localidad de Tous. Los cadáveres estaban semienterrados, juntos y cubiertos por una alfombra. Las 'niñas de Alcàsser' habían sido secuestradas, violadas y torturadas hasta la muerte.

Uno de sus asesinos, Miguel Ricart, fue detenido, juzgado y cumplió su pena. El principal acusado, Antonio Anglés, huyó de la Justicia. Ahora, una nueva pista podría aportar luz sobre su paradero.

Cartel de la desaparición de las niñas de Alcàsser.

El diario Las Provincias ha publicado un artículo en el que un oficial del barco irlandés 'City of Plymouth' ha confirmado que Anglés subió a la embarcación como polizón.

El oficial consiguió reconocer al hombre por imágenes ante una declaración en el titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira, donde también aseguró que Anglés huyó en aguas irlandesas y evadió el cordón policial en el puerto de Dublín. Las principales incógnitas ahora se producen ante el fallo de la Policía irlandesa que, pese al aviso de que el fugitivo se encontraba a borde, no registró el barco.

 

La huida de Anglés

La huida de Antonio Anglés, principal condenado por el triple crimen, fue rocambolesca. Dos días después de iniciar la fuga y tras haberse teñido el pelo en una peluquería, el 29 de enero, varios testigos lo reconocieron en la estación de autobuses de la capital valenciana, entre ellos la peluquera que lo atendió. Allí se perdió su pista durante doce días, hasta el 10 de febrero, cuando robó una furgoneta a punta de pistola en Vilamarxant y la abandonó en Minglanilla, una localidad de Cuenca, en la carretera que une Valencia con Madrid.

La Guardia Civil sospechaba entonces que intentaba dirigirse a Madrid. Pero la pista se perdió de nuevo, hasta el 10 de marzo de 1993, cuando un agente del Cesid (actual CNI) en Lisboa mandó una nota a sus superiores para informar de que había visto ese mismo día a Anglés en casa de un delincuente portugués. Inexplicablemente esta información tardó quince días en llegar a la Guardia Civil.

El viernes 26 de marzo de 1993, dos agentes se trasladaron a Lisboa, solo para constatar mediante la obtención de huellas dactilares que el fugitivo había estado en casa de Joaquim Carvalho, un delincuente común portugués que se dedicaba al trapicheo de drogas y que había dado cobijo a Anglés. La Guardia Civil tenía sus huellas de anteriores detenciones por trapicheo de drogas.

En un barco desde Lisboa

Mientras tanto, unos días antes, el 18 de marzo de 1993, el buque de carga 'City of Plymouth' zarpaba desde Lisboa a Liverpool con un polizón a bordo que, según la versión oficial, era Antonio Anglés. A las 2.45 horas del día 23, un marinero británico, Jo Hanneghan, encontró al pasajero clandestino en la cocina del barco, intentando robar comida. Lo atrapó y lo confinaron en un camarote con la llave echada. A las 7.30 del mismo día, el contramaestre, Gwilym Jones, descubrió que el polizón había escapado por la ventana. Entonces el barco, en medio del mar, cerca de la costa irlandesa, comenzó a trazar círculos en su búsqueda, hasta que a las 9.50 horas un avión francés de reconocimiento encontró al huido en una balsa a la deriva. El barco lo rescató, lo subieron a bordo y lo encerraron de nuevo.

El supuesto Anglés quedó recluido en un camarote a las cinco y media de la tarde. El barco atracó en el puerto de Dublín, al mando del capitán Kenneth Farquharson Stevens, sin más novedades, alrededor de las once de la noche. La policía irlandesa subió entonces a bordo para detenerlo, pero no encontraron al polizón, aunque sí una cuerda y un gancho lo suficientemente largos para llegar al muelle desde la cubierta.

Barco en el que supuestamente se fugó Antonio Anglés.

Al día siguiente, otro barco encontró en el mar un chaleco salvavidas perteneciente al 'City of Plymouth'. Ese mismo día llegaba a la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil la nota del Cesid advirtiendo de la presencia de Anglés en Lisboa. ¿Pudo llegar nadando hasta la costa irlandesa? Sus amigos y compañeros de andanzas durante su juventud, como "El Calígula" o "El Raulillo", que lo conocían bien, y sus familiares dijeron que sí, confirmaron que "nadaba como un pez". El capitán del barco también lo creía y así lo manifestó en la televisión durante un documental.

Anglés es el fugitivo más buscado desde entonces en España y, tanto policías como guardias civiles han recorrido miles de kilómetros tras su sombra. Lo han buscado en Estados Unidos, Uruguay, Argentina, Brasil, México y República Dominicana. Muchas de estas pistas parecían buenas, pero no hubo éxito. Incluso siete años después de desaparecer, en enero de 2000, la Policía Científica analizó los restos de un cráneo encontrado en Cork (Irlanda) en 1995 por si pudiera corresponder al fugitivo, con resultado negativo. Tampoco el hallazgo de dos piernas en aguas inglesas aportó luz sobre el caso, después de que el análisis de ADN resulta también negativo. 

¿Es posible que Anglés eludiese a todos los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado que lo buscaban? Los policías y guardias civiles, en su mayor parte ya jubilados, así lo afirman. Anglés no era un delincuente estúpido, era hábil, agresivo, rápido de pensamiento y brutal en la ejecución de sus acciones y además siempre iba por delante de la Policía.

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