12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Más de 200 chicas han sido víctimas de explotación sexual por parte de esta organización criminal desde el año 2015

Liberadas once chicas ucranianas que eran obligadas a ejercer la prostitución en un club de alterne burgalés

La Policía durante un registro en un bar de alterne.
La Policía durante un registro en un bar de alterne.
La Policía Nacional ha liberado a once mujeres, en su mayoría de origen ucraniano, que eran prostituidas en un club de alterne en la localidad de Estépar, en la provincia de Burgos, según fuentes policiales.

La investigación se inició en el año 2015 y se calcula que desde entonces más de 200 mujeres han sido víctimas de explotación sexual por parte de la organización criminal. En el trascurso de la operación han sido detenidas cuatro personas, dos españolas y dos ucranianas, y todas ellas están en prisión provisional ya por delitos de pertenencia a organización criminal, trata de seres humanos, contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y contra los derechos de los trabajadores.

Ya en el año 2015 cuando los agentes tuvieron conocimiento de que una integrante de la organización captaba a mujeres para su explotación sexual en una localidad de Burgos. Las víctimas eran captadas a través de anuncios publicados en Internet y redes sociales, donde se ofertaba empleos de camareras para trabajar en un hotel de España con salarios muy superiores a los obtenidos en sus países de origen por un puesto de trabajo similar.

Una vez que las mujeres contestaban al anuncio, la captadora, de origen ucraniano, les comunicaba que los gastos del viaje, la documentación necesaria y el alojamiento corrían a cargo de la empresa y se les descontaría proporcionalmente del salario. Cuando aterrizaban en nuestro país, bien en el aeropuerto de Madrid o en el de Burgos, eran recogidas por otro miembro de la organización, trasladándolas en un vehículo hasta el supuesto hotel donde se iban a alojar y a trabajar como camareras.


El dinero requisado.

Para su sorpresa, al llegar al establecimiento les comunicaban que habían contraído una deuda de unos mil euros que debían de saldar, prostituyéndose en la misma habitación donde se alojaban, sin dejarlas salir bajo ningún concepto y recibiendo un trato vejatorio, amenazas y coacciones.

Jornadas de diez horas

Las víctimas debían prostituirse en jornadas de unas diez horas diarias los siete días de la semana, y para evitar que la deuda contraída fuera devuelta rápidamente, la banda criminal había establecido un sistema de multas, incrementando la deuda constantemente para mantener más tiempo a las mujeres sometidas.

Los investigadores han estimado que en el establecimiento ubicado en la localidad burgalesa han sido obligadas a prostituirse más de 200 mujeres de distintas nacionalidades, en su mayoría de países del este de Europa como Ucrania, Rumanía, Bulgaria y Moldavia. Todas estas mujeres habían sido engañadas con la promesa de un trabajo mejor remunerado que en sus países de origen, sirviéndose de su situación de necesidad y vulnerabilidad para convencerlas.

La operación ha concluido con la entrada y registro en el club de alterne donde se intervinieron 73.485 euros en efectivo, abundante documentación que acredita la actividad delictiva, diversos dispositivos móviles e informáticos con información relevantes para la investigación y dos vehículos. El establecimiento permanece clausurado y se han bloqueado todas las cuentas bancarias de los detenidos.

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