22 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

Juan Antonio Ojeda, El Rubio, único sospechoso investigado, saldrá de prisión en 2020 tras cumplir condena por un delito de abuso sexual en Canarias

La madre de Yéremi Vargas: "Exigimos que el caso de la desaparición de mi hijo se reabra"

Ithaisa Suárez, madre de Yeremi.
Ithaisa Suárez, madre de Yeremi.
Ithaisa, madre de Yéremi Vargas, el niño de 7 años desaparecido de su domicilio en Canarias en 2007, pide a la sociedad española que no se cierre este caso, ya que hay "indicios suficientes para abrir nuevas líneas de investigación y seguir indagando sobre la pista de Ojeda, el Rubio, que saldrá de la cárcel en 2020 sin nadie lo impide", aseguró a elcierredigital.com

Ithaisa Suárez, madre de Yeremi Vargas, pide ayuda para resolver la desaparición de su hijo el 10 de marzo de 2007, cuando jugaba en un descampado cerca de su casa en Vecindario, en la localidad grancanaria de Santa Lucía de Tirajana.

La investigación iniciada por la Guardia Civil desde apuntó indiciariamente a Juan Antonio Ojeda Bordón, alias "el Rubio", por su posible implicación. Ojeda incluso acudió a la Guardia Civil para ofrecerse como testigo y decir que había visto a una mujer introducir al niño en un vehículo. La pista resultó falsa, aunque "el Rubio" continuó acusando a una de las tías de Yéremi de llevarse al menor cuando tenía siete años. Yéremi habría alcanzado este año 2019 la mayoría de edad. Lo cierto es que después de doce años de investigación de la Guardia Civil el único sospechoso sigue siendo "el Rubio".

Juan Antonio Ojeda, alias "el Rubio".

En 2015 Ojeda ingresó en prisión y un año después aceptó acudir voluntariamente a un careo y una reconstrucción de los hechos, pero después se arrepintió, asesorado por su abogado. Durante un tiempo hubo un nuevo impulso a la investigación "gracias a la labor de la Guardia Civil, que encontró testigos importantes, pero se encontraron maltratados y si tuvieran qeu volver a declarar se lo pensarían", recuerda Ithaisa.

El más importante testigo de cargo es un niño de 12 años, que vio un coche blanco con la pegatina de una palmera, pero se cometió el error de buscar un vehículo de la marca Opel, cuando en realidad el coche era de la marca Renault. Un error nimio, que en cualquier otra investigación habría pasado desapercibido, pero tras pasar seis jueces por el juzgado de San Bartolomé de Tirajana logró que el proceso continúe estancado, a pesar de que todos los dedos señalan a "el Rubio".

Varios testigos sitúan a Ojeda en el lugar de los hechos y "aunque hay numerosos indicios no podemos llevarlo al juzgado porque las pruebas no son concluyentes, pero no hay otro sospechoso y nunca se llegó a buscar en un vertedero cercano", explica la madre del menor, que añade que "el Rubio siempre miente, aunque diga que ha dejado ahí al niño quizás mienta, se negó a hacerse el ADN y eso será porque esconde algo, pero es por la suma de indicios por lo que la familia exigimos que el caso de la desaparición de mi hijo se reabra".

Yéremi Vargas tenía siete años cuando desapareció.

La investigación se retomó cuando dos presos, excompañeros de celda de "el Rubio" en la cárcel de Málaga y Algeciras, declararon ante la Guardia Civil que Ojeda les había facilitado detalles de Yéremi, que solo podía conocer tras haber tenido contacto con el niño: "En uno de los casos, le contó que Yéremi se puso de color azul y esto solo lo sabíamos familiares cercanos porque el niño tenía un problema respiratorio relacionado con su nacimiento prematuro y un enfermedad relacionada con problemas respiratorios, incluso comiendo se quedaba azul a veces. Al segundo preso le dijo que "se me fue de las manos", en referencia al caso de Yéremi", recuerda su madre.

La familia del niño se queja de que el actual juez no tomó en consideración estos posibles testimonios, aunque el padre de Ithaisa y abuelo de Yéremi fue a visitar a "el Rubio" a la cárcel y "después de dos horas de entrevista no logró sacarle nada sobre el caso, excepto las acusaciones falsas sobre mi cuñada y sigue siendo incapaz de pronunciar su nombre", recuerda la madre del niño, que se ofrece "a pagar el viaje a los presos si es necesario, si el Juzgado no quiere sufragarlo". Se queja la madre de Yéremi de que la única declaración que tomó este juez fue "a mi madre para preguntarle a qué hora fuimos a comer y nunca llamó a mi padre, aunque fue el que visitó a "el Rubio" en prisión".

Condenado por abusar de otro niño de 10 años

Juan Antonio Ojeda, "el Rubio" fue condenado a en 2015 a cinco años de prisión por una agresión sexual a un niño de 10 años en 2012, pero a finales de 2016 confesó a un compañero de cárcel su implicación en el caso Yeremi y aquello reactivó la investigación. El 13 de julio del mismo año Ojeda compareció ante el juez, aunque se acogió a su derecho a no declarar y a ofrecer muestras de ADN.

Entonces, el juez actual, Juan Manuel Hermo Castoya, titular del juzgado de Primera Instancia número 2 de San Bartolomé de Tirajana, de Gran Canaria, decidió archivar el caso por falta de pruebas, algo que no sentó muy bien a los familiares de Yéremi, pero tampoco a los investigadores de la UCO de la Guardia Civil, que interrogaron a numerosos testigos, siguieron la pista de 600 llamadas e investigaron a 195 pederastas durante doce incansables años. Sin embargo, todo ese trabajo cayó en saco roto al archivar las investigaciones en octubre de 2017, decisión que fue ratificada en marzo de 2018 por la Audiencia de Las Palmas.

"Con otros jueces la Guardia Civil tenía buena sintonía y había entendimiento. Con el juez actual ha habido poca colaboración y acabó archivando el caso", añade Ithaisa. Tan mal iban las cosas que el juez Juan Manuel Hermo Castoya protagonizó entonces un incidente con el jefe de la investigación, el coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que fue resuelto en diciembre de 2018.

El encontronazo acabó en expediente para el juez y una falta leve de desconsideración. Según contó el periódico Canarias 7, el juez estaba molesto con el oficial porque éste le había enviado un oficio "llegando a comparar su actuación con la de los anteriores instructores de un proceso penal con más de 10 años de duración y de una especial repercusión social". Hermo Castoya es un juez joven, de 37 años, natural de Ribeira, en La Coruña, y llegó a Canarias desde un juzgado en Cambados, Pontevedra.

Yéremi en una foto facilitada por su familia.

El juez preguntó entonces, en marzo de 2017, a Sánchez Corbí  la causa de ese oficio llegando el juez a decir que: "Ya está bien, usted no es el encargado de la investigación, usted no es nadie; es de sinvergonzonería, irresponsabilidad y falta de respeto presentar ese escrito, porque no tiene ni idea de las actuaciones", añadiendo: "No me venga con milongas, ¿quién se cree usted? Sólo coge lo que le interesa del atestado y quiere dejar mal al juez porque cree que no va a llegar a las mismas conclusiones".

El expediente abierto entonces por el CGPJ, refleja que el coronel mostró su desacuerdo y el juez le replicó: "eso son mentiras e insidias, no me venga con chirigotas y cobardías". Lejos de conformarse, la Guardia Civil acudió en solicitud de amparo al CGPJ, que terminó multando al juez con  500 euros y un apercibimiento, susceptible de recurso ante el mismo pleno del CGPJ que lo sancionó. Pero al año la sanción, por ser una falta leve, quedó cancelada y según  el artículo 427.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, esta cancelación "borrará el antecedente a todos los efectos".

Los siete miembros de la Comisión Disciplinaria del CGPJ entendieron que el oficio que el coronel remitió al juez –supuestamente afeándole su proceder en el caso Yéremi "no justifica las expresiones y modos utilizados". El órgano de gobierno de los jueces decia que los miembros del Poder Judicial "vienen obligados por un plus de prudencia y moderación en sus expresiones o valoraciones, sin que puedan contribuir a la merma de la confianza social, por lo que si el magistrado consideró el contenido del oficio improcedente o equivocado, pudo dar precisa respuesta a través de las distintas facultades y mecanismos para ejercer su función (...) y en todo caso respetando los cánones de urbanidad y cortesía exigibles a un miembro del Poder Judicial del Estado".

Ahora, la familia de Yéremi pide que no se cierren las nuevas vías de investigación y dicen que Ojeda saldrá a la calle en 2020 y avisan de que "yo no sé cómo va a reaccionar la familia si nos cruzamos por la calle al Rubio".

 

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