16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La mujer afirma su inocencia ante el cierre digital, aunque será juzgada junto a su esposo por matar presuntamente en junio de 2020 a Rosa en Benidorm

Olga, acusada del asesinato de la discapacitada: "Me enteré en el calabozo de que mi marido mantenía una relación con ella"

Exclusiva Momento de la detención.
Momento de la detención.
"Cuando me enteré le pregunté qué había hecho y él me dijo 'lo que tenía que hacer y más vale que te calles". Quien habla es Olga Barrachina, acusada, junto a su marido, por presuntamente asesinar a Rosa, una mujer discapacitada hallada sin vida en su vivienda de Benidorm en junio de 2020. Tras permanecer trece meses en prisión, Olga salía hace unos días en libertad provisional, a la espera de juicio. Según su defensa, no hay indicios en su contra y fue su marido quien perpetró el crimen.

El 16 de junio de 2020 el cuerpo sin vida de Rosa Maqueira fue hallado en su domicilio de Benidorm, después de que una conocida alertara a la Policía porque llevaba dos días sin verla. Todo apuntaba a que había sufrido un accidente doméstico con la silla de ruedas con motor eléctrico con la que se desplazaba, porque Rosa sufría focomelia, una enfermedad consistente en una malformación de origen teratogénico que, en su caso, le provocó ausencia de piernas y brazos.

Sin embargo, algo no cuadraba en la escena. Los golpes craneales analizados por el médico forense determinaron que no concordaban con el posicionamiento de un accidente fortuito en el hogar ni con la morfología de la silla y, de este modo, la investigación sacó a la luz un crimen que respondía a un móvil económico. 

A mediados de agosto, la Policía Nacional detenía en la localidad oscense de Jaca a un matrimonio, como presuntos coautores del asesinato de Rosa. Ambos admitieron que tenían una relación con la víctima desde el año 2019, cuando él había estado trabajando para la víctima como chófer y cobrando unos 2.500 euros mensuales. Posteriormente, y pese a no realizar ningún servicio, la víctima les seguía ayudando económicamente.

Los dos acusados, Olga Barrachina y Fernando José Alcalde, para quienes la Fiscalía solicita la pena de prisión permanente revisable, se encuentran a la espera de juicio. Él permanece recluido. Ella salió en libertad bajo fianza hace apenas unos días. 

"Contra Olga no hay pruebas como para imputar un delito. Ni siquiera una serie de indicios que puedan probar que ella estuvo implicada en los hechos. La única persona contra la que existen pruebas directas, incluida una confesión, es Fernando" señala a elcierredigital.com la abogada de Olga, Lourdes Picazo. "Su imputación se basa en suposiciones, que se sustentan en que mi defendida se desplazó a Benidorm hora y media después para recoger a su marido, para que no se fuera en el autobús. Pero ella no se acercó a la vivienda de la víctima en ningún momento. No hay ninguna cámara que lo recoja, no hay nadie que la haya visto".

En su momento, los policías constataron que, dos días antes del hallazgo del cadáver, los presuntos coautores salieron con pocos minutos de diferencia desde Lleida hasta Benidorm en coches diferentes, regresando un día después a su lugar de origen. Según la investigación, una vez en Benidorm, y aprovechando que tenían llaves del domicilio, conseguidas durante el mes en el que el hombre trabajó allí, entraron y uno de ellos la golpeó con violencia en la cabeza, sin posibilidad de defensa alguna.

"He hecho lo que tenía que hacer"

Del día de su detención, Olga Barrachina dice que nunca lo va a poder olvidar. "Yo vivía al lado de Jaca, me había desplazado porque quería estar cerca de mi hija. Aquella mañana salía a trabajar y, cuando fui a coger el coche, aparecieron dos policías que me comunicaron que me detenían por asesinato" relata a elcierredigital.com. "Me quedé en blanco. Yo no había hecho nada. Fueron a por mi marido. Yo le miraba, pero el no me miró a la cara en ningún momento. Después registraron la casa durante casi ocho horas".

En la inspección, los agentes recuperaron dinero sustraído a la víctima y la ropa utilizada para supuestamente consumar el crimen. "Cuando me enteré le pregunté qué había hecho, y el me dijo 'lo que tenía que hacer y más vale que te calles'. Eso me dijo".

Momento de la detención del matrimonio. 

Lo que siguió a su detención, explica, es "una pesadilla" que todavía perdura a día de hoy. Olga ha permanecido en la cárcel trece meses. De esa etapa, recuerda especialmente el frío, la soledad de las primeras semanas, la sensación de que el tiempo trascurre de otro modo, el desdén de algunas funcionarias, el no tener medios. También la loable labor de educadores y asistentes sociales.  

Finalmente, la Justicia le concedió la libertad provisional bajo una fianza de 2.000 euros que, como ella misma explica, le ayudaron a pagar unas compañeras de prisión, a quienes agradece su apoyo. "Nunca te imaginas que puedas hacer amistades en una situación así. Pero, al final, muchas de las mujeres están allí por razones que una no alcanza a comprender. Por ser amiga de, novia de... Cargan con la culpa de algo en lo que ellas no tuvieron que ver". 

En sus palabras hay algo de experiencia propia. Según su versión de los hechos, Fernando Alcalde es "autoritario, manipulador" y ella "vivía en su tela de araña". Olga indica que no fue consciente del maltrato psicológico al que la sometía hasta que en la cárcel recibió atención psicológica. Tampoco supo, hasta que se lo comunicó un policía, que su marido mantenía una relación amorosa con la víctima. 

"No he podido ni leer los mensajes que se intercambiaron y que constan en la investigación. Rosa era mi amiga. Pensar que te engañan tanto el uno como la otra.... es muy duro de aceptar". Sin embargo, tiene claro que tras los sentimientos de Fernando se escondía, en realidad, un interés económico. "A Fernando nunca le habría atraído alguien como Rosa, pero le gustaban los regalos que le hacía, se aprovechaba de ella" explica. 

Ahora, de cara al juicio, Olga afronta los días con una mezcla de temor y esperanza. "Yo sé que no tienen nada contra mí, pero también he vivido la presión policial, que vinieran a mi celda a interrogarme una y otra vez. Que te digan que más vale que colabores porque si no te pueden caer muchos años" explica. "La fecha del juicio me da miedo, me va juzgar un jurado popular que puede creerme o no, pero yo soy inocente", sentencia Olga Barrachina. 

 Ahora, será la Justicia quien dictamine su implicación o no el asesinato de Rosa Maqueira. 

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