24 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Según las autoridades llegó a defraudar cientos de millones de dólares en una red ideada de intercambios para favorecer al dictador bolivariano

Alex Saab, el testaferro de Nicolás Maduro detenido en Cabo Verde que desfalcó 350 millones en Venezuela

El contratista Alex Saab.
El contratista Alex Saab.
Ha sido detenido por la Interpol Alex Saab, el testaferro de Nicolás Maduro, que residía en la isla de Cabo Verde. El barranquillero pasó de ser un miembro en las negociaciones de paz entre Colombia y las FARC, a dirigir tres mega operaciones de desfalcó contra fondos públicos venezolanos. Escondió cientos de millones en paraísos fiscales para beneficiar, en algunos casos,al propio líder bolivariano. Aquí descubrimos quién es y cómo llegó a ser uno de los hombres más buscados por Estados Unidos.

Las negociaciones de paz de Colombia que concluyeron con unos históricos acuerdos entre Gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos y las FARC, el principal grupo guerrilleros del país, siempre estuvieron envueltas en polémica desde el día uno del inicio de las conversaciones.

Las mismas no hubieran sido posibles sin el apoyo de una vecina Venezuela, en aquel entonces liderada por el extinto Hugo Chávez, cuyo gobierno se encontraba relacionado con el grupo subversivo colombiano. En medio de la atmósfera “negociadora” promovida por Venezuela, aterrizó en la capital colombiana de Bogotá Alex Nain Saab Morán, un inversionista interesado en materia social, que terminaría originando una trama de corrupción con redes situadas por toda esta región americana y caribeña.

Esta pasada semana, este mismo personaje fue detenido en la isla de Cabo Verde por la Interpol, tras una alerta internacional de búsqueda y captura lanzada por los Estados Unidos. El inversionista, nacido en la localidad colombiana de Barranquilla, de padres libaneses, resultó ser uno de los principales testaferros del hoy presidente  bolivariano Nicolás Maduro.

Aunque pueda parecer una nueva maniobra para ahorcar al régimen chavista, lo cierto es que Saab, de 48 años, está actualmente acusado por delitos de conspiración, lavado de activos y enriquecimiento ilícito en nueve países distintos. No obstante, es casi seguro afirmar que el detenido terminará siendo extraditado a Estados Unidos, donde acumula el mayor número de cargos.

Según los fiscales federales de la ciudad de Miami, quienes han llevado la investigación contra Alex Nain Saab Morán, aquel histórico acuerdo firmado el 28 de noviembre de 2011, y que trajo un relativo periodo de paz entre Colombia y los guerrilleros, sirvió de trampolín para iniciar una extensa trama de corrupción y lavado de dinero por parte del régimen chavista.

El barranquillero, normalmente considerado un hombre “de bajo perfil”, llegó al chavismo gracias a la polémica exsenadora Piedad Córdoba, que también ascendió como negociadora de la citada paz, pero que terminó envuelta en varios escándalos políticos por permitir la intervención del gobierno de Chávez en Colombia.

En aquel noviembre de 2012, Saab fue presentado a la prensa como un representante legal del Fondo Global de Construcciones, una empresa con sede en Colombia, en la cuál Saab trabajaba como encargado de importaciones de productos de Ecuador y Colombia hacia Venezuela. La mayoría de estos serían materiales de construcción para la 'Gran Misión Vivienda Venezuela', una operación propagandística lanzada por el chavismo, en la que afirma la construcción de 2,5 millones de viviendas en el país.

Todo esto antes de la caída en 2013 del precio del petróleo, del que dependía el 95% del PIB venezolano. Según la investigación de los fiscales norteamericanos, las viviendas encargadas al testaferro de Maduro no se construyeron y las que sí se hicieron, fueron con altísimos sobrecostes. Algo casi normal en la Venezuela de Chávez donde el gasto público no era un problema.

          Pasaporte de Alex Saab.

Esta semana, el medio venezolano Armando Info, reveló que el barranquillero habría recibido hasta 159 millones de dólares del gobierno chavista entre los años 2012 y 2013. De estos solo se ejecutaron en productos unos 3 millones de dólares. Es decir, en la operación de Saab, desaparecieron 156 millones de dólares. Cabe destacar que, según el mencionado periódico, los dos redactores del reportaje sobre Saab tuvieron que exiliarse hacia un país no revelado para no sufrir represalias del régimen bolivariano.

No obstante, la defensa del testaferro del régimen venezolano ha cambiado la versión y ha asegurado a la agencia norteamericana Bloomberg que las operaciones de Saab "se tratan de un emprendimiento en el negocio de alimentos” y descartan su "relación con la filial ecuatoriana de la empresa Fondo Global de Construcciones", aunque en 2011, fuera presentado públicamente como el responsable de importaciones de este Fondo.

Uno más en la trama Cadivi

Según señalan varios medios internacionales, Saab fue uno de los beneficiarios del escándalo CADIVI. La Comisión Nacional de Administración de Divisas (CADIVI) fue una agencia que operó entre los años 2003 y 2014 en Venezuela, adscrita al Ministerio de finanzas bolivariano. En una Venezuela donde por entonces el chavismo había declarado ilegales los cambios de divisas y donde la compra y venta de dólares “legales” se centralizó a través de este mando único.

El cambio se dividió entonces entre el dólar cadivi, asignado discrecionalmente por el gobierno y que podía permanecer años sin alterar, y el dólar “paralelo”, vendido regularmente en el nuevo y pujante mercado negro de las divisas.

Según explica a elcierredigital.com una fuente de un importante banco venezolano y que ha preferido no dar su nombre, "la agencia sirvió para todos los entramados de corrupción realizados principalmente por el chavismo y los enchufados a él, así como por particulares con vínculos especiales al régimen bolivariano".

Nicolás Maduro.

Este responsable bancario explica a elcierredigital.com que, durante esta época, los venezolanos sufrían una limitación en el número de divisas que comprar. “Se llamaba cupo CADVIDI, tenías unos dólares que podrías comprar para usar en internet, otros para importación y otros para viajar, todos a la tasa gubernamental que era 10.000 veces más rentable que la del mercado negro”, explica la fuente.

No obstante, aclara, que estos métodos fueron desapareciendo progresivamente hasta que a mediados del 2016 fueron suspendidos en una medida que el Gobierno bolivariano nunca comunicó de forma oficial.

Según cuenta otra trabajadora del sector bancario: “La mayoría de los vinculados al régimen chavista podían acceder sin casi restricciones a este tipo de dólares y para lo que quisieran. Esto se convirtió en una de las tramas de corrupción más grandes de la historia del país de Venezuela. Miles de enchufados sacaban dólares para importar, usando empresas fantasmas, y después de que recibían las divisas, las revendían en el mercado negro. Las importaciones nunca se realizaban y lo peor es que las mismas personas y empresas podían volver a comprar en CADIVI”.

El sistema CADIVI fue sustituido en 2017 por CENCOEX, con el mismo sistema, pero con subastas “públicas” a las que solo podrían entrar personas y empresas vinculadas al régimen bolivariano. Hacia el año 2019, Nicolás Maduro dio por perdida la batalla contra el mercado negro y abrió la puerta al libre cambio de divisas. Asumió la cuota del mercado negro como la oficial del Banco Central, que también estaba controlado por el régimen.

Según la prensa venezolana, Saab estaría precisamente vinculado a este mega esquema de corrupción que habría desfalcado miles de millones de dólares a las arcas públicas del que hoy es el país más pobre de América Latina, un puesto que se disputa con Haití.

De constructor a testaferro

Pero las estafas por divisas y construcción no fueron las únicas que han caracterizado a Alex Nain Saab Morán. En el año 2016, la escasez de alimentos, medicinas y servicios se había incrementado, especialmente en productos básicos como harina, arroz, pasta, huevos, carnes, pollo, aceite, leche y demás productos de primera necesidad.

A pesar de que la situación fue advertida por expertos durante el gobierno de Hugo Chávez, que se dedicaba a expropiar empresas alimentarias para sustituir su producción por importaciones, la posición oficial del régimen fue la de responsabilizar a Colombia y Estados Unidos de emprender una “guerra económica contra el socialismo bolivariano”.

Aunque el chavismo nunca terminó de formular su tesis de guerra, si estableció un sistema de mando único que centralizó la distribución de alimentos básicos, o lo que quedaba de ellos, a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que quedaba en manos de los portavoces y controladores urbanos del Partido Socialista Unido de Venezuela.

El sistema coordinado por el partido y las Fuerzas Armadas se convirtió en un mecanismo de corrupción y control social, especialmente en las zonas humildes, cada vez más adversas al régimen chavista. No obstante, para nutrir un sistema de alimentación en un país con producción cero, era necesario centralizar la importación. Aquí fue cuando de nuevo Saab volvió a aparecer en escena entre las altas capas de poder del chavismo y madurismo.

En el año 2018, una investigación conjunta entre periodistas de Venezuela y Colombia revelaron que Alex Nain Saab Morán y el empresario colombiano Álvaro Enrique Pulido Vargas, habrían sido beneficiarios de contratos millonarios de los CLAP. Finalmente, en julio de 2019, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra Saab y Pulido, a los que culpó de haber lavado 350 millones de dólares  por fraude al control cambiario venezolano.

Según la exfiscal y exmiembro del régimen bolivariano, Luisa Ortega Díaz, que ahora se encuentra exiliada, ambos sujetos estarían implicados en una segunda trama corrupta, no solo como beneficiarios, sino también como testaferros del propio Nicolás Maduro.

Los fiscales aseguran que Saab estableció una red con empresas fantasmas en lugares como Panamá, México, Emiratos Arabes Unidos, Colombia, Hong Kong y Turquía, en las que ocultaba los beneficios de sus operaciones ilegales. La investigación avanzó en medio de las sanciones a funcionarios del régimen, entre ellos, el propio Alex Saab.

Aunque estos son los hechos probados, aún queda abierta una tercera investigación. Según investiga la Justicia de Estados Unidos, el testaferro del dictador Nicolás Maduro, también estaría detrás de un intercambio comercial entre Venezuela y Turquía. Venezuela recibiría alimentos del gobierno turco de Erdogan Atalay, que, a su vez, tendría libertad de explotar recursos minerales como oro y coltán en la selva amazónica venezolana.

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