01 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

La acusada redactó varios escritos para intentar exculparse en los que "creaba la idea" de que el crimen había sido ejecutado por una tercera persona

Piden prisión permanente revisable para la parricida de Bilbao, acusada de asesinar a su hija de 9 años

Hermana de la víctima visiblemente afectada.
Hermana de la víctima visiblemente afectada.
La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Vizcaya juzga desde el pasado jueves a una mujer acusada de asesinar a su hija de nueve años en su domicilio de Bilbao el pasado mes de enero. Lo hizo tras administrarle presuntamente una cantidad "masiva" de medicamentos y asfixiarla con las manos y la ayuda de una almohada.

El día 16 del pasado mes de enero, a las 21.00 horas, una joven, de nombre Josune, encontró en el interior de su vivienda familiar, ubicada en la calle George Steer de la capital vizcaína, a su madre y a su hermana Kiara Borja, de nueve años, inconscientes y abrazadas. Josune, de 19 años entonces, alertó a emergencias y los sanitarios lograron solo reanimar a la madre, que fue evacuada al hospital en estado grave, pero la pequeña falleció. Días después, la progenitora fue detenida por la Ertzaintza y, posteriormente, ingresó en prisión.

En sus escritos, tanto la Fiscalía como la acusación popular -ejercida por la Asociación Clara Clampoamor- y la acusación particular piden para la procesada la prisión permanente revisable. En sus escritos queda constancia que en el día de los hechos, la procesada se encontraba en el domicilio con sus hijas, de nueve y 19 años, y una nieta. Estas dos últimas abandonaron la casa a las 11.00 horas para realizar unas gestiones, mientras la mujer se quedó a solas con su hija pequeña, que no había acudido al colegio porque había huelga en su centro escolar.

Tras la comida, la pequeña de nueve años se empezó a dormirse. Al poco, su hermana mayor comprobó que estaba profundamente dormida en el sofá, en un estado inusual de profunda somnolencia, casi de semiinsconsciencia, por lo que avisó a su madre.

La hija mayor se encontró a su madre y su hermana pequeña inconscientes.

Entre ambas la trasladaron a la cama y la madre se acostó con la niña, avisando a su otra hija que la despertara solo a ella cuando fuera a salir del domicilio. A las 17.00 horas, la primogénita abandonó la casa y la madre aprovechó que se había quedado sola con la pequeña "para acabar con su vida", según indican las calificaciones provisionales de las acusaciones.

Éstas indican que con anterioridad  había administrado a la niña una cantidad "masiva" de medicamentos, algunos de los cuales superaban "el rango tóxico" y tenían un "nivel letal". "Cuando su hija mayor se fue, la procesada, aprovechando la situación de indefensión en la que se encontraba la víctima, le habría presionado la nariz y la boca con las manos y un objeto blando, probablemente un cojín o una almohada", indican los escritos de acusación.

La pequeña falleció por insuficiencia cardio-respiratoria aguda secundaria a una intoxicación medicamentosa, sin que hubiera "el menor signo de defensa ni lucha", señala el informe forense.

Nota exculpatoria manuscrita

Posteriormente a este luctuoso hecho, la acusada habría redactado varios escritos para exculparse en los que "creaba la idea" de que el crimen había sido ejecutado por una tercera persona. Los peritos forenses aseguraron que se trataba de "una explicación pueril, muy superficial y no sustentada en datos mínimamente creíbles". La madre habría escrito también otras dos notas más que acabaron en la basura y que podrían demostrar premeditación en el asesinato.

La hija mayor volvió al domicilio a las 21.00 horas y se encontró a la madre y su hermana pequeña inconscientes y abrazadas. La madre fue evacuada con vida a un centro hospitalario, pero la pequeña falleció. Los forenses concluyeron que se trataba de una muerte de naturaleza violenta homicida.

De esta forma, determinaron que la causa de la muerte fue la insuficiencia cardio-respiratoria aguda, y consideraron como "más probables" un mecanismo tóxico o uno asfíctico (de sofocación), o bien la mezcla de ambos como causa del fallecimiento. El cadáver presentaba espuma blanquecina en fosas nasales y cavidad bucal".

Las acusaciones consideran los hechos constitutivos de un delito de asesinato con alevosía, con la concurrencia de la circunstancia de ser la víctima menor de 16 años, y de parentesco por parte de la autora del crimen. Por ello, reclaman que se imponga a la acusada, que no presentaba "causa alguna que modificase sus capacidades cognitivo-volitivas", la pena de prisión permanente revisable e inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena.

Sin embargo, la madre prestó en su día declaración ante el juez intructor al quién relató lo siguiente: “El día de los hechos llevaba cinco días sin dormir, no recuerdo haber hecho lo que dicen que he hecho (…) mi hija mayor había salido del domicilio y al poco volvieron a tocar la puerta. Pensé que era ella y abrí la puerta. Me encontré con un varón vestido de negro con la capucha de la sudadera sobre la cabeza. Solo se le veían los ojos, cuando trate de cerrar la puerta él metió el pie y entro. Llevaba un cuchillo en la mano (…) me dijo le vas a dar las pastillas que tú tomas a la niña. Recuerdo que estuve mezclando las pastillas con zumo, pero no tengo recuerdo de habérselas dado (…) el hombre me hizo escribir tres notas. Una de ellas fue la que deje encima de la cama. Me hizo escribir que estaba haciendo esto para que mi otra hija aprendiera a ser una buena madre (…) el hombre me obligo a ir a la bañera y hacerme cortes en la muñeca. Me dijo: ve al baño y córtate. Lo hice con una cuchilla, recuerdo que me escocía (…) lo siguiente que recuerdo es estar ahogando a mi hija con mis manos porque me lo ordenó el hombre. Él tuvo que colaborar porque mi hija era más grande que yo y hubiera podido conmigo. La intente ahogar con una almohada. Cuando vi lo que había pasado me tumbé al lado de mi niña, cogiéndole la carita y pensé en morirme con ella. Los hechos los viví como si fueran reales, pero ahora, al recordarlo, me parece un sueño”, seegún ha relatado el programa matutino de televisión de Ana Rosa Quintana, en Telecinco.

Juicio a puerta cerrada

La sesión del juicio oral del próximo día 16 de diciembre se celebrará a puerta cerrada, al haberlo determinado así la presidenta del Tribunal del Jurado. Será cuando declaren la acusada y otros testigos, que no son agentes de la autoridad, y se realizarán precisiones sobre el levantamiento del cadáver y la autopsia. Por ello tampoco se permitirán que accedan las cámaras a la sala de vistas.

A través de un auto, la presidenta del Tribunal del Jurado, Nekane San Miguel, señala que, con la adopción de esta medida, se reduce "el riesgo de teatralizar el proceso", así como la influencia de "juicios paralelos".

La sede de la Audiencia de Vizcaya, donde se realiza el juicio.

Además, cree que se contribuye, entre otras cosas, a preservar la presunción de inocencia de la procesada y "la memoria de la niña fallecida del modo más respetuoso posible", sin que salgan a la luz "extremos relacionadas con su intimidad y privacidad".

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