24 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

EL JUICIO por la muerte de los dos niños valencianos arranca el próximo 31 de mayo y la madre se enfrenta a un posible internamiento de 50 años

Día de la madre: Dulce Neus y Godella, dos casos que manchan esta fecha en la crónica negra española

El Día de la Madre es una de las fiestas más tradicionales en España. Muchas madres han sido protagonistas de la crónica negra en España. En 'Elcierredigital.com' repasamos dos de ellas: la Dulce Neus y el crimen de Godella. Este último llegará a los Tribunales el próximo 31 de mayo y para la madre de los pequeños asesinados en esta localidad valenciana piden 50 años de internamiento, 25 por cada niño.

En España, el Día de la Madre se celebra el primer domingo del mes de mayo desde el año 1965, pero no siempre ha sido así. En un principio, el día de la festividad de todas las progenitoras era el 8 de diciembre, coincidiendo con la celebración de la Inmaculada Concepción.

Pero este año tiene unas connotaciones especiales debido a las situaciones vividas, muchas con un triste final, a causa del Covid-19. En Elcierredigital.com repasamos a dos madres que protagonizaron conocidos sucesos en la crónica negra que ya forman parte de la historia más negra de España: el de Godella y el de la Dulce Neus.

La Dulce Neus: madre condenada y fugada

El 28 de junio de 1981 se cometió un asesinato que convirtió a Nieves Capdevila en un personaje público. ¿Puede ser un asesino o asesina calificada de dulce? Ella lo consiguió y su peculiar forma de hablar hizo que se la bautizase con la Dulce Neus.

La Dulce Neus estaba casada con un rico empresario inmobiliario, Juan Vila Carbonell, militante de Fuerza Nueva con el que tenía seis hijos. Según contó la propia Nieves Capdevila, desde el principio el matrimonio estuvo marcado por los malos tratos físicos y psíquicos tanto hacía ella como a los hijos.

Según su versión, hartos de esta situación, Neus y sus hijos planearon hacer desaparecer al padre. La tarde del 28 de junio el progenitor se marchó a su habitual práctica de la siesta en el dormitorio matrimonial de su finca en la ciudad de Huesca. Pero lo hizo tras tomar café con somníferos suministrados por su esposa.

Fue en ese momento, cuando Nieves Capdevila penetró en la estancia con una pistola Star del calibre 9 corto que la propia Neus había robado con anterioridad a su marido que era cazador. Tras negarse a disparar, fueron los hijos mayores quienes tomaron la responsabilidad. Lo hizo Marisol que tenía entonces 14 años.

La Dulce Neus y Emilio Rodríguez Menéndez. 

Durante semanas se especuló con que había sido un crimen político a cargo del GRAPO o por negocios oscuros del fallecido. El 9 de octubre de 1981, la Dulce Neus fue detenida y su historia saltó a la prensa. Nieves Capdevila contrató como abogado a Emilio Rodríguez Menéndez que convirtió el caso en uno de los más mediáticos de su tiempo.

Durante el juicio, Marisol se desdijo de la versión de su madre y aseguró que fue ella quien presionó su dedo sobre el gatillo para matar al padre. Neus, por su parte, aseguró que su hija estaba mediatizada por su tío Luis Vila. También salió a la luz que Neus había empezado a espaldas de su marido un negocio que resultó una estafa piramidal y que pedía dinero a los amigos de su esposo y uno de estos había amenazado con contárselo a el difunto. 

Además, unos meses antes Juan Vila Carbonell había dado de alta un seguro de vida que tenía a Neus como única beneficiaria. Finalmente, en mayo de 1982 fue condenada a 28 años de prisión. Sus hijos mayores, a nueve años y Marisol, a cuatro años en un internado.

En febrero de 1986 empezó a disfrutar del régimen abierto. Podría salir por la mañana temprano, desayunar en la cafetería y verse con sus hijas mayores. El 1 de junio de 1986 aprovechó un permiso penitenciario para darse a la fuga, con polémica periodística incluida. Según algunos medios de la época, Pedro J. Ramírez, entonces al frente de Diario 16, financió presuntamente su huida a cambio de una entrevista en exclusiva.

Llegó a Portugal en autocar desde España junto a su hija María Dolores. Agotadas por los últimos días pero sonrientes por recuperar su libertad, Neus Soldevila y su hija María Dolores hicieron un alto en el país vecino. De ahí huyeron a Colombia.

Unos días más tarde posó desnuda para la revista Interviú desde un lugar indeterminado de Hispanoamérica. “No regresaría a la cárcel ni por todo el oro del mundo”, confesaba.

La Dulce Neus posando para 'Interviú'.

En el citado reportaje de Interviú, no se específica el lugar exacto donde se encontraba, pero su abogado Emilio Rodríguez Menéndez jugaba al despiste asegurando que había huido a Brasil.

En 1987 fue detenida en Ecuador por traficar con esmeraldas falsas y fue extraditada a España dos años más tarde para cumplir su condena. Consiguió la libertad provisional en 1997. Unos meses después, se casó con su nuevo abogado con el que inició varios negocios ruinosos. En 2003 él falleció. En los años siguientes concedió varias entrevistas televisivas pagadas y llegó a dar nuevos detalles sobre su historia criminal en tres libros.

Actualmente, Neus no mantiene relación con sus hijos. Marisol, al cumplir los 18 años, protagonizó un desnudo en Interviú con unas declaraciones donde se desmarcaba de su madre y defendía la figura de su padre, ideología incluida.

El caso de Nieves Capdevila tuvo su versión cinematográfica que llevó el título de Crimen en familia (1985), con Charo López que provocó una denuncia de la propia Dulce Neus. También su figura ha dado nombre a un popular grupo de pop rock.

El crimen de Godella

El juicio en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, comenzará el 31 de mayo con la selección del jurado y continuará los días 1, 2, 3, 4, 7, 8, 9 y 10 de junio en la sala Tirant Lo Blanc 1, una de las más grandes de la Ciudad de la Justicia de Valencia.

La Fiscalía considera que tanto el padre como la madre de los menores asesinados en Godella fueron autores del crimen, aunque únicamente reclama pena de prisión para el padre por considerar que la madre sufría un brote agudo de esquizofrenia. el Ministerio Público pide 50 años de prisión para el padre, 25 años por cada asesinato, y el internamiento durante el mismo periodo para la madre, con un tope de 40 años de cumplimiento de condena en ambos casos.

Amiel tenía tres años y medio. Ichel solo seis meses. La familia de María Gombau ya sospechaba que la pareja estaba inmersa en una espiral de locura y por eso pidieron la intervención de los Servicios Sociales. Pero los niños iban limpios, el mayor estaba matriculado en el colegio, ambos acudían a clases de natación, jugaban en el parque con otros niños, estaban bien alimentados y no mostraban signos de maltrato. Parecía una familia normal. Es cierto que vivían en una casa ocupada, pero tenían luz y agua caliente.

Tres años antes, María Gombau y Gabriel Salvador Carvajal ya figuraban en los registros municipales después de una petición realizada en 2016 por el Juzgado de Instrucción 2 de Paterna para que los servicios sociales de Godella intervinieran en un “conflicto de convivencia vecinal”. Pero esa investigación se paralizó porque la familia dejó temporalmente el municipio.

María Gombau recibía desde 2017 tratamiento psiquiátrico en el centro de salud de Godella, pero eso no constituía por si solo un motivo para retirar la custodia de los niños. La Fiscalía de Menores, la otra vía para retirar la custodia, no recibió una alerta hasta la misma semana del crimen, cuando la abuela materna denunció el caso.

Gabriel Salvador Carvajal.

La abuela llamó ese mismo lunes a la Policía, porque su hija María no contestaba a los mensajes, pero los agentes que acudieron al domicilio no vieron nada anormal en la casa. Como seguía sin poder comunicar con su hija y sus nietos, la mujer llamó de nuevo ese mismo miércoles al teléfono de atención a la infancia de la Generalitat valenciana, desde donde se avisó a los servicios sociales de Godella, que abrieron un expediente: Pidieron datos a la abuela de los niños, al colegio público de Rocafort donde asistía Amiel y al centro de salud de Godella.

Aunque ya todos los mecanismos estaban en marcha fue demasiado tarde y no consiguieron evitar la tragedia inesperada: Esa misma noche, o quizá el jueves por la mañana, la madre presuntamente mató a los niños y los enterró con una participación del padre todavía por determinar, que se decidirá cuando se celebre el juicio oral.

Durante las posteriores investigaciones la Policía supo que Gombau y Gabriel Carvajal hablaban desde hacía tiempo de que el mundo estaba dominado por una secta de pederastas. Pero el proceso se agravó a primeros de febrero, cuando la pareja adoptó  los síntomas claros de un brote psicótico, seguramente agravado por el consumo regular de drogas, especialmente marihuana.

Cuando la Guardia Civil los interrogó por separado, Gabriel se derrumbó y confesó que María esperaba que los niños se reencarnaran en el cuerpo de ella tras matarlos, aunque no supo decir dónde estaban los cuerpos. Tras doce horas de intensa y angustiosa búsqueda, la Guardia Civil halló los cadáveres de los menores. María había decidido colaborar e indicó a los agentes del Grupo de Homicidios dónde había enterrado a sus hijos tras encontrarlos ya muertos, según la primera versión de la madre.

A mediados de febrero, Gabriel Salvador, el padre, fue despedido del trabajo por su impuntualidad. Y María llamó al colegio para dar de baja al niño, porque se iban del pueblo, según explicó. En el centro escolar les respondieron que tenían que ir a tramitar la baja personalmente. Ante la falta de respuesta, el colegio llamó en dos ocasiones a la madre para saber qué ocurría con ese trámite y ésta les respondió que estaban con la mudanza y no tenían tiempo. Evidentemente era mentira.

Cronología de una tragedia

Antes de todo lo ocurrido hubo varios "avisos" que inquietaron a la familia de Godau. El 17 de febrero María, que dormía esa noche en casa de su madre, tomó a la bebé en brazos durante la noche y estuvo durante varias horas caminando con ella por los campos y caminos de Rocafort. Uno de los parientes encontró a la joven y a la niña tras recorrer con su moto la zona. Este episodio no fue comunicado a la Fiscalía de Menores.

Maria Gombau, la madre.

Un día después, el 18 de febrero, María repitió el mismo comportamiento. La Guardia Civil de Moncada puso en marcha otro operativo urgente para buscar a la joven antes de que la familia presentara incluso la denuncia por desaparición, pero el dispositivo policial se suspendió poco después cuando aparecieron María y su hija. Como no había ninguna denuncia por maltrato ni sospecha en ese momento de que la madre pudiera hacer daño a sus hijos, la Guardia Civil no informó de esta actuación a la Fiscalía de Menores.

El 11 de marzo, tres días antes de los asesinatos una patrulla de la Policía Local de Godella acudió a la casa de campo ocupada por la joven pareja y sus hijos. Otra vez la abuela dio la voz de alarma tras recibir en su móvil un mensaje de whatsapp que le envió su hija: "Me voy a reunir con el Creador", le dijo. 

Entonces Gabriel Salvador Carvajal salió con su hija en brazos y habló con los policías, pero estos no detectaron ninguna situación de riesgo para los menores. María restó importancia a su propio mensaje y pidió a los agentes que se marcharan.

La abuela de los niños seguía inquieta y el 13 de marzo el Teléfono del Menor contactó con los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Godella para poner en conocimiento una información facilitada de nuevo por la abuela de los menores. Tras pedir información al centro de salud de Godella y al colegio de Rocafort donde estaba matriculado el mayor de los niños, una trabajadora social abrió un expediente por el posible desamparo de los menores. Ese mismo día la abuela de los niños acudió al juzgado de guardia de Valencia para denunciar el riesgo que corrían sus nietos.

El Magistrado inició unas diligencias previas y remitió esa misma tarde por fax la denuncia a la comisaría de la Policía Nacional de Burjassot-Godella, junto con un oficio que instaba a adoptar "las medidas oportunas en relación con la situación de los menores" como medida preventiva para protegerlos. Pocas horas después, los niños morían asesinados. Demasiado tarde.

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